sábado, 31 de julio de 2010

Digamos más o menós

que la cosa viene así...
Con "vibras" movilizadoras, diría una compañera de trabajo a la que si bien no le llevo tantos años de edad su forma de hablar me hace sentir como si le llevara décadas!
Renunció mi jefe y estoy triste. No voy a meterme demasiado en el tema porque nadie que lo viva de afuera lo puede entender. Solo Laura, él y yo sabemos lo que esto significa para los tres. Teníamos una relación algo patológica? Puede ser, pero no nos importa. Ayer me fui antes que él se fuera para que no sea más dificil de lo que estaba siendo. Me fui llorando. La imagen laboral de aplanadora que he sabido construir a los largo de varios años se derrumbó con la primer lágrima que se me cayó al darme cuenta de que esa era la última vez que compartíamos un espacio en el que estuvimos durante cuatro años, cinco días a la semana, nueve horas.
Laura sigue de licencia y me recibió en la casa con alfajor de chocolate Terrabusi y Rodesia. Ella sabe mi forma de transitar el dolor!
El hombre que empieza a interesarme comienza a dejar de hacerlo. El es un neurótico y yo simplemente una neurótica intolerante. No es buena combinación. Igual su pequeña aparición me dejó algunas enseñanzas que tomé.
Creo que de casi todos los últimos hombres con los que estuve aprendí cosas, aunque son del orden culinario. De Omar, aprendí a comprar aceite de oliva Nucete y cocinar las milanesas de pollo al horno con aceite y uno poco de pimienta blanca. Una delicia. Del hombre que empieza a interesarme me quedó que cuando se hace pollo a la crema no hay que hacerla hervir así no es tan pesado; que los repasarores para que queden bien hay que hervirlos en una olla con detergente, que el vino que debería tomar para que me guste es el syrah porque es más suave y que no hay que alojarse en el malestar (aunque él lo predica pero no sabe cómo hacerlo). Del del garche bonito no recuerdo, pero estoy segura de que algo había aprendido. Con el padre Tocho y de los innombrables creo que también.
Esta mañana vinieron a romperme el baño: a mis vecinos les llovía el techo cada vez que me bañaba (y encima yo que soy una obse con la ducha!). Limpie todo y por ansiosa saqué parte de la pastina que aun estaba humeda. Ahora voy a tener que comprarla y pasársela yo...qué boluda.
Les regalé un TV de esos que tenía arrumbados en el piso. También tiré una maceta vacía que tenia hace tiempo y una bolsa con toallas que no me decídía a poner en la puerta. Mi casa luce un poco mejor aunque sigo sin conectar con ella.
Esta mañana de golpe tenía en el baño a mi vecino de abajo (que subió asustado cuando escuchó que estaban rompiendo), a los dos albañiles y a la mina que me vendió el depto (que después de un rato de pensar en lo gorda que estaba le ví la panza de embarazada). Yo me había recluído a la habitación a planchar...a la mierda, hagan lo que quieran pero cuando salga quiero el baño tal como lo encontraron.
Me reencontré con mi vecina, bah, levanté las cortinas después de semanas y me hizo señas para que me asomara al balcón a hablar. Me contó que estuvo con gripe A. Me preguntó si estaba estudiando y le contesté por primera vez que no. Me metí antes de que viniera la pregunta que le seguía (si estaba saliendo con alguien).
A mis vecinos los odio y los quiero a la vez. Son todos locos pero me da un clima familiar cruzármelos por la cochera y saludarlos. Somos una granjita.
Con la partida de mi jefe en el laburo no entiendo nada. El gerente general me ascendió pero la de recursos deshumanos a la semana me dijo que no, que lo que el gerente me dijo fue cualquiera. Pedi hablar con el tipo y me esquivó durante dos días, momento en que se fue de vacaciones. Eso si, le dejó dicho a su asistente que me pedía disculpas por no haberme recibido. Una verguenza.
Y bueno, sí...volví a mi blog. Luego de mi desaparición no merezco tener lectores pero el blog es así: uno lo toma y lo deja por etapas, sin compromisos.
Igual seguime leyendo.

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