Pasó tanto, pero tanto que ya no sé por dónde empezar. Solamente se me ocurre decir que Ese momento llegó; que me tocó a mí, que bajé el cuadro para asegurarme de que sea evidente que algo o algunos ya no estábamos; que lo metí en el auto; que estuvo ahi durante una semana mientras me fuí de vacaciones; que ahora está en casa dado vuelta y que terminó siendo agarrado por mi Smith para abanicar la cocina en medio de una humareda terrible en la que casi morimos intoxicados, cuando quisimos curar un wok con grasa y sal.
- No! el Alvarez no - le grito cuando veo entrar por la puerta de la cocina un cuadro con un hombre agarrado.- Dame este cuadro de mierda que nos estamos ahogando.
Después de todo, la mayor parte de las veces los finales son mucho más simple de lo que imaginamos.