jueves, 26 de agosto de 2010

Sobrina 1 - Tía c/piercing 0

La sobrina está comiendo sentada en su sillita junto con su abuela (en este caso mi madre) que le está dando la comida. La tía (yo) sentada en sillita de la infancia mira cómo lo hace. La sobrina de golpe deja de comer y como quien hace reposar sus cubiertos al lado del plato una vez finalizada la comida, arroja su pedacito de carne con furia al piso. Lo hace una vez, lo hace dos veces, lo hace varias (como es costumbre). Entonces la tía se enoja y le dice: No, la comida no se tira (acá está mi lado judío). Va al plato.
La sobrina la mira y lo vuelve a tirar. La tía se enoja, se levanta y le dice: la tía está muy enojada, así que se va (sí, ya sé, es patético depositar la falta en ella para justificar que me tenía que ir..igual la comida la estaba arrojando eh!).
La tía se levanta, empieza a buscar sus cosas y ella la mira... y la mira, como compungida, como arrepentida. Mira también a su abuela y vuelve a mirar a su tía, siguiéndola con la mirada. Mientras tanto la tía refunfuñando le explica que eso está mal. La situación es tensa y ella lo percibe. La abuela no se ríe y la tía le habla enojada pronta a partir.
Entonces la tía siente que está siendo dura y se acerca a darle un beso. Esta tía no quiere irse peleada con su sobrina. No. Así que la tía le dice que bueno, que hagamos las pases y le da un beso. Y ella sonríe y le devuelve el beso. Y así la tía se aleja muriendo de amor mientras ella la mira. Y ahí es cuando disimuladamente toma un nuevo pedazo de carne para arrojarlo con furia pero esta vez sin quitar la mirada sobre su tía.
No chiquita, no te confundas...la gracia es desafiar los límites de los que te crían. A la tía se la respeta porque es la que te va a llevar a la Bond cuando estes llorando como un marrano porque tus padres no te dejan ponerte el piercing.

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