Lo que le faltaba a mi casa después del sillon era internet sin cable. Ahora ya tengo todo para ser una maldita fóbica y no salir nunca más (del sillon, claro está).
Luego de un intento trunco de ir a la terapia (frustrado por el partido de Racing que me demoró en la autopista), regreso a mi casa prometiéndome aprovechar ese tiempo disponible en adelantar algo de esos pendientes que vengo postergando. Caigo en la trampa de internet en el sillon y veo "Un juego absurdo" y "No me ama" mientras me río de los puntos en comun. Ayer me reí tambien de los que tengo con Bridget Jones. ¿Marc o Daniel? ¿Amor neurótico o amor histérico?. Me detengo a pensar en quien no me llamó, ni siquiera para saber si me volé con la tormenta.
"La distancia es el asunto primordial. La intensidad de la pulsion es proporcional a la distancia en la que se encuentra el objeto deseado. El deseo es esa distancia. Algunas veces ocurre a la inversa y se amplifica a medida que se da una aproximación, a medida que los cuerpos se acercan pero siempre existe un límite autoimpuesto porque la consumación es la enemiga del deseo"
- Dejo que me alcances porque lo que mejor nos sale es estar juntos- me dice mientras manejo.
Y yo, que estoy a la defensiva, calculo el límite autoimpuesto de la consumación enemiga.
En casa tiro un vaso sin querer. Ayer la botella de agua. La semana pasada otro vaso. Parece casualidad pero no es.
Siempre con agua. Como si nunca la he de beber.