Aunque fantaseo con la posibilidad de ser madre soltera y coqueteo con el futuro, cuando se va mi sobrina de casa me pongo a ordenar compulsivamente convirtiéndola nuevamente en una casa de una mujer soltera sin hijos. Una sola noche de dormir entrecortado y de haber visto todos los canales de dibujos me transforman en esas niñas que dan vuelta el tablero con las fichas encima porque no quiere seguir jugando. Y entonces pienso que ser madre sola es una locura y ordeno la casa como estaba antes de que entrara un niño; y también corro hasta el cjon de la mesa de luz, los cuento y respiro al saber que ninguno sobra. Porque mientras esté la cantidad que tiene que estar después de cada encuentro, sé que puedo volver a atrás cuantas veces quiera poniendo simplemente los adornos que estaban en la mesita antes de que viniera Mora.
domingo, 30 de octubre de 2011
jueves, 13 de octubre de 2011
Cuando terminamos
no hay más besos, ni abrazos ni nada. Somos un hombre y una mujer acostados uno al lado del otro que esperan que la respiración vuelva a su ritmo normal.
Cuando terminamos no hay más besos, ni abrazos ni nada, solo su mano que al ratito entrecruza tímidamente con la mía y la aprieta.
Yo, con los ojos cerrados la disfruto y sonrio, porque si hay algo que aprendí es a saber qué se puede esperar de cada relación. Y aunque quizas desearía abrazarlo y besarlo, que me busque la mano es el acto más sincero y honesto que podemos tener; nuestro límite y probablemente mayor lugar de encuentro.
miércoles, 5 de octubre de 2011
Prometo que volveré
cuando el cuerpo abandone algo de ese cansancio que lleva encima y que no me da ganas ni de escribir.
Mientras, lamento que El hombre de mi vida esté llegando a sus capítulos finales y que yo no me haya dedicado a ser guionista.
"Orgasmos vaginales me dio. Lo que no es poco, Padre"
A veces las respuestas son así de simples.
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