Lo más difícil de sostener esta decisión es lidiar con el pensamiento constante y obsesivo de que nunca más vas a agarrar un cigarrillo. La ventaja de quedar en el intento es que ya nadie nos cree que lo ibamos a hacer, así que no hay desiluciones.
Recién pasaron 24 hs y estoy en el momento exacto en que mataría por un cigarrillo. En su lugar no paro de aspirar aire, así que mi panza es una bolsa de gases.
Una cola con buena autoestima. Nada más.
Aspiraciones simples y sin contenido a veces pueden salvarnos la vida.
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