Como casi todos los años, repaso una y otra vez las imágenes de ese día. Recuerdo las sensaciones, el clima húmedo de esa mañana y repito la falta de aire, las taquicardias y la desesperación tardía. Repaso cada momento como si puediera detectar ese punto de inflexión que podría haber modificado el desenlace; como si de tanto recordar desgastara la imagen.
Pero la imagen sigue, y lo que pasó pasó, así que lloro preguntandome una vez más por qué lo hizo y si pude haber hecho algo para evitarlo.