jueves, 21 de abril de 2011

Cocodrilo que se duerme

es cartera. Justo cuando pasaba todo esto en los medios yo pensaba cómo podría levantarme a Loustou. Me parece que dormí... (como para no ser más dura conmigo misma)

martes, 19 de abril de 2011

Agenda hormonal

No conozco a otra mujer que sea tan susceptible a sus ciclos hormonales como yo. Claro que tardé casi veinte años en ser totalmente conciente de este asunto y si acaso fuera más ordenada con las fechas y pudiera llevar un control, como aparentemente vengo haciéndolo, podria decir que mejoraría en un alto porcentaje mi calidad de vida. Tengo que reconocer que la camapaña on line de Days y sus 28 días con vos me alertaron de mis hormonas y los 28 días con ellas; entonces entendí que la semana de la ovulación es la más copada, donde veo todo positivo y me llevo el mundo por delante; la semana pre menstrual es la de el mundo es una mierda y aunque estemos muy calientes lo más factible es que hasta una situación de cama termine en la sensación más frustrante de la vida (la única ventaja es que retengo algo de líquido y creo que subí de peso). La postmenstrual es un ni que podemos pasar sin grandes contratiempos y la de la menstruación, dependerá de si nos tocó el mes del ovario asesino o el del ovario sensible, con lo cual estamos tan cerca de la guerra como de la paz (según el mes en curso).
Entonces, si pudiera tener conciencia absoluta de todo ésto trataría de reservar las situaciones o decisiones difíciles para la semana de la ovulación; evitar tocar esos temas en la pre menstrual; hacer la plancha en la post y transitar con analgésicos la del periodo.
Los hombres parecerían haber sido mejores observadores que nosotras al acuñar esa odiosa pregunta de si te está por venir, cada vez que nos quieren agredir. Claro que si la usaran con un interés genuino y para acompañarnos nos llevaríamos todos un poco mejor. Porque yo entiendo que puedo ponerme insoportable pero si tenes mi agenda y la sabes usar puedo ser la mejor mujer del mundo. Solo se trata de saber cómo abordarme según la semana en que esté y no subestimar este tema porque después de todo, en un año calendario, durante 12 semanas mi cuerpo se preparó para a la semana siguiente darse cuenta de que no hay bebé. Y aunque digan que por eso las mujeres estamos más preparadas para los cambios no creo que ninguna psiquis transite con mesura 20 años donde el cuerpo paso por 240 situaciones y 1680 días en las que sintió que abortaba.
Hoy me indispuse. Tomen nota y armen la curva y verán lo bien llevada que puedo ser.

martes, 12 de abril de 2011

Sweet lady

Cuando voy a hacerme la panorámica para encarar mi tratamiento de ortodoncia, el técnico me dice:
- Junta las muelas y cerra la boca. No, cerrala más. No un poquito más.
- Qué??? que la cierre un poquito más hijoderemilputa? Te comiste un payaso? Te crees que el vestirte con ambo azul marino te convierte en gracioso? Que el que esté parada acá, mordiendo una mini cosita con un dedo de latex en la punta, haciendo la parabólica para que te de el cuadro, con dos caños en mis oidos para centrarme, mirando un punto fijo y sin respirar lo hago de gusto? Que no tengo nada en la vida que hacer más que ponerme unos fierros durante dos años y medios; invertir una jubilación; saber que me van a sacar dos dientes y que voy a estar con dos agujeros durante un tiempo comiendo papilla porque no voy a poder morder ni un pan lactal? Que me encanta embarcarme en algo con el que voy a escupir a la gente durante meses hasta que me acostumbre a hablar con todo esto más todo eso? Te pensas que me gusta comer la pizza con cuchillo y tenedor porque no me quiero ensuciar las manos; que me como las uñas arrancandolas con las muelas porque soy excentrica? Que respiro por la boca porque soy fumadora y seséo porque tengo dislalias? Que me encanta dormirme y babearme? Te pensas que estoy acá porque soy una maldita snob que cree que los aparatos están de moda y son simpaticos? O acaso no se te ocurre pensar que quizas esté haciendo justamente todo esto porque cuando junto las muelas la boca igualmente no se me cierra? EH? EH?
Entonces, cuando pidas que cierre la boca "un poco más", entendé que estoy haciendo mi mayor esfuerzo y que si eso fuera tan simple para mí te aseguro que todo lo que te dije recién no sería un tema. ¿Ok?
Menós mal. Menós mal que soy una mujer equilibrada, muy equilibrada. Porque estoy segura que otra en mi lugar se lo habría dicho todito, así. Así de tal cual, después que el radiólogo le pidiiera que cerrara la boca un poquito más.

domingo, 10 de abril de 2011

Un poco y un poco

Me encanta salir con mi amiga y mi sobrino postizo a pasear por los jardines de Puerto Madero. Me encanta bajarle la bici del auto, para a la media cuadra volvérsela a subir porque no la quiere usar más; servirle la Cindor en una mantita a pleno sol de la tarde; jugar a la lucha con las espadas; ayudarlo a treparse a los juegos; hacerlo volar recostado en mi espalda; y correrlo cien metros porque se le ocurrió desafiar los límites de estas dos adultas, entre las cuales hay una que está con el bolso, la cartera y una panza de tres meses y medio con mi futura sobrina adentro. Me encanta pasar el día al aire libre con ellos, como nunca lo había hecho. Pero también me encanta llegar a mi casa y sentarme a media luz y en silencio, con un cigarrillo y un café con leche, y leer los blogs que me gustan.

Mis límites

Mora mira Moster Inc. y en una imagen se asusta y llora. Su mamá y su tia están cerca pero no encima de ella. Su mamá le explica que es un monstruo bueno. Mora no para de mirar la tele tapándose a medias los ojos (como lo hacía su mamá y como lo hacían sus tías cada vez que miraban algo que no sabían si les gustaba) mientras una lágrima, densa, le queda suspendida en el mentón justo a punto de caer.
Mora parece haberle creído a la madre sobre el monstruo bueno y ya no llora, pero la lágrima sigue colgada ahí. Y su tía se queda tildada con esa lágrima que le perdura. Y cuando la recuerda le da un noséqué ahí en el centro de la tristeza porque no le gusta que Mora llore (no hablo de las de cocodrilo, por supuesto). Entonces también piensa en cómo haría algún día con sus hijos, y si cuando ellos lloren será tan duro como cuando Mora llora, o si el combo madre viene con un refuerzo que el combo tía no trae; y en ese caso la que no podría verlos llorar sería mi hermana.
Entonces también piensa en sus padres, y por unos instantes (solo esos en que se saca la armadura de la supervivencia) siente, imagina y se dice: que duro... que duro vivir lo de ellos.

sábado, 9 de abril de 2011

En el fondo

miro mi baño y lo amo. Es la parte de la casa que más cerrada esta y que tiene casi todo lo que quiero que tenga. Mi hermana dice que es muy femenino. A mí me parece sencillamente hermoso. Como todos los espacios diseñados de la casa (al menos en mi mente) al baño le asigné el naranja como color de corte. Eso significa que todas las toallas y artefactos que entren en ese espacio deben estar en esa gama (y eso incluye hasta el jabon, las sales, y demáses amenities corporales).
La bañera es grande y tiene algo que alguno que otro celebró: un espacio importante entre la pared que permite poner no solamente los champues sino sentarse si es que uno se agotó de bañarse.
En la cocina elegi el verde manzana; la habitación tiene el rojo como clave y por último el living/comedor/escritorio/estar es un indefinido que hasta el momento es una mezcla de vintage/minimalista y cualquiera.
Parece que ahora los ambientes se diseñan en términos de "situaciones" que sería algo así como hablar de posicionamientos basados en los beneficios emocionales del producto y no en los funcionales.
Todavía no pensé en todas las situaciones de mi mini casa pero creo que salir de una ducha naranja, pasar por la cocina verde manzana y llegar al rojo de mi habitación recrean una situación pantonera que me encanta.

Cosa de mujeres

Me puse el despertador temprano para encarar el tema que postergo hace tiempo: terminar mi baño.
En vistas de que el oficio de plomero está en decadencia y no aparecen, decidí que no me queda más opción que intentar resolverlo yo. Fui a 2 ferreterías, un corralón y dos casas de sanitarios. Parece que el tema del vástago es algo muy delicado y requiere esfuerzo, empeño y maña hallarse con el indicado. Siempre fantaseo con lo que les genera a los empleados de estos lugares que entre una mujer a pedir cosas que habitualmente piden los hombres; y de hecho coincido con ellos en que debería pedirlo un hombre y no, yo, una mujer (salvo en las ferreterías, que cada vez son más las que son atendidas por mujeres. Debe ser el rubro con mayor apertura de género que hay dentro de todo este grupo de cosas para el hogar que no sean limpieza, comida y electrodomésticos). Para hacer la explicación más gráfica me ayudé de unas fotos que llevaba en el celular sobre la pieza en cuestión que cada uno miró con atención.
Mientras buscaban el vástago que mejor me fuera, miraba las demás piezas y me preguntaba por qué no podía tener la suerte de tener una pareja que hiciera eso por mí. Por momentos imaginé porponerle al empleado que sea mi marido. ¿Te va? Pero a su vez soy conciente que todos nacemos de cero, los bebes en las nurseríes no saben de vástagos, así que no hay razón por la cual la cultura le reserve esa habilidad solamente a los hombres (los cuales, de más está decir, cada vez son menos duchos con estas cosas).
También compré pastina, para ponerle a los cerámicos y agujeros que me dejaron; tornillos para amurar el bidet, y un sellador de alta temperatura para la salida del calefon.
Con todas las cosas en el baúl, decidí ir a dar una vuelta por Santa Fé para comprarme ropa y sentir que aún soy mujer. Pero parece ser que cuando una estuvo toda una mañana entre extensores estriados, con cabezales de 22 milimetros y pastina color champagne, conseguir algo que nos haga sentir sensuales es complicado. Así que me volví sin comprar nada y a las puteadas por saber que ahora que tengo todo el material tengo que ponerme a trabajar.
Cosa de mujeres solas, claro está. O al menós, cosas de mujeres solas que no tienen los ovarios suficientes para ponerle voz de bebota sensualmente idiota a cualquier tipo que nos cruzamos por la vida y decirle "Ay, podrías venir a arreglarme el baño?" Debería aprender que pedir no es rebajarse, si eso nos permite pintarnos las uñas mientras un hombre está en nuestra bañera luchando con el vástago.

jueves, 7 de abril de 2011

En mi paso por la ortodoncista

me pregunta: - ¿Te llevas algo a la boca? La pregunta era muy amplia, y entre todas las cosas posibles se me ocurrió safar con un - ¿Las uñas, por ejemplo? Sí, si, me como las uñas... Igual mucho no me creyó y a mitad de la consulta me confiesa que no entiende cómo me como las uñas con el espacio que tengo entre el maxilar superior e inferior.
- Y no sé, soy habilidosa y me la rebusco con las muelas.
- Y sí... cuando se trata de las cosas que nos dan placer nos la rebuscamos como sea, me contesta.
Claro. Algunos le llaman gauchita.

Y siguiendo con el río

hacer la plancha es lo mejor por ahora. Hasta que baje y siga su curso. No hay cupos en Punta Cana. No aplico para lo otro. La ventaja es que ya no tengo que ir al baño con el celular. Ni esperar más.

miércoles, 6 de abril de 2011

I follow rivers

Alojada en el malestar sin poder correrme. Así estuve todo el día. Cruzar a la vereda de enfrente a veces me resulta imposible.
Recibo la no-promo a Punta Cana con salida el 10. Ya, en tres días. Pienso que quizas me vaya asumiendo que lo mío no es ir a la aventura, sino a lo perfectamente contenido. Estoy cansada y la cabeza no me da para pensar nada más. Mis mejores viajes los decidí en pocos días así que puede ser que lo disfrute. El temita de la adrenalina vs. endorfina todavía no lo manejo muy bien y la inmediatez sigue siendo mi motor.
Irme. Algo así como dar un portazo y cerrar.
- Si "alguna" vez te consideró, me dice Moni en un tono que entiendo claramente, nunca fue en estos momentos, remata. Pago para que alguien me diga lo que no quiero escuchar (pero con autoridad, claro está. Mis amigos me dicen lo mismo pero no los escucho)
Mientras, me doy cuenta que el tema de escuchar la radio todo el día en el laburo me hace tener en la cabeza los soundtracks del momento de la Metro. Y uno que me enganchó de tal manera que me llena de energías y lo pongo en casa a la noche, mientas bailo a media luz haciendo sombras en las paredes y jugando con las siluetas que hace mi cuerpo. Debería ser bailarina. No importa de qué, pero expreso con el cuerpo.

Oh I beg you, can I follow/ Oh I ask you why not always / Be the ocean where unravel /be my only, be the water and I´m wading /you´re my river running high, run deep run wild

I follow I follow you deep sea baby...

Y yo que no me explico -después de tantos años de estudiar inglés- cómo mierda es que pronuncian tres sílabas como si fueran dos!

http://www.youtube.com/watch?v=oS6wfWu0JvA&feature=related

martes, 5 de abril de 2011

Reflexiones en el chat

- No nena - me dice un amigo - no da. Si en la primera noche me hago el pornoman, con el tiempo uno va sacandole cosas al asunto y solo queda un pitito.
Para tener en cuenta...

Yo con vos, yo con voz

Hablando con la psicóloga de porqué mi resistencia a ponerme en serio con alguien, me doy cuenta que hay algo de mi que evidentemente siento que debo perder en una relación y que me resisto. Hacemos los recorridos habituales (ex novios, papá, mamá y todos los tomos de Freud) y llegamos a la conclusión de que busco, exijo, que el otro haga una revolución copernicana en mí que en realidad tengo que hacer yo misma.
Vos con vos misma, me dice Moni.
"Yo, conmigo misma" me repito como loro mientras vuelvo a Parque Patricios.
Ya en casa (en la pos terapia) veo Sex & The City que siempre me interpela con algo. Y ayer a Carrie le pasaba que una amiga, que ahora era madre, la sancionaba por sus gastos suntuosos y por dar vueltas sobre un tema porque en realidad carecía de una familia a quien atender y le sobraba tiempo para enroscarse con boludeces.
Una vez mi amiga me dijo algo similar y la odié. También me lo dijo la jefa de recursos inhumanos de mi laburo justificando el porqué yo le dedicaba tanta energía a mi trabajo.
Carrie termina el capítulo enviándole una participación de casamiento a su amiga, invitandola a la boda de Ella con Ella misma.
Trato de hacer foco en el vos con vos pero la sociedad me dice que es vos con otro y transitar por las periferias de este modelo no puede hacerse sin sus costos.
Jamás me gastaría 450 dólares en zapatos de Manolo pero cada tanto le mandaría una invitación de casamiento de este estilo a unos cuantos. (Incluso al Mr. Big que todas las Carries tenemos)

domingo, 3 de abril de 2011

De almohadas y otros demonios

Cuando salí está tarde aproveché para dejar en la calle de una vez y para siempre la almohada que me acompañó al menos 15 años de mi vida. Fue un proceso largo que empezó hace un mes o más y que hice en etapas (una de las cuales fue abrirla para asegurarme de no volverla a utilizar). Pero recién hoy tomé la decisión de dejarla al lado del tacho de basura, adentro de una bolsa transparente, a la espera de que alguien quiera adoptarla.
Recién llegué y al doblar en la esquina ví la almohada tirada en la vereda, devastada por la lluvia y la tormenta que atravesó hace unas horas la ciudad. Mojada, inutilizable y sola. Nadie se la había llevado y me culpé por no haber previsto la lluvia y haber elegido sacarla hoy.
Así que sin más ni tan entré el auto llorando por la almohada. Un poco porque realmente quería que se la llevara alguien que la pudiera utilizar y otro poco porque venía de festejar el cumpleaños de una compañera de trabajo que tiene gestos similares a los de Geraldine, y que al mencionar su año de nacimiento recordé que con sus veintisiete años es hasta incluso más chica que mi hermana, quien si viviera hoy tendría veintinueve (conteo que también hice en medio de la mesa mientras intentaba recordar su voz y desesperadamente me daba cuenta de que ya no puedo ni reproducirla en mi cabeza).
Entonces pienso que está bien, muy bien, que esté triste por la almohada que me acompañó gran parte de mi vida y la llore.
Y también pienso que está bien, muy bien, que no haya pasado a modo quincenal mi sesión de terapia semanal (a la que por suerte iré mañana).

viernes, 1 de abril de 2011

Tiá, tió

Mi hermana me habla de cambiar a mi sobri de jardin, a uno más copado, con otra ideología, más abierta, menós hegemónica, más centrada en las capacidades de cada niño. Seguido me cuenta de la charla con un amigo, y de cómo le dijo que no, que no me quería dejar "clavada" con mi sobri a su cuidado un sábado por la noche y que entonces cuando haya un tío, ahí sí se iba a quedar con el tío y la tía. Y después me pregunta de por qué no encuentro a nadie y si está tan dura la calle cómo dicen, disfrazandolo de un interés cuasi sociológico. Y entonces le contesto que se pegue una vueltita por la realidad de afuera y después me cuente qué opina. Pero justo llega mi cuñado cuando voy a relatarle mi experiencia. Así que la conversación se corta y me voy a darle gelatina a Mora, que por suerte le importa un pomo que no haya un "ó" de mi lado, porque por ahora su tiá es Lo más y lo único que le preocupa es que me entre la cola en su silloncito de princesa para que pueda sentarse arriba mío mientras jugamos.