jueves, 30 de septiembre de 2010

Imagen recurrente

Así encontrás la cama cuando tuviste una mañana de indecisión. Cada vez me cuesta más vestirme!
Igual lo prefiero eh! Si tuviéramos que andar por la vida en bolas tendría bastante más problemas que el de no decidirme.

martes, 28 de septiembre de 2010

Bueno, quizás sí

sea un poco hipocondríaca y que hablen de la muerte y de la muerte constantemente me hace empezar a sentir que me falta el aire, que me asfixio...me angustia.
Tampoco está bueno que se la pasen hablando de alguien que murio y que tiene tu mismo nombre. Nunca me pasó. Se siente horrible porque en algún punto (aunque sea solo el nombre) te interpela.
No me gusta la muerte...no, no.

domingo, 26 de septiembre de 2010

El círculo previsible

-"Estuve ahí, en la Costanera. - Ah, y por qué no me avisaste? - Es que como me dijiste que estabas con tu vieja. - ... - Bueh, qué querés... que hagamos una reunión de familia? Bastante que la tengo en frente. (N.E: mi mamá y mi papá están divorciados desde hace diez años, pero desde hace uno que pasamos navidad, año nuevo, cumpleaños y alguna que otra fecha todos juntos) - Además ando con ese dolor como le agarraba a Geri" (N.E: a Geri no le agarraba ningún dolor. O al menós no ese). Uff. Lo bueno es que la recurrencia hace que más o menós ya esté acostumbrada a este tipo de cositas.

sábado, 25 de septiembre de 2010

Tenía el temor

de que hubiera sido solo un día. Un día especial de amor, quizás por el perfume, el peinado...quién sabe. Pero no: mi sobrina me reconoce. Y no solo lo hace, sino que además viene, me abraza y se me sienta en la pierna.
No hay sensación comparable así que no sé cómo explicarselos.
Imagínenselo.

jueves, 23 de septiembre de 2010

Tengo un llanto atravesado

en forma de dolor de espalda persistente y molesto. Me encantaría dedicarme todo un día a llorar, porque si bien el tránsitarlo es triste al mismo tiempo es liberador y te deja relajada. Pero ya sabemos como soy y eso es algo casi imposible en mi personalidad rígida y omnipotente. Así que mañana empiezo mis clases de elongación...a falta de lágrimas, bienvenido el estiramiento del cuerpo y de la mente.
Tengo que adminitir que la dermatóloga tenía razón y mi cara está cambiando. Solo limpiarme con un gel. Es revelador lo que logra un solo cambio de hábito. Si tuviera un poco de voluntad, el tomar mucha agua y abandonar el cigarrillo podrían llegar a dar resultados maravillosos.
El resto sigue igual.
Debería reconocer alguna vez que en muchos aspectos soy una privilegiada de esta vida, lástima no tener la capacidad para percibirlo.
Soy una bolsa de quejas, pero es la que me tocó.

martes, 21 de septiembre de 2010

Agotada

El trabajo realmente hoy me agotó. Igual lo prefiero, así en pequeñas dosis y cada tanto, como para salir de la sensación de letargo en la que me siento inmersa. Me quedé hasta las 7 de la tarde buscando argumentos para enmascarar algo que no comparto ideológicamente. En esos momentos es cuando me pregunto si el laburo te hace sostener prácticas de un modo disociado. Es decir, comparto cierta ideología con ciertas personas pero me encuentro inmersa en un medio laboral en donde esas ideologías no convienen. Entonces en la práctica tengo que hacer cosas que cuando las veo desde otra perspectiva me digo, ah, que hija putez. Soy como una gran mentirosa. Piensa como yo digo pero no como yo hago.
También sentí esto de la falta de liderazgo, de un rector, una figura de autoridad. Encontrarme ante un problema con un grupo de personas donde se miran entre sí y dicen, y ahora? Y no estar seguros de qué hacer y cómo manejarlo. Es una sensación cuasi de huerfandad. No hay papá ni mamá en ese trabajo y mi vida siempre estuvo acompañada por figuras patriarcales, así que me genera un soledad absoluta.
Cuando salí me reproché no tener ninguna actividad física de dispersión. Honestamente hoy sentí que lo necesitaba. Algo en donde poner la energía y despejar. Me tengo que poner en campaña para buscar algo. Definitivamente.
El cuerpo también lo pide estéticamente: siento que no paro de adelgazar y estoy en el límite de lo investible.
Hoy me agobia todo, debe ser la humedad, pero me agobia la delgadez, me agobia el trabajo sin estrategia, me agobia el no resolver los temitas de la facultad, ni lo de encontrar una actividad extra laboral placentera. Fastidiosa es la palabra. Algo de sueño también (es que eso de dormir una siestita ayer a las cinco de la tarde lo pagué bastante caro a la noche).
El cómo y el porqué de Abonizio me están matando, pero soy así, tengo etapas que hasta que un tema no saca humo no dejo de escucharlo. Lo linkearía pero evidentemente para la comunidad de youtube no es interesante. Mucho oximoron creo. Felíz primavera.

domingo, 19 de septiembre de 2010

Como la vida misma

No puedo creer haber cortado algo de la neurosis. Sabía que tenía que hacer muchas cosas para la facultad, limpiar la casa y otras más, y cuando empezaba a tomarme la abulia que suele darme cuando se me acumulan las cosas y no tengo ganas, de pronto me encontré limpiando la casa, compartiendo un domingo con mi mamá (que me dejó el balcón y otras cosas hermosas) y saliendo a las 6 y media de la tarde en busca de un bar que tuviera wi-fi y pudiera desplegar este aparatito móvil, para empezar al menos a hacer las cosas de la facultad que tenía pendientes. Me fuí a San Telmo, busqué un bar semi vacío (porque inaugurar el tema de la notebook por fuera de la casa es algo que aún no puedo hacer sin verguenza) y me tomé un café con leche con un tostado. El hombre que empieza a interesarme me había dado la idea, al contarme que se compró la notebook para hacer su tesis. Porque es cierto, no es lo mismo hacer algo que no tenemos ganas en el espacio de siempre, que hacerlo al menos en otro espacio que además te brinda la esperanza de socializar. No hablé mucho, pero al menós el mozo (un chiquito que no se dió cuenta que estoy por cumplir los 31 años) se empeñó en hacerme sentir bastante cómoda.
Yo, por mi lado, tampoco me dí cuenta que me había metido en un bar (quizás uno de los pocos de la zona) que estaba cerrando. Así que a la hora y media me ví obligada a levantar mis cosas y emprender regreso. Me fuí a dar una vuelta por Defensa, tomé aire, absorví un poco de la vida que hay por fuera de mi cueva solitaria y volví, un poco más realizada.
Lo revelador, casual o lo que fuere, es que ni bien me senté en el bar recibí en el celular un mensaje (de esos que habitualmente espero y que nunca llegan y que me hacen sentir una hojita abandonada en el medio de la calle). Entonces confirmé una vez más, que es así nomás: las cosas llegan cuando no las esperamos. No hay que esperar, hay que hacer. Porque cuando uno arma algo para uno es cuando los otros aparecen y si no aparecen al menós no nos damos cuenta.
Cuando caminaba por San Telmo me encontré pasando por dos bares en los que había estado y ni sabía cómo se llamaban. Y me ví en el recuerdo (nada lejano eh!) y entonces pensé en que menós mal que las calles no tienen memoria porque de otra manera no podría pasar por ellas sin sonrojarme, aunque esté bueno tener recuerdos (al menós de esos).
Anoche ví Como la vida misma (lloré con el final) y me quedó una frase que decía algo así como que no hay que planear la vida, sino vivirla porque el único plan que no falla es que la vida te sorprenderá.

jueves, 16 de septiembre de 2010

Pasados los treinta

El martes, con mi contractura a cuesta, el traumatólogo me dió turno para que vuelva a verlo con las radiografías hechas hoy a las 16.30 hs. Sí, hoy, 16 de Septiembre, en pleno movimiento estudiantil y de dispersas manifestaciones varias (incluído un intermitente paro de subtes) tuve que ir a Callao y Perón. Esto significó: salir del trabajo antes (después de dos días de ausentarme), ir con el auto hasta Parque Centenario, estacionarlo por ahí, caminar al subte, tomarme la línea B, bajarme en Callao, atravezar el primer grupo de manifestantes y llegar al centro médico, con mis super radiografías bajo el brazo.
Sentada en el consultorio, aguardo el momento en que el doctor se pone a mirar las radiografías. 1,2,3,4,5...aja...a ver? 1,2,3,4,5...ah, pero qué hay acá? (pregunta retórica que no está buena escuchar en una consulta médica). Qué hay??? le digo desesperada. Estas placas están mal hechas. Repetítelas. Pero qué tienen? O tenés costillas de más o tenes la quinta vértebra sacralizada. Pero no te preocupes eh? Lo que sea es de nacimiento.
Puta que lo parió. De nuevo tengo que hacerme las radiografías y volver y todo, todo para qué? para que me diga que efectivamente voy a cumplir los 31 años, y por eso, como nos dice nuestra fantastica internet "Esta enfermedad congénita (lo de enfermedad me parece un poco mucho) generalmente no es sintomática hasta llegar a los veintitantos o pasados los treinta".
Parece que son clave...y yo sigo siendo estudiante!

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Por qué creo que mi vecina está loca

  • Porque está llorando como marrano contándole a su amiga que conoció al flaco con el que había hablado anoche, toda la noche, y que conoció por internet y hoy se vieron y el flaco le salio con el cuento de la ex-mujer
  • Porque le dice a su amiga que coincidían en todo de sus vidas: separados, viviendo solos, atravesando una separación y ambos tenían un perro labrador (Nota de editor: mi vecina no está en pareja desde hace tres años por lo menos y Timba puede tener genes de cualquier perro de la calle, menós de un labrador)
  • Porque mientras llora y le cuenta de su desencuentro, también le empieza a boicotear al nuevo novio de su amiga a quien, con un acto honestidad solidaria, lo mata y le dice que es un mal tipo y que ella no se merece eso, y se lo dice porque es su amiga y la quiere (muy feo, muy feo lo que estas haciendo vecinita)
  • Porque ni bien corta con la amiga, a quien le lloró a moco tendido, llama al flaco que conoció para agradecerle su sinceridad al decirle que no estaba preparado para otra relación, y que ella estaba bien (sólida) y que ojalá algun día se encuentren con sus nuevas parejas los cuatro.
  • Porque ni bien corta con el flaco, llama a su hermana como si nada, y le dice que mañana quiere traerse a su hija a dormir a la casa.

Los tópicos mujer, amor, amistad y maternidad pueden transformarnos en una psicótica. Hay que estar bien alerta eh!

Mientras tanto, por mi cabecita paranoica, no deja de darme vueltas la idea de que el laburo nuevo no va a salir. Y eso nos da una tristeza terrible...

Igual trataré de mitigar todos estos descubrimientos sobre mi vecina y mi cabecita loca, afectada por las hormonas pre menstruales, en una reunión de consorcio que se las trae con mucha violencia.

Que día!

Y eso que no conté aún el paso por el traumatólogo (que merece una entrada aparte)

No me puedo dormir

Las dosis de miorelajante y clonazepam que tengo en el cuerpo esta noche parecen no ser suficientes para que el sueño venga a mí. Hace una hora que estoy dando vueltas en la cama y mi vecina (pared de por medio) no me dio otra opción que venir a escribir hasta que ella termine de hablar por teléfono. La imagen es algo así, una mujer en bata, sentada en el living frente a su computadora, un cigarrillo encendido y solo la luz catódica que refracta este blog. Por qué será que repito una y otra vez lo mismo. El hombre es el único animal de costumbre que parece repetir los mismos errores. Eso de quemarse con leche y ver una vaca y llorar, conmigo no parece funcionar. O al menós con ciertas personas. Y me expongo nuevamente al mismo vacío de la espera o lo que es peor, al vacío que genera la presencia de ciertas personas. Frustrante. Ese es el adjetivo que describe el haber dejado pasar de nuevo lo que más de una vez nos prometimos que no íbamos a dejar que ocurriera. Recurrente. Reincidente. El costo de la oportunidad, es un engaño caro.

Fluir

no lo logro. Relajar, tampoco.
De nuevo el circulo vicioso del neurótico: no hacer lo que queres hacer y tampoco hacer lo que debes.
Es la cinta de Moebius o el ocho acostado del infinito, donde el punto de encuentro es la contractura.
Se diluye y sigue fluyendo, hasta otra vez más, que se vuelve a atorar en otra contractura.
Igual tambien pongámoles fichas a la falta de ejercicio. El traumatólogo no indagó sobre stress y solo dijo que me sentaba mal y no tenía musculos.
No todo lo que pasa en el cuerpo tiene que ver con la cabeza, no,no..la gravedad también existe, aunque la neurosis se haga costumbre.

domingo, 12 de septiembre de 2010

Cosas de padre e hija

Ya son varias las veces que ocurre que cada vez que me encuentro con mi padre en un lugar público (sea un bar, una plaza, un restaurante, etcétera, etcétera) siento que tiene la necesidad de decir en voz alta y fuerte"Hola hija, o "cómo estás, hija"... o lo que fuera para aclararle al mozo, a quien esté alrededor o en un radio cercano, que soy su hija.
Podría pensar que lo hace porque está orgulloso de que lo sea y tiene la necesidad de gritarlo a viva voz. Pero esto es algo que empezó a hacer hace poco tiempo, y cada vez lo marca más.
Así que conociendo a mi padre, los vericuetos de su cabecita enroscada y su nivel de persecuta estaría en condiciones de afirmar que teme a que piensen que soy su novia.
Claro, quizas para él no sea tan evidente que tenemos los mismos ojos, la misma nariz y que a nadie se le ocurriría pensar que puedo ser otra cosa que no sea su hija.
A mí por el momento no se me dió por su franja etaria, así que ni se me ocurre la posibilidad.
Será que a él sí le cabe la mía...

sábado, 11 de septiembre de 2010

No tengo salvación

Es sábado a la noche y me pone contenta que se haya caído una salida. Sí, soy un desastre. Evidentemente voy a destiempo con la vida. Espero en mi vejez me pegue la pendeviejada y remonte los años de joda que estoy dejando pasar ahora.
Mientras me bañaba, después de haber estado mirando una hora sitios en internet para salir, pensaba que tendría que organizar una salida de "desencontrados". Sí, no solos (porque esa palabra nos predispone mal) pero sí juntar a todos esos amigos y conocidos que estamos a gamba, que no sabemos qué mierda hacer un sábado, porque nos sentimos solos y porque tenemos impedimentos de sociabilidad que no nos permiten relajar y salir, para darle una oportunidad a la noche. Entonces sería organizar algo, una comida, en alguno de esos lugares que tienen esa onda casa de familia, intima, y juntar. Cada uno tendría que intentar de llevar a otra persona que esté también en la misma, y entonces juntarnos con el unico objetivo de hablar de este tema, y de las cosas que nos pasan, y de como nos sentimos. Sin presiones ni expectativas de nada. Salir en grupo con desagrupados sociales y reirnos de nuestra patética situación. Estoy convencida de que puede ser algo productivo y que empezaríamos a crear lazos, y así ampliaríamos la red social y quizas ýa no estaríamos solos, sino acompañados por un grupo de hermitaneos, pero a los que nos falta uns pizquita de empuje para reirnos mucho y ser divertidos.
Voy a ver si lo propongo.
En el mientras tanto de mi saturday night sin fiebre, miro la Rampolla y aprendo algunos truquitos del placer, por si algún día en esta vida, vuelvo a tener sexo.

lunes, 6 de septiembre de 2010

Primer día

Creo realmente que a los dermatólogos les pasa algo así como a los profesores de educación física, se sienten algo subestimados y por eso lo exageran todo. En mi última visita a la dermatóloga me hice de unas cuantas recetas con descuentos (para unas cuantas cremas) que hoy a la hora de comprarlas daban una suma un tanto cuantiosa para mi gusto por la dermatología. Pero bueno, todo sea por tener un cuero cabelludo que no pique y una cara que no demuestre que en dos meses voy a tener31. Lo más asombroso es el tema de la crema para la limpieza de cutis. No hay que lavarse la cara con agua y jabón, es más, el agua no debe ni tocarla: cuando te bañas, corres la cara y si te cae una gotita de agua te secas despacito con una toalla. La cara te la limpias con esta crema. No hace falta nada más y vas a ver lo limpia que te sentis. Eso hace un replanteo de todo mi hábito del baño. No conforme con resignarme a tener que bañarme en solo diez minutos (gracias a mi termotanque tamaño balde) ahora también debo resignar a dejar que el agua corra, y corra desde la cabeza hasta los pies. Me sequé con la toalla cuatro veces en menos de diez minutos. Después me puse el shampoo (que imagino que mañana me dejará los pelos como escoba), esperé tres minutos y me lo enjuagué bien...bien. Después me sequé y cuando estaba preparada puse en un circulito de algodon el competidor del agua. Debo aceptarle que realmente me dejó la piel fresca y limpia (aunque algo ardiente por la fuerza que hice al pasarmelo) pero me parece que todo este ritual está muy lejos de mis hábitos de higiene: bañarme dos veces por día. Ahora me queda una crema más, que no recuerdo bien en qué momento debía ponermela. Solo me acuerdo que era dos horas antes de algo...¿será de dormir?
Como sea, hoy fue mi primer día. Conociendo nivel de voluntad, quizas llegue hasta una semana.
Ciclos. Los 20 fueron la década del anticelulítico y quizás los 30 sean los de la cara.
¿Me pregunto en qué parte de todo este esfuerzo entra el cigarrillo que tengo en el cenicero mientras escribo?
La imagen patética la cierra estar mirando Sex and the City en Cosmos.
Creo que me siento Carry Bradshaw.

jueves, 2 de septiembre de 2010

Podría lanzar sobre este post

toda una cataratas de cosas, de múltiples temas, de asociaciones libres, como por ejemplo que no nos dejemos engañar con la tormenta de Santa Rosa, que creemos que viene después del veranito de San Juan, a fines de Agosto como todos los años de manera impestuosa y pensando que ya vino la primavera...no, no, una semana constante de lluvia y la sensación de estar convirtiéndome en un bicho bolita me hacen pensar que los fenómenos climáticos también están decidiendo acomplarse a la onda de financiación en cuotas sin interés, también es cierto que las cosas que dependen de la voluntad tienen un momento crítico, que hay que vencerlo y que si se sobrepasa se consigue, no es el caso del cigarrillo claro, el cual aún no pude abandonar, pero sí el de la abulia o sensación de letargo que tenía hoy y que sin embargo vencí para barrer la casa, hacerla un poco más habitable y digna y que ahora me encuentre también cocinando algo que no sean fideos, pintándome las uñas de rojo (sabemos que esto requiere una energía extra) y con las endorfinas a full, podría también agregar que mi cuerpo se acostumbró a ingerir solo ciertos alimentos y cuando lo saco de la rutina me caen mal (por ejemplo el sanguchito de lomito y queso de máquina que merendé hace un rato) pero afortunadamente la Hepatalgina sí funciona, y también podría decir que hay una onda sobrevolando todo, familia, amistades, trabajo, de malestar, bajón, dejadéz; quizas sea yo la que lo ve todo así o quizas sea la época del año (esta justificación nos salva siempre) pero seguro, casi seguro, de que es este temita de la tormenta de Santa Rosa el que anda jorobando...