Mi hermana me habla de cambiar a mi sobri de jardin, a uno más copado, con otra ideología, más abierta, menós hegemónica, más centrada en las capacidades de cada niño. Seguido me cuenta de la charla con un amigo, y de cómo le dijo que no, que no me quería dejar "clavada" con mi sobri a su cuidado un sábado por la noche y que entonces cuando haya un tío, ahí sí se iba a quedar con el tío y la tía. Y después me pregunta de por qué no encuentro a nadie y si está tan dura la calle cómo dicen, disfrazandolo de un interés cuasi sociológico. Y entonces le contesto que se pegue una vueltita por la realidad de afuera y después me cuente qué opina. Pero justo llega mi cuñado cuando voy a relatarle mi experiencia. Así que la conversación se corta y me voy a darle gelatina a Mora, que por suerte le importa un pomo que no haya un "ó" de mi lado, porque por ahora su tiá es Lo más y lo único que le preocupa es que me entre la cola en su silloncito de princesa para que pueda sentarse arriba mío mientras jugamos.
viernes, 1 de abril de 2011
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario