jueves, 16 de septiembre de 2010

Pasados los treinta

El martes, con mi contractura a cuesta, el traumatólogo me dió turno para que vuelva a verlo con las radiografías hechas hoy a las 16.30 hs. Sí, hoy, 16 de Septiembre, en pleno movimiento estudiantil y de dispersas manifestaciones varias (incluído un intermitente paro de subtes) tuve que ir a Callao y Perón. Esto significó: salir del trabajo antes (después de dos días de ausentarme), ir con el auto hasta Parque Centenario, estacionarlo por ahí, caminar al subte, tomarme la línea B, bajarme en Callao, atravezar el primer grupo de manifestantes y llegar al centro médico, con mis super radiografías bajo el brazo.
Sentada en el consultorio, aguardo el momento en que el doctor se pone a mirar las radiografías. 1,2,3,4,5...aja...a ver? 1,2,3,4,5...ah, pero qué hay acá? (pregunta retórica que no está buena escuchar en una consulta médica). Qué hay??? le digo desesperada. Estas placas están mal hechas. Repetítelas. Pero qué tienen? O tenés costillas de más o tenes la quinta vértebra sacralizada. Pero no te preocupes eh? Lo que sea es de nacimiento.
Puta que lo parió. De nuevo tengo que hacerme las radiografías y volver y todo, todo para qué? para que me diga que efectivamente voy a cumplir los 31 años, y por eso, como nos dice nuestra fantastica internet "Esta enfermedad congénita (lo de enfermedad me parece un poco mucho) generalmente no es sintomática hasta llegar a los veintitantos o pasados los treinta".
Parece que son clave...y yo sigo siendo estudiante!

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