domingo, 28 de noviembre de 2010

Bueno, no tan así

Armé la tabla, prendí la prancha, dejé que tomara temperatura y pase sobre el paño con la intensión de probar cómo corría. Resultado: en cuanto la plancha tocó la tela, se hizo un agujero que dejó tela pegada a la base.
Desastre. Debería demandar a Coto por estafa. También a la vida. Me preguntó si habrá algun lugar en donde iniciarle una demanda.
Atento a la imposibilidad de que todo salga fluído, inicio esta demanda por daños y perjuicios.
Tambien por prejuicios.
Por las dudas.
Y porque encima de todo, y para peores, creo que me estoy por indisponer.
Semana complicada.
Coming soon.

Al final tengo suerte

dentro de la mala leche que a veces creo que me persigue.
Recién quise ponerme a hacer la otra parte de las cosas del trabajo que me quedaron pendientes y resulta ser que justo hoy, recién, hace unos minutos..quién sabe, el paquete office de prueba de mi laptop decidió darse de baja. ¿Qué significa? No power point, no excell...es decir, una computadora al pedo e inoportuna para decidir cuándo caducar.
Lo positivo es que lo más importante lo hice ayer (sí, la frase no dejes para mañana lo que puedes hacer hoy es mandamiento basado en empiria pura). Así que dentro de todas mis puteadas posibles de este momento, celebro que podría haber sido peor. Lo otro bueno es que esta mañana me fui a la mierda a tomar sol por ahí y ahora fuí al supermercado y me compré una tabla de planchar, la cual estoy ansiosa por probar. En fin, dentro de los avatares posibles, no todo es tan malo...al fin y al cabo tenía pocas ganas de hacer lo que Office no me permite do right now.
Suck me this!

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Se busca un Ford Fiesta azul electrico

manejado por el hombre de mi vida.
Estaba en Lacroze, parado en un semáforo. Yo frené al lado. Sentí que me miraban y por eso giré la cabeza y lo ví.
Estaba ahí, paralizado, mirandome. No hacía ningun gesto. No movía ningun rasgo. Solo me miraba. Extrañado, como si me conociera.
Cuando lo miré sentí que el corazon empezaba a latirme rápido y mis pulmones sobrevivían con la última inspiración que había dado, sin animarse a largar el aire.
También lo miré. Inexpresivamente. Ambos nos mirábamos como si pensáramos en otra cosa pero no dejábamos de hacerlo. Nos sentí asustados.
Arrancamos con el semáforo y seguimos cerca. Mirandonos por el espejo retrovisor y por cada ángulo que nos propiciaran los reflejos.
Pasé veinte cuadras pensando en las diferentes formas en que podía inicar el diálogo, en cada semáforo, chocandolo, tirandole un papelito con el número de celular, no sé...algo, pero soy muy cobarde.
Nos separamos en Dorrego y Corrientes. Pocas veces en mi vida suspiré por un hombre con solo verlo y mentiría si no les dijera que me quitó la respiración como hace tiempo que estoy esperando que alguien lo haga. No puedo creer que dejé pasar al hombre de mi vida.

Entrada terapéutica

La recalcada concha de mi putísima madre (venerémos las metáforas por favor). Necesito romper todoooo, necesito descargarme, necesito gritaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaarrrrrrrrrrrrrrr.
No tengo ganas de hacer esa presentación ni ninguna, y menos cuando cada vez suman más personas al auditorio, no quiero ni siquiera pensarla ni practicarla ni nada. no quiero ver el vaciamiento que están haciendo de mi sector. no quiero perderme la ultima clase de cursada antes de la entrega del trabajo final por estar cenando con gente que no me interesa. escuchenme: no me interesan, de no ser que una es una prostituta y necesita cobrar para vivir, y dentro de ese sueldo está la obligacion de ir a cenar con gente que no te interesa. repito. no me interesan. repito. no pasaran. basta de subvertir la vida, los principios primitivos: rascarse y mirar la nada. El mono la hace porque no tiene a la mamá mona que le dice sacate la mano de ahí! La cultura es una mierda. Freud lo dijo y si no lo dijo que resucite y lo diga carajo. Y sino que cualquiera de esos parasitos que se cuelgan de las tetas de Freud para hacer teoría lo digan!. No quiero perder la materia pero sigo sin entender mucho de lo que me hablan. No quiero tener que clavarme otro sábado esperando a que terminen de romperme por tercera vez el baño buscando una perdida, sin garantías de hallarla. Porqué mierda se me volvió a romper la manguerita del aire acondicionado y ahora tengo que esperar al service para usarlo.
Cuando se me ocurrió pensar que las devoluciones de un trabajo practico de una materia (que todavía debemos el final) tenían más valor que dos cd´s originales. Recuperé mi TP pero no tengo más a Filio ni a los depres estos de Rosario. Los devolví por culpa de saber algo que él no sabe. Debería haberle puesto en el sobre: "hola, sos puto. Enterate".
Y a vos chuky: no soy tu psicologa, ni tu amiga ni nada más que tu compañera; así que no me rompas más las bolas con tu duelo porque no tengo ganas de tirarme abajo del escritorio cada vez que pasas!
En fin. Espero estas palabras sirvan.
Uff.
Ahora vamos estirando, hacemos el saludo del sol y respiramos hondo.
Muy bien...

martes, 23 de noviembre de 2010

La delgada línea de la oportunidad

Hoy me enteré que quizas la semana que viene tenga que hacer mi primera presentación laboral con el puesto que tengo a uno de los CEO: sin mi ex jefe (oh, padre porqué te habrás ido), sin mi jefa (que está de licencia), con el Gerente General (el hombre que te pregunta hasta aquello que te esmeraste en evitar que el principal interlocutor de tu reunión lo hiciera) y en inglés.
Se lo conté a una compañera y horrorizada me dijo: noooo y me abrazó. ¿Tendré que empezar a buscar trabajo? El Gerente General se ofreció a presentarla en mi lugar. De ninguna manera: Ingles (tehuelche o lo que salga) o muerte. No pasarán. No pasarás.
Eso sí, a partir de hoy me declaro en estado de ingles permanente y utilizaré each opportunity of life to practice my english.

Los vericuetos del cortisol

Un dato curioso de la muerte de Kirchnner fue haberme enterado, entre las múltiples explicaciones médicas, que cuando estamos en visperas del comienzo de una jornada laboral, el cuerpo segrega más cortisol (creo que es una hormona) que por alguna razon nos prepara para enfrentar la actividad diaria. Ahí quizas encuentre la explicación fisiológica del porqué los domingos (en esta caso lunes feriado) me cuesta tanto dormirme. Desde hace una hora que estoy dando vueltas en la cama, sin poder dejar de pensar que mañana tengo que volver a trabajar (después de cuatro días), de todas las cosas que me esperan por hacer y de las pocas, cada vez menos, ganas que tengo. Entre ellas me reprocho por haberme involucrado en cierta actividad semilaboral de la que ahora no tengo la mínima ganas de dedicarle tiempo.
Estoy en una de esas tantas etapas de la vida en que me pregunto si lo que estoy haciendo es realmente lo que quiero. Y la respuesta no termina de convencerme del todo, con el agravante de que no encuentro algo que sea ese todo.
A veces fantaseo con la posibilidad de dedicarme a escribir (y medianamente este blog hace las veces de ese ejercicio) pero también me conozco y sé que la sola obligación de tener que hacerlo me haría odiarlo con toda mi alma.
También me pregunto qué pasaría si me dedicara a bailar, a hacer shows en fiestas bailando, y seguramente putearía cada noche que me preparo para hacerlo.
Creo que el punto está en tener la obligación de hacer algo de manera continua para vivir. Creo que me gustaría vivir en un mundo de salsa casino, donde a un golpe de palmas, cambia la actividad y hoy bailo, mañana soy oficinista y pasado mañana escribo o edito.
Sé que hay personas que logran vivir la vida de esta manera, pero este cambio de paradigma está muy lejos de mis capacidades individuales.
Me siento que no tengo ganas de ir a trabajar, que odio que llegue el lunes y espero deseosa que sea viernes, le digo a la psicólóga.
- Por fin, me contesta. Por fin te empieza a pasar lo que le ocurre al 90 % de las personas que trabajan.
Puta madre, me digo a mí misma, justo en esta tengo que estar dentro de la norma?
Empiezo a pensar en la posibilidad de irme de vacaciones de nuevo. Ya no me importa irme sola. Importa tener una excusa para tomármelas y no tener que trabajar.

jueves, 18 de noviembre de 2010

Dejar de fumar

Lo más difícil de sostener esta decisión es lidiar con el pensamiento constante y obsesivo de que nunca más vas a agarrar un cigarrillo. La ventaja de quedar en el intento es que ya nadie nos cree que lo ibamos a hacer, así que no hay desiluciones.
Recién pasaron 24 hs y estoy en el momento exacto en que mataría por un cigarrillo. En su lugar no paro de aspirar aire, así que mi panza es una bolsa de gases.
Una cola con buena autoestima. Nada más. Aspiraciones simples y sin contenido a veces pueden salvarnos la vida.

lunes, 15 de noviembre de 2010

¿El cuento del chico?

Esta tarde tuve que ir a ver al gerente financiero por un temita laboral. Cuando estamos terminando la conversación se levanta, camina hacia la puerta y comienza a cerrarla mientras me empieza a hablar de otro tema laboral. Ni bien la puerta hace paf, bruscamente me dice: - En realidad es mentira, no hay ningun tema laboral - ... - Necesitaba contarte algo... ¿podés creer que de vuelta me separé? Estaba absorta. La situación era tan bizarra que no podía hacer otra cosa más que esperar a que se pusiera a llorar. - Sí, me quiero morir y acá no encuentro con quién hablar... bla, bla, bla... (No lloraba ni estaba compungido) - La verdad es que no sé por qué te lo cuento. (Honestamente se me ocurren muchas razones pero ese cuento ya me lo hicieron chiquito, y ahora estoy desesperada tratando de salvar una materia). Hago mis pequeñas intervenciones - Ves! Sabía que con vos podría hablar! porque lo que me decis es lo que me pasa. ¿Vos estás en pareja? Estas sola desde hace mucho? Porque se te ve entera. Sí, sí...por suerte hace muchos años que vengo invirtiendo en terapia a la que casualmente tengo que ir en exactamente una hora. - Perdoname pero me tengo que ir a la psicóloga. Se quedo mirandome con cara de perrito mojado. - Sí, sí, no se lo cuento a nadie (¿te dije que tenía un blog?). En cuanto al resto...no sé, tenés que transitarlo. Abrí la puerta y me fui. Que no se haga costumbre.

sábado, 13 de noviembre de 2010

Recuerdos de La Havana/1

La Havana tiene algo especial, y no es cliché.
Cuando llegamos estábamos un poco cansados del viaje y también del otro; así que el primer día fue algo raro. Una mezcla de cansancio, miedo (sí, porque cuando venis de una semana en un mundo casi ficticio, la ciudad es impactante) y aturdimiento. Me sentía aturdida por tanta gente de golpe.
Cuando llegamos al hotel teníamos que hacer tiempo para que nos dieran la habitación, así que nos fuimos a almorzar al peor bar que podríamos haber encontrado. Como dice la ley del viajero (o al menos la de mi experiencia) el primer día uno paga el derecho de piso, yendo al lugar más feo y a veces más caro, por no atreverse a buscar más.
Quedaba a media cuadra del hótel. Cuidábamos nuestras cosas temerosos de que nos las sacaran. La gente nos miraba indiferente o mejor dicho nos miraba, pero no nos aceptaba.
Sentía un dejo de rencor sobre nuestra cualidad de turistas. Almorzamos algo feo; en realidad lo mío un poco mejor, gracias a la solidaridad de mi compañero de viaje que me cambió el plato cuando me dí cuenta que lo que había entendido como carne vacuna era porcina.
El Hotel Sevilla es una réplica -imagino- de la costumbre española hecha ladrillos. Quedaba a una cuadra del Museo de la Revolución y en frente de una escuela de danzas.
Constantemente veíamos niñas que iban con sus rodetes de red por la calle. Me avergoncé de mis prejuicios.
Ni bien llegamos a la habitación cada uno se acostó en su cama. El cuarto era de techos altos, oscura y ventanas altas.
El prendió la televisión y empezó a escribir en su celular. Yo simplemente estaba recostada mirando el techo.
Eran recién las dos y media de la tarde. Habíamos llegado a La Havana hacía tres horas y yo ya sentía que todavía nos faltaban 36 eternas más para irnos.
- Salgamos de acá, le dije.
Quería conocer La Havana pero más quería que se pasara el tiempo.

lunes, 8 de noviembre de 2010

El meollo

De manera simple (muy) y metafórica podría decir que la técnica psicoanalítica consiste en quitarle capas a la cebolla. A veces esa cebolla es uno mismo y otras veces es otro en relación a uno. Entonces quitarle las capas, muchas veces (como pasa con la cebolla) nos hace llorar. La vida del psicoanalizado es algo así como vivir entre el darse cuenta que esa cebolla ya no tiene esas capas y sin embargo querer volver a recubrirla para que la cebolla siga siendo cebolla. Creo que en eso consiste lo arduo de la terapia, porque ni bien la despojamos de ellas inmediatamente tendemos a querer volvérselas a poner. Pero la cebolla ya no es la misma, y en ese caso nos queda un bodoque de algo que fue cebolla pero ya no puede volver a serlo. No es fácil. Por eso creo que muchos se escapan con su cebolla a medio pelar, aún a riesgo que con el tiempo se pudra.
A mí no me gusta cocinar pero se me dio por pelar la cebolla. Y resulta ser que en una de sus capas habita el maltrato.
El maltrato, no en su forma física o verbal, sino en las traicioneras: ya sea simbólica, actitudinal o de destrato.
Y la capa de esta cebolla es bastante jodidita, sobre todo cuando te das cuenta que es la forma con la que te relacionas con los hombres.
Así que espero a partir de hoy mantenerme en estado de conciencia o alerta para no volver a rearmar la cebolla.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Celebrando

vivir sola. el placer de llegar y no tener que hablarle a nadie justo hoy que es exactamente eso que no tenemos ganas de hacer. sacarnos la ropa en el camino a la habitacion y quedarnos en tetas disfrutando que nadie nos ve hasta que encontramos el pijama. poner la tele en el canal que se te ocurra y sentarte a leer los blogs que no lees hace tiempo.escribir en tu blog sin respetar la mayusculas ni nada de las cosas gramaticales porque estas un poco harta de la teoría y la practica
ahhh...la soledad a veces es exquisita (aunque la lluvia diga que hoy daba para otra cosa)