martes, 31 de agosto de 2010

La simpleza de los amigos

(Conversación por chat)
- pero boluda, salieron, se encamaron?
- sí, pero no tiene nada que ver eso
- entonces de qué puto me hablás? bueno, no tengo la mente tan rebuscada, soy contador
si coje no es puto. Es debe=haber. Delicado no es puto...y no me predispongas mal porque sé que lo conozco y si no es puto lo hago"

lunes, 30 de agosto de 2010

Charlas de diván

En un breve paso por el temita de la soltería durante la terapia, la psicóloga me habla de los desencuentros que funcionan como fenómeno de la época. Parece ser que no se trata solo de mi género ni mi generación, sino que es algo que nos atravieza a todos por igual, y a muchos por su diván. No sé bien qué es lo que se arma -me dice- pero aparentemente esto de tener la opción de elegir estar solos (por oposición a otras épocas en donde había que estar en pareja) genera cierta libertad de elección con la que todavía no sabemos bien qué armar...
Si no fuera porque se supone que deberías estar en pareja, que deberías tener hijos y demáces etcéteras ¿te sentis mal estando sola?
Bábaro...pero ahora quién se lo explica al gerente de producto de Comunidad Movistar?

sábado, 28 de agosto de 2010

Poniendo a prueba la terapia

Es noche de sábado e increíblemente tengo opciones, a saber:
- Ponerme a leer la teoría del valor de Marx
- Salir con unas compañeras del trabajo (innovación absoluta)
- Quedarme chateando con el hombre que empieza a interesarme
Así expuesto la elección parecería ser simple ¿no? Lástima que la que elige soy yo...
(Mientras me pinto las uñas de colorado)

jueves, 26 de agosto de 2010

Cuando creíamos que lo íbamos a evitar

(Conversación por teléfono con mi padre)
- (...) entonces me preguntó cómo me manejaba en mi trabajo si había estudiado comunicación y no marketing.
- Pero tu carrera no es marketing?
- No, estudio comunicación social con orientación en publicidad.
(silencio)
- Pero entonces qué es tu carrera?

Sobrina 1 - Tía c/piercing 0

La sobrina está comiendo sentada en su sillita junto con su abuela (en este caso mi madre) que le está dando la comida. La tía (yo) sentada en sillita de la infancia mira cómo lo hace. La sobrina de golpe deja de comer y como quien hace reposar sus cubiertos al lado del plato una vez finalizada la comida, arroja su pedacito de carne con furia al piso. Lo hace una vez, lo hace dos veces, lo hace varias (como es costumbre). Entonces la tía se enoja y le dice: No, la comida no se tira (acá está mi lado judío). Va al plato.
La sobrina la mira y lo vuelve a tirar. La tía se enoja, se levanta y le dice: la tía está muy enojada, así que se va (sí, ya sé, es patético depositar la falta en ella para justificar que me tenía que ir..igual la comida la estaba arrojando eh!).
La tía se levanta, empieza a buscar sus cosas y ella la mira... y la mira, como compungida, como arrepentida. Mira también a su abuela y vuelve a mirar a su tía, siguiéndola con la mirada. Mientras tanto la tía refunfuñando le explica que eso está mal. La situación es tensa y ella lo percibe. La abuela no se ríe y la tía le habla enojada pronta a partir.
Entonces la tía siente que está siendo dura y se acerca a darle un beso. Esta tía no quiere irse peleada con su sobrina. No. Así que la tía le dice que bueno, que hagamos las pases y le da un beso. Y ella sonríe y le devuelve el beso. Y así la tía se aleja muriendo de amor mientras ella la mira. Y ahí es cuando disimuladamente toma un nuevo pedazo de carne para arrojarlo con furia pero esta vez sin quitar la mirada sobre su tía.
No chiquita, no te confundas...la gracia es desafiar los límites de los que te crían. A la tía se la respeta porque es la que te va a llevar a la Bond cuando estes llorando como un marrano porque tus padres no te dejan ponerte el piercing.

miércoles, 25 de agosto de 2010

Mañana

la entrevista... Solo dos cosas pido. Solo dos. Que no me pregunten qué es mi carrera; que no me pregunten cuál es mi pasatiempo. ¿Será posible tener una entrevista de esas que no indagan sobre las angustias existenciales del entrevistado?

domingo, 22 de agosto de 2010

Hola, para los que no me conocen

mi nombre es fulana de tal, trabajo acá hace más de cuatro años...nuestros productos facturan ésto y estamos en este lugar (...) lo que venimos haciendo es ésto y lo que vamos a hacer es (...) ¿Alguna duda? Les agradezco la atención"
15 minutos de charla el martes a la mañana y 15 minutos a la tarde. Mañana tengo que ir a Rosario hasta el martes a la noche solo por eso: media hora de algo que no le interesa a nadie (porque vamos... no son mi target pero a alguien se le ocurrió que esto es políticamente correcto).
Honestamente preferíría tomarme un micro en Retiro, clavarme los auriculares, dormir sin culpa, viajar 4 horas pero tener la esperanza que entre la ida y la vuelta quizas conozca a alguien que nos expanda a la vida por fuera de nuestro tupper.
Lamentablemente viajo en el auto con un compañero al que le gusta hablar mucho, o al menos cree que es obligatorio hacerlo, y una compañera con la que no crucé más de diez palabras en mi vida (las cuales me anoticiaron de que la flaca no es un robot).
Mierda, mierda, mierda.
Solo me queda a modo de esperanza ser lo suficientemente estratega para asaltar el asiento trasero en el momento de elegir ubicaciones y transitar las 3 horas que nos distancian de Rosario aislada y con la leve esperanza de cagarme en la mirada de nuestro compañero conductor, reflejada en el espejo retrovisor, diciéndome constantemente "pedazo de hija de puta, mirá como me cagaste".

La soledad me batalla

por el espacio en la cama. Me acuesto intentando ocupar el medio y todas las mañanas amanezco pegada al borde de la cama, hecha bollito, arrojada al límite del vacío, desplazada hacia el huequito que hace mi pequeño cuerpo en el colchón. Y me vuelvo a incorporar, vuelvo a irme hacia el medio, buscando ganar territorio, pero en cuanto me duermo la muy desgraciada se las arregla para abarcar la mayor parte del territorio y dejarme confinada a un pequeño espacio de exclusión. ¿Pensaban que el vacío no ocupa lugar?
Pero esta noche la cago, voy rotar el colchón... y entonces vamos a ver si es tan guapa como se cree.

sábado, 21 de agosto de 2010

Abstinencia

No es porque me acosté a las dos de la mañana y me levanté a las once; no es porque a veces ciertas reuniones me pegan psicológicamente resacosas; no es porque me sarpé fumando; no es porque me moviliza tener que tomar decisiones; no es porque tengo la duda y el miedo de elegir mal; no es porque la casa sea un caos; no es porque el lunes me tengo que ir a un viaje que no me interesa y que en un mes más seguramente se revele absurdo.
Es porque anoche no me tomé la pastillita!!
Ahhh...y a veces me pregunto por qué es que la tomo.

jueves, 19 de agosto de 2010

Cansada y con el cuerpo lúteo por desprender

8.30 hs: reunión mensualmente ordinaria y puntualmente hoy extraordinaria.
10.30 hs: 6 sanguchitos de miga no logran compensar la garchosa reunión en la que estoy.
11.50 hs: pasajera en tránsito (no libre). Aprovecha oportunidad y retira estudios médicos.
12.50 hs: aterriza en oficina habitual.
12.55 hs: va al baño, prende la pc, ficha y se va a almorzar a la terraza del choping soleada
14.00 hs: vuelve a oficina soleada traslasventanas y se encuentra con un nueva carta documento en el escritorio
15.00 hs: se va a una mini reunión con un final previsible: otra reunión agendada.
16.30 hs: vuelve a su hibernadero y chequea mails.
17.00 hs: trata de coordinar encuentro festivo de mañana que la ubica en rol de anfitriona (rol que no le sienta para nada)
17.30 hs: después de pedir listita de lo que hay que comprar, toma sus petates y emprende regreso.
18.20 hs: llega a su casa (afortunadamente temprano). Recibe halagos en el hall. Gracias.
19.00 hs: escribe en su blog
19.20 hs: va a hipermercado que no suele ir a comprar listado de cosas para desempeñar su papel de anfitriona con éxito.
20.30 hs: se aburre y da por finalizada la lista con solo la mitad de los elementos.
21.00 hs: regresa a su casa y en tres viajes sube las bolsas de las compras.
21.30 hs: habla con la madre. Luego con la hermana.
22.40 hs: sigue escribiendo una entrada intrascendente en el blog con el único fin de no hacer todo lo que todavía tiene que hacer (bañarse, cocinar, planchar, ordenar, barrer, limpiar...esto último para que mañana esté todo listo).
Así se pasa alguien como yo, por ejemplo, el día.
Todo esto enmarcado en un cansancio extremo originados por las hormonas y el momento del mes en que estamos.

Quien pudiera

ir a retirar sus estudios médicos al centro correspondiente y no tentarse a violentar el sobre para leerlos. Aguantar las ganas y la curiosidad de saber si uno va a seguir viviviendo o en tal caso, de qué forma o qué tendrá que hacer para seguir haciéndolo. También comparar los valores con los de referencia (esos nos cabe a todos!). No caer en esa tentación de abrir despacito la solapa que está muy pegada para que si al menos le llevamos a la médica el estudio abierto, que éste no denote un estado de exasperada curiosidad. Preguntarse varias veces si corresponde o no abrirlo porque si bien está dirigida a otra persona (sujeto) habla de nosotros (en este caso el objeto). Quién pudiera caer en su consulta con la seguridad y el placer de dárselos perfectamente cerrados, en un gesto de superación, madurez, autocontrol y confianza en que nada de lo que pudiera estar escrito ahí dentro nos afecta en lo más mínimo.
Es obvio que yo no. ¿Qué mierda será cuerpo lúteo?

miércoles, 18 de agosto de 2010

Absurdo

Mirá que oportuno que es cursar en el mismo horario que cursas vos, por decirlo de algún modo; y son nueve menos cuarto y un trueno irrumpe la clase avisando que afuera llueve a cantaros; y la clase termina nueve y dos, cuando podríamos encontrarnos; y jugar a que no nos conocemos mucho, o tanto, o tan poco y caminar juntos disimuladamente. Son unos metros nada más; y atravesar el umbral repleto de personas decidiendo si mejor esperar o afrontar; y nosotros salir corriendo hacia el mismo lado para no mojarnos; y subirnos al auto diciendo "qué tiempo loco"; y entonces preguntarnos que cómo nos fue y pensar qué puede haber en mi heladera para cenar o qué nos vamos a cocinar; y entrar a mi casa y elegir quién se ducha primero y quién cocina mientras tanto; y cenar, mirar algo de tele y tomarnos un té porque la noche lo amerita; y dejar los platos así porque estamos cansados; y meternos en la cama juntitos, abrazados, apiernados, escuchando llover; y dormirnos pensando en las multiples excusas para mañana no tener que levantarnos a las seis...
Qué lindo hubiera sido y que absurdo es que vos te estés mojando volviendo a tu casa y yo ya esté en la mía, pensando en lo rebuscada que es la vida que me encuentra escribiendo en un blog cuando podría estar durmiendo la lluvia abrazada a vos, sí de mí -y estas oportunidades- solo dependiera.

martes, 17 de agosto de 2010

No hay dudas

que si Bromatología tuviera juridicción en el orden de lo privado y no solamente de lo público, mi cocina sería merecidamente clausurada.
1- Una mayonesa que venció hace varios meses pero aún es La Mayonesa.
2- Varias latas de conservas vencidas.
3- Una crema abierta desde hace una semana pero que ya fué ingerida en el día de ayer.
4- 1/2 anco con la superficie plagada de unos hongos verdes (que supe sacarle con delicadeza) y que en 45 minutos voy a cenar.
Y sí... que la sanción me la ponga el cuerpo que es el regulador nato.
Que tanto!

El no-lugar/1

Porque de golpe te encontrás a cincuenta metros de tu último lugar y de tus últimos compañeros. Estás en una oficina muy linda, con sol. Mucho sol. Oh, febo..que lindo cuando asomas y pones el monitor en blanco. Y ya pusiste tus cositas, que no son pocas. De hecho son muchas. Y una caja apilada en el suelo te hace recordar que aún te falta poner mucho más. Y está tu corcho, tus fotos y los números. Y estás ahí, encerrada como un animal en cautiverio porque vos misma te pones en cautiverio. Hibernás. Hibernás mientras llegue el momento. Y un micropunteado que pusiste estratégicamente para que no te vean de afuera a penás te deja ver por sus micro agujeritos lo que pasa allá. Y lo que pasá allá ya no te interesa mucho. Entonces te miras en el vidrio que refleja tu imagen (por el sol, vió, mucho sol) y decís: Guau, que linda soy. Y después te aburris. Podrías hacer trabajo del que sí importa y que debería importante pero ya no te importa más. Entonces salis a archivar. Sí, esas carpetas que estallan y que desde hace años las dejas vencer el estante y ahora se te da por guardarlas. Pero lo haces motivada por una maldad...juejeje, que se vayan al carajo y tengan que salir como ratas a buscar todo al archivo cuando ya no estés. Y también lo haces porque no tenes ganas de hacer todo lo otro que deberías, pero que como ya dijimos, no nos interesa. Y extrañas a Lau, porque a vos te cuesta desprenderte de las cosas materiales pero a ella no, quien intrépidamente te interpela con la pregunta ¿y para qué lo queres guardar? Entonces tus decisiones a solas te cuestan; porque a esa pregunta cuando estás vos sola inmediatamente le encontras una respuesta que te las hace seguir acumulando. Así que guardas todo en una caja. Sin preseleccionar. Y volves a tu oficina, ese lugar de cautiverio. Porque sos una especia de animal encerrado al que pocos se le acercan por miedo a que los arañes. Porque sos mala. Muy mala y te tienen miedo. Ufff porque el gerente sigue esquivándote y no te saluda, pero no porque esté haciendo otras cosas ¿eh? no te saluda porque le das miedo. Obvio, porque sos re importante y no quiere arriesgarse a que le pidas de hablar. Y tu nueva jefa está con mil cosas y no te pregunta nada. Y no es que querramos que nos pregunte algo (que también nos fastidiaria) pero como no lo hace pensas que estás de paso. Y a tu usuario de golpe le expira la contraseña. ¿Me habrán echado? Entonces escribis 10 contraseñas posibles, pero como el sistema es exigente no se satisface con ninguna y te pide más. Y ya no tenés mas ideas. ¿Será que realmente se te fué la creatividad? Y ahí estás vos, con tus dudas, encerrada, con el sol, la oficina hecha un descontrol, tu compañera de trabajo directa a cincuenta metros y sin contacto visual...pero entonces pasa alguien que se te anima, que no teme a tu inmensidad de persona mala y que te dice ¿te traigo un café?
- No, gracias...pero por favor, dejame que te lo sirva yo a vos!

lunes, 16 de agosto de 2010

Entre lo finito y lo infinito transita la felicidad

Chateando con un amigo le relato lo que estoy haciendo: viendo de refilón Sex & The City, pintándome las uñas y leyendo un blog. A lo que me contesta "dentro de unos años vas a estar durmiendo al nene, cocinandote algo y lavando ropa. Aprovechalo ahora".
(Aclaro que mi amigo está en la misma situación que yo: léase solos).
Y justo antes de escribirle eso venía de lavar los platos y de pensar en eso: quién puede quejarse de este momento? quién querría canjear la posibilidad de disponer 100 % de su tiempo por repartirlo entre varias personas? Es verdad que el momento que estoy viviendo es único, inigualable e irrepetible. El tema está en que uno no sabe si es finito. Es decir, la posibilidad de la infinitud es lo que nos hace no poder disfrutarlo porque la duda es ¿y podré tener todo eso alguna vez?. Digamos, si hoy alguien me asegurara, pero me lo afirmara posta, que yo en unos años voy a estar con marido, hijos y una familia Ingalls conformada, te juro que esta etapa te la disfruto a pleno y no me quejo más de nada. Ni siquiera de ser la única para sacar sus propios pelos de la rejilla de la bañera. Pero la incertidumbre...

Adicciones

Y resulta que un día alguien te cuenta que su cuñada tiene un blog y te pasa la dirección. Y empezas a leerlo. Y lo seguis todas los días. Y empezás a chusmear los blogs que sigue. Y te metés en esos blogs con frecuencia. Y entonces empezás a leer para atrás todo lo que escribieron. Y empezás a conocer a personas que jamás conociste ni conocerás por afuera de lo que escriben. Pero sabes qué hicieron hoy, qué ayer y qué van a hacer mañana. Y te pasas horas y horas leyendo. Días y días. Aprovechas cada momento para ver qué tienen de nuevo para contar. Y te expandis a nuevos blogs. Y abris tu propio blog. Y te encontras adoptando ciertos modismos a la hora de escribir. Y te sentis identificada en las vidas de esas otras personas. Y te das cuenta de que no sos única ni diferente. Y te divierte. Te divierten las múltiples posibilidades que tiene uno sobre el hacer de la vida. Y te expande a nuevas historias y perspectivas, a conocer un mundo sin por supuesto emitir una palabra ni socializar (algo que a esta altura, sabemos, nos cuesta bastante).
Saramago se habría hecho un gran festín si le hubiera entrado a la era del blog unos años antes.

domingo, 15 de agosto de 2010

Y finalmente

el hombre que empieza a interesarme apareció en el chat y dijo:

- (...) Sí, quizás podamos encontrarnos para hablar pero mejor que sea un poco más adelante. Ando medio desganado últimamente (vos lo notaste y me lo hiciste notar a mí)"

Urgente: matenme.

Raptenme. Saquenme este chip de la cabeza. Reemplecenlo por uno en modo mute. Cosanme la boca y vuelvanme a insertar mudita y negadora en esta sociedad, ¿sí?

Morite

tengo notebook. Ahora sí soy una jovén mujer moderna.
Finalmente llevé a cabo una idea que tenía hace tiempo: comprarme una notebook y sacar todo el aparatoso kit de computación. Atraída por la tecnología sin cables y el mundo 2.0 e influenciada por mis blogueras anónimas, esta tarde me fuí a Falabella a comprarme la ansiosa modernidad. Simbolo de la practicidad y el mundo de los émulos.
Tengo que reconocer que no estoy segura de haber hecho la mejor compra. Me adentré al emporio verde manzana con la idea de comprarme cierta marca a cierto precio y terminé comprandome incierta marca a precio un poco salido de lo pensado pero dentro de las posibilidades de lo ubicado. Lo cierto es que a mi amateur actividad de diseñadora (que honestamente no ejerzo en casa) no le venían bien las máquinas que había pensado así que tuve que decidir por algo un poco más grande. Cuando hablo de grande no solamente me refiero a capacidad de memoria y todas esas cosas sino a tamaño también. Realmente esta notebook tiene muy poco de portátil. Me resulta impensable imaginarme en un bar como había fantaseado, ejerciendo el verdadero arte de bloggear la cotidianidad sin límites, pero de todas maneras no creo realmente que lo hubiera llevado a cabo alguna vez.
Lo cierto es que ahora me encuentro con mi nueva máquina. Soy un poco exigente, lo sé, y ya pude observar que le sobran unos diez centimetros de ancho, tanto de pantalla como de base. No sé por qué, el teclado está muy arriba, lo que me dificulta bastante escribir sin contracturarme. Digamos que las técnicas de mecanografía en esta máquina no sirven mucho, porque donde se supone que debería tener la barra espaciadora tengo una plataforma plateada para apoyar quién sabe qué (no las manos, claro está). Será cuestión de acostumbrarme, y mientras tanto hacer la transición con el teclado de la maquina vieja (o al menos tenerlo de reserva) para cuando tenga que hacer mi tesis o trabajos.
En fín, me doy cuenta de que nada me satisface: soy una insatisfecha crónica, así que relativicen mi blog cada vez que lo lean.
Otra cosa. Me dí cuenta que me da culpa gastar.
La vida de pequebú no es fácil.
La de mujer moderna tampoco.
(Menós mal que soy alérgica, porque el paso que le seguiría sería el de tener un gato)

sábado, 14 de agosto de 2010

Los blogs que me inspiran

me devuelven algo de mí misma que me da tranquilidad. "Mitos de vivir sola 1)- Podes comer a la hora que quieras (pero terminas comiendo a la misma hora en que comías en tu casa) 2)- podes comer lo que quieras (fideos con manteca y queso, fideos con salsa roja, fideos con crema, fideos con salsa rosa) 3)-hacés lo que querés (aunque no queres hacer nada) 4)-Podés mirar tele todo el día (podes llegar a mirar tele todo el día) 5)- Nadie te jode (ni te habla, ni te saluda, ni te cocina, ni te limpia la ropa, ni te pregunta cómo te fue) 6)- podés invitar a quien quieras a la hora que quieras (antes de invitar a alguien tenés que tener en cuenta tantas cosas que al final te da fiaca)". Acuñados por quienes seguramente nunca vivieron solos y sostenidos por los que sí lo hacemos pero negamos nuestra mismísima puta realidad.

La culpa del pequebú

El hombre que empieza a interesarme una vez me dijo que mis sentimientos y sensaciones de agobio, angustias y culpa que me caracterizan son inherentes a mi lugar en el campo social: "sos una pequebú" (apocopé de pequeño burgués). Yo lo resumiría en ser beneficiaria de ciertos consumos sociales pero con una fuerte conciencia de lo injusto y diferencias que hay en el mundo. Practica, habitus, contexto y realidad se contradicen.
En la semana viajé por trabajo a una reunión en Córdoba. Resulta que ahora soy algo así como personal superior, gracias a mi puesto de jefecita o gerentonta de algo. Cuando eso ocurre una serie de discursos se escriben diferentes. Por ejemplo, ahora tengo el beneficio de dormir en una habitación single superior que no tengo que compartir con nadie. Claro, que no solo me parece un despropósito económico, sino que sobre todo me pregunto por qué la vendedora que también duerme sola lo hace en una habitación single standard. Parece ser que mi status indica que a mi me corresponde una habitación con sillon y cama y a ella solamente una habitacion con cama, porque no es personal jerarquico superior.
El meeting estaba organizado en pequeñas reuniones con el equipo de ventas, compuesto en su mayor parte con hombres y mujeres de por lo menos 50 años y vaya a saber cuántos años de trabajo. De golpe, uno de ellos dice "hay más caciques que indios". Miré el piso. Morí de verguenza. Me encontré sentada en una mesa de veinte personas donde eramos cuatro gerentes de producto (de los cuales tres tenían sus respectivas laptops en la mesa encendidas, no sé para qué), un gerente de ventas, un gerente de investigacion de mercado, un gerente de promoción, un gerente de distrito y una directora comercial. Todos frente a cinco (sí, cinco vendedores).
De golpe me doy cuenta que formo parte de un gran circo propiciado por un capitalismo que me alojó en la división social del trabajo que indica que soy de los que tengo que ¿pensar?.
Después quieren generar esas cosas de equipo, de todos somos iguales, y etcéteras.
En los intersticios de las prácticas y representaciones es en donde transita mi culpa, la de pequebú.

domingo, 1 de agosto de 2010

Tomar la casa por las astas

y hacerla mi hogar. Ese es mi nuevo objetivo, y creo que hoy empecé.
Definitivamente tener un televisor que no anda menos en los pisos de mi casa me amplió nuevas perspectivas y espacios. Al igual que tirar la maceta.
Recién vengo del Easy. Me compré otro macetero de material para poner en el otro costado del balcón. No conseguí la planta que quería, así que por ahora está vacío. La idea es usar la bolsa de tierra sobrante que tengo por ahí y terminar de darle forma a mi balcón. Me encantaría un balcon colorido, con flores. La Santa Rita es mi planta favorita, pero mis vecinos podrían odiarme de por vida. Las flores se caen así que en una negociación monodialógica, decidí copiarles una planta muy bonita que tienen, pero que al menos no tiene hojas. Ahora la tengo que conseguir.
También compré pintura convertora de oxido, aguarras, un juego de rodillo, pincel y mezclador de pintura. Voy a pintar las rejas oxidadas de mi balcon y mi ventanal. Esas que me mancharon la cortina romana por no haberlo hecho antes. Espero que el proximo fin de semana no llueva.
Traje una canastita para las cosas del baño y poder ponerle algo de orden a ese rincon. Me compré un candado para la valija ya que en una semana tendré que hacer 3 viajes por trabajo y lo fundamental: un juego de llaves semi tubo o como se llamen.
Desde hace meses tengo mi lámpara de pié rota porque me faltaba una herramienta que no conseguía. Era una llave muy precisa y no le daba con el milimetraje. Hoy las ví, un juego de 5. Tenía dos opciones, ya que cada juego saltaba un milimetro. Errarle al milimetraje era hacer carecer de sentido la compra. Las miré por 10 minutos. Una en cada mano. Me arriesgué.
Llegué a casa y lo primero que abri fueron las herramientas, y la probé. La última, la más grande. Era esa. Exactamente la que necesitaba. Arreglé la lampara en un minuto. Debería haber comprado también una bombita de luz pero no quise adelantarme.
Esas pequeñas cosas me hacen muy feliz. Doy vueltas, vueltas, pero cuando lo hago y la cosa funciona como esperaba me llena de una manera increíble. Soy una persona que no se banca la frustración. Cero tolerancia. Ese es mi patrón de vida. Por eso me enojo tanto, por eso me escapo tanto. No me banco un no.
Tener las llaves me otorga un marco de tranquilidad e independencia. Estoy loca, lo sé. Pero un kit de herramientas le permite hacer a uno lo que necesita o quiere hacer en el momento. Sin esperar ni pedir ayuda, dos cosas que me cuestan mucho.
Soy una mujer adulta joven, independiente, con trabajo, vivo sola, tengo candado para mi valija de viajes y ahora un juego de herramientas completa. Qué más puedo pedirle a la vida?
Una pareja sabemos que no...con estas características, mi padre podría decirme que me estoy sacando todos los números para el sorteo de la soltería.
Yo igual sigo apostando a perder ese sorteo.