Cuando después de rendir un final te encontrás mandándole un mensajito de texto con el resultado a más de quince personas, las cuales -una a una- te contestan, ya no quedan dudas de que tu carrera hacia el título universitario es un asunto de dominio público y que vos, aunque vivas sola, no estás sola.
miércoles, 29 de febrero de 2012
miércoles, 22 de febrero de 2012
Con un mail así me terminé de levantar
una vez a un tipo (o pseudotipo)
"Que todo relato está anclado en algo material que lo sustenta es un postulado muy fuerte que invalida la posibilidad de pensarle una existencia por fuera de un cuerpo. Sin embargo resaltas la posibilidad de un relato sin cuerpo (o pura cháchara) para después revivirlo y transmutarlo en otra cosa a riesgo de caer sino en el "puro relato, pura nada". Pero entonces, si el relato está anclado en algo material cabe la posibilidad de que el puro relato sea la pura nada? Entonces el relato sí muere, precisamente cuando se consume la materialidad en la que se ancla.
Seguiría haciéndole justicia al relato pero una muerte digna es asumir que la materialidad en que se anclaba fue consumida.
Pobre relato! Ahora es solo palabra.
Requiem a este relato... aunque me ponga triste!"
Díme cómo levantas y te diré a quién.
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Neurosis,
Sacando las mujeres que hay en mí
martes, 21 de febrero de 2012
Just like this
Por alguna extraña razon, las pocas veces que me pongo a preparar un final, mi vecina llora. No importan los motivos, no importa la situación, solo importa que entre las miles de letras que tengo que leer y a la de por sí poca habilidad para concentrarme, se le suman los sollozos de mi vecina hablando con su madre/amigas o quien fuera al teléfono diciendo que no puede más, que tiene pánico, que anda mal, etcétera.
Vaya a saber por qué extraña razon, las pocas veces que me pongo a estudiar, mi vecina pone en acto mi inconciente.
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Mi adorable vecina,
yo la eterna estudiante
jueves, 16 de febrero de 2012
Se que está
pero me cuesta entrar y escribir. Es como si mi vida hubiera cambiado de alguna forma (aunque simbólica) y el blog ya no tuviera espacio. Supongo que de eso se trata vivir y crecer, de dejarse interpelar por diferentes cosas en cada momento.
Aunque tambien mantenemos vicios, de esos que logran que en el momento en que tenes que sentarte a estudiar te pongas a escribir la lista esa que cada tanto, hablando con tus amigas, contas mentalmente pero que nunca terminas de escribir.
Como si hubiese una memoria flotante o corporal estás segura que te estás olvidando a alguien, pero aunque ordenes y reordenes, apeles a la memoria, asociación de momentos o lo que fuere seguis sin recordar quién falta.
Mis condolencias al muerto que me estoy olvidando si es que existe.
El papelito con los nombres se tira.
Obviamente.
Y que en paz descanse.
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