viernes, 30 de diciembre de 2011
And I wonder if ever cross your mind?
A mí me sucede todo el tiempo...
http://www.youtube.com/watch?v=eWV2jq5Z8QE
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Neurosis,
Sacando las mujeres que hay en mí
martes, 27 de diciembre de 2011
Sexo, droga, rhon y Macy Gray
El sistema productivo necesita de estas licencias para reproducirse, y yo empiezo a ser una fiel seguidora. Como en los carnavales de Rabelais, donde el tiempo desaparecía y todo se fundía y confundía en un todo - aún los estratos y poderes- a las dos y media de una tarde de semana nos fundimos entre el aroma a marihuana y el leve gusto a rhon, y una Macy Gray de fondo que insiste con el I can´t wait to meetchu, aunque en el fondo sabemos que se trata de I Try.
domingo, 25 de diciembre de 2011
Mitos
De golpe creo que es posible poder seducir a Mariano Zabaleta. Entonces lo rastreo por internet, busco conexiones y siento que ni siquiera todas las mujeres diosas con las que estuvo me detienen. Realidad y fantasía son los dos extremos de la línea. Locura y razón.
Creo que a mis 32 años empiezo a correrme hacia uno de los extremos, cada vez con mayor insistencia.
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Neurosis,
Sacando las mujeres que hay en mí
domingo, 11 de diciembre de 2011
sábado, 19 de noviembre de 2011
Saber oriental
La japonesa de la tintorería inspecciona con detalle el vestido. Busca que no tenga imperfecciones, que no le falten lentejuelas y que no esté enganchado. Me pregunta si lo manché. Le digo que no. Entonces indafa por qué lo quiero dejar. Le explico que es prestado y que lo quiero devolver limpio. Lo huele para ver si se siente sucio, "Te digo por vos, para que no gastes". Le contesto que me lo prestaron, mientras pienso que alguna vez en mi vida tengo que devolverle un vestido limpio. Me siento como Cameron Díaz en la escena de la tintorería en La cosa más dulce.
Acepta tomarme el trabajo junto al mongomery y mientras escribe la orden (cuya copia le queda a ella) me dice varias veces "no la pierdas". Me pregunto cuán importante puede ser la orden si ella tiene copia. Contesto a todas sus advertencias con un "no, no la pierdo".
Cuatro horas más tarde, en mi casa salto del sillon como si me hubieran pinchado, corro a la cocina y me sumerjo desesperadamente en el tacho de la basura: corro papeles, carton de leche, y saquitos de té hasta encontrarlos.
Con precisión y paciencia japonesa encastro y pego una a una las piezas que me devuelven mi orden de trabajo.
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Creer o reventar. Reflexiones cotidiandas
viernes, 11 de noviembre de 2011
Me pregunto
qué carajo pudo ofender a mi vecina de abajo que me mira con tanta cara de culo y casi que ni me saluda cuando estoy entrando el auto y ella está ingresando con su pareja; el mismo que hace 4 meses estuvo con el culo en mi bañera arreglando una canilla que me rompieron por un temita de filtraciones de ellos y que ahora mira para abajo como si tuviera prohibido el saludo.
Me cuestiono si se supone que debería haberle vuelto el Fastix que me dió para sellar la bañadera (por donde se iba finalmente el agua) o si acaso tuve algún gesto obsceno desde mi cuarto sin darme cuenta y con la persiana abierta.
Realmente no sé qué es lo que la enojó aparentemente tanto pero es como si supiera que próximamente voy a pintar la reja de mi balcón (del que posiblemente caigan unas pintitas a su patio); pedir en la proxima reunión de consorcio que cambie el consejo de administración (del que forma parte) y quejarme del desastre que dejaron en mi baño por la pérdida en su departamento. Es todo muy raro.
miércoles, 9 de noviembre de 2011
Casi
- Pará que estoy por convertirme en botinera- interrumpo la charla de un amigo mientras trato de entender lo que me dice el flaco que está en la camioneta de al lado.
Sí, sí, me estoy levantando a un futbolista, estoy segura, le digo mientras leo en los labios el "sos hermosa" que me dice el chico rubiojosclarospielbronceada que maneja la camioneta negra de al lado de mi auto mientras me hace señas para que le pase mi número de teléfono.
Mi amigo me hace muchas preguntas juntas y corta apenás se da cuenta de que no puedo contestarle, manejar, no chocar y chamuyarme con mímica un flaco al mismo tiempo.
Con ademanes le digo que sea él el que me dé su teléfono y entonces empieza a marcar con la mano y los dedos los números 221 5... mierda, no entiendo. El transito de la 9 de Julio nos exige que avancemos y yo apuesto a que sale para el oeste por mi camino pero no, sigue para el sur.
Tardé mucho. En un levante de calle hay que tener rapidéz porque no hay rotonda que te devuelva al lugar de la oportunidad.
Mientras subía la curva de canal 13 veía cómo se iba la camioneta negra. Esa que llevaba adentro no solamente a un posible deportista conocido sino también a mi desconocido marido y padre de mis hijos posible.
lunes, 7 de noviembre de 2011
Lunes y día 21
Freno en el segundo semáforo de la avenida costanera (justo ahí donde siguió de largo el avión de Lapa) abro la ventana y cuando acelero dejo que el viento me pegue en la cara mientras canto y bailo agarrada del volante I may appear to be free but I'm just a prisoner of your love junto a Macy Gray. El track termina justo cuando estoy pasando el único semáforo de la avenida Cantilo y entonces pienso que eso fue lo más que podía esperar de mi día lunes, en la semana de pre indisposición y que lo mejor sería desviarme por el puente de River, retomar Lugones y volver a mi cama a dormir hasta que sea martes.
domingo, 30 de octubre de 2011
Cuando todavía no es el momento
Aunque fantaseo con la posibilidad de ser madre soltera y coqueteo con el futuro, cuando se va mi sobrina de casa me pongo a ordenar compulsivamente convirtiéndola nuevamente en una casa de una mujer soltera sin hijos. Una sola noche de dormir entrecortado y de haber visto todos los canales de dibujos me transforman en esas niñas que dan vuelta el tablero con las fichas encima porque no quiere seguir jugando. Y entonces pienso que ser madre sola es una locura y ordeno la casa como estaba antes de que entrara un niño; y también corro hasta el cjon de la mesa de luz, los cuento y respiro al saber que ninguno sobra. Porque mientras esté la cantidad que tiene que estar después de cada encuentro, sé que puedo volver a atrás cuantas veces quiera poniendo simplemente los adornos que estaban en la mesita antes de que viniera Mora.
jueves, 13 de octubre de 2011
Cuando terminamos
no hay más besos, ni abrazos ni nada. Somos un hombre y una mujer acostados uno al lado del otro que esperan que la respiración vuelva a su ritmo normal.
Cuando terminamos no hay más besos, ni abrazos ni nada, solo su mano que al ratito entrecruza tímidamente con la mía y la aprieta.
Yo, con los ojos cerrados la disfruto y sonrio, porque si hay algo que aprendí es a saber qué se puede esperar de cada relación. Y aunque quizas desearía abrazarlo y besarlo, que me busque la mano es el acto más sincero y honesto que podemos tener; nuestro límite y probablemente mayor lugar de encuentro.
miércoles, 5 de octubre de 2011
Prometo que volveré
cuando el cuerpo abandone algo de ese cansancio que lleva encima y que no me da ganas ni de escribir.
Mientras, lamento que El hombre de mi vida esté llegando a sus capítulos finales y que yo no me haya dedicado a ser guionista.
"Orgasmos vaginales me dio. Lo que no es poco, Padre"
A veces las respuestas son así de simples.
martes, 20 de septiembre de 2011
Adiós
Le cuento de los beneficios de haber decidido dejar de fumar; de los dos kilos en una semana; del necesitar comer cosas que me resulten ricas; del devorarme el chocolate cada noche en un sillón; de lo bien que me hace pilates; de las ganas de buscar más actividad física; que desde que tengo el sillón hago todo ahí; que miro tele solo por mirar; que los fines de semana ya no necesito dormir tanto; que ahora las pesadillas son diferentes y que cuando me despierto la realidad ya no pega mal.
Moni apura su cigarrillo ni bien le digo que estoy dejando de fumar. Remarca mis convicciones, traduce lo que escucha y sentencia: Podemos llamarlo "sillón", podemos llamarlo "pucho", podemos llamarlo con todas las palabras que quieras pero atrás hay otra cosa y es que estás cerrando el duelo.
Y seguramente escuchar esto para cualquier otra persona que no haya estado comprometida en algo similar le resulte intrascendente. Pero después de casi 6 años de estar yendo entre una y dos veces por semana a terapia, más la psiquiatra cuando fue necesario, para hablar y pulir, acomodar, cerrar, coser, acolchar un dolor y todo lo que lo rodea, que te digan que estás abandonando el duelo es raro.
Tan raro como decirle, luego de un largo rato en silencio, que ahora necesitaría duelar el duelo.
domingo, 11 de septiembre de 2011
Exigente
Tengo la teoría de que las mujeres, cuando tenemos poco tiempo antes de que venga un hombre a nuestra casa, lo inmediatamente primero que hacemos es ponernos lindas y lo que nos queda de tiempo hasta que el caballero toca nuestro timbre es hacer que la casa luzca mediánamente limpia (barremos a último momento las pelusas más obvias, secamos el baño, etc). En cambio, cuando la cita es con una amiga, el orden de prioridades cambia: nos ponemos a limpiar frenéticamente la casa, ordenamos todo y recién cuando terminamos nos arreglamos, aún a riesgo de que nos encuentre a medio hacer. Es como que entre mujeres se acepta mas encontrarnos sucias que con la casa desordenada.
Mientras mi amiga me dice que mi teoría es estúpida o que al menos ella no se identifica pienso que siempre hay excepciones que validan la regla, como él que mientras se está vistiendo de nuevo me dice "no te gusta limpiar mucho, no?"
Y mientras le contesto con un no rotundo, aireoso y seguro muy en el fondo sabemos que la próxima vez que esté por venir no solamente voy a estar corriendo con el look and feel del cuerpo, sino también el de la casa.
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domingo, 28 de agosto de 2011
Temporada de rollers 2
El día me generó una necesidad imperiosa de salir a andar en rollers, así que después de muchos meses volví a esas escalinatas frente al yatch club de Puerto Madero, me calcé los rollers y salí a rollear.
Dí 3 vueltas porque había mucha gente que esquivar y la seguridad la había dejado un poco en el camino. En la tercera vuelta y media me senté en una de las sillitas de los café del dique 4 y me pedí un cortado con tarta de ricota. Mientras me quitaba los patines pensaba que debía ensayar una forma de sentarme con ellos más armónica, en la que el peso lo controle yo y no la silla que me ataja.
Después de una hora, volví a mi casa; y aunque limpié el auto y seguí frenéticamente por el piso del departamento (quien mañana recibirá a mi esperado sofá) no pude evadirme del sindrome domingo por la tarde, ese que viene acompañado de la plancha de ropa, la organización de la cartera, el qué mierda me cocino y ahora un nuevo sintoma: el dolor de panza terrible que me agarra cuando estoy cerca de volver a trabajar.
Como en las viejas épocas. Como si la terapia, las drogas y la edad no hubieran pasado.
Secretos de familia
Mientras estoy en el baño escucho que el timbre del portero suena dos veces cortitas y no puedo ir a atender. Imagino que en la entrada del edificio están mi hermana con mi sobrina, llamandome porque seguramente Mora este agarrada a los barrotes de la reja, al grito de tiá,tiá, tiá mientras mi cuñado saca el auto.
Imagino también que ante la no aparición de su tía, mi hermana le debe estar explicando que aunque son las 13 hs su tía debe estar durmiendo porque anoche se acostó tarde porque es joven y soltera.
Probablemente Mora se haya calmado con la explicación y le haya sonado coherente. Y está bien que así sea, porque ya va a tener tiempo de enterarse que su tía los sábados a la noche miraba Sábado Bus y se clavaba un clonazepam que la dormía hasta el otro día al mediodía.
Mi hermana lo sabe pero son secretos de familia que solo se develaran más adelante. Como cuando me enteré muchos años después de que la razón por la cual mi tía se levantaba de la mesa para ir al baño en cada almuerzo familiar no era porque tuviera digestión rápida sino más bien porque era una bulímica.
martes, 23 de agosto de 2011
La Gran P
Después de varios intentos de hacer el censo de la UBA por internet para mantener mi condición de alumna vitalicia pero regular de dicha institución tomo fuerzas para acercarme a la maldita sede de Marcelo T, epicentro de la rosca más insoportable de mi facultad. Haciendo la fila en la ventanilla de alumnos escucho que a los que están antes que yo con el mismo problema los mandan a completar una hoja de empadronamiento que hay al costado, atestada de nombres, deneíes, y teléfonos que salen hasta por los márgenes. Pregunto por las dudas si con eso alcanza y me contestan que entre el jueves y el viernes tengo que intentar volver a censarme por internet. Otro estudiante que esta destrás mío avisa que hizo este trámite hace una semana y que sigue sin poder hacerlo.
Tenés que tener paciencia y seguir intentando hasta que te lo tome, contesta repitiéndo impunemente tené paciencia.
Paciencia.
Bajo las escaleras infames de un día de la semana a las 7 de la tarde, mientras me repito Paciencia.
Salgo a la calle y mientras camino hasta la esquina mascullo la palabra Paciencia.
Ya cruzando la calle estallo ante mis propios pensamientos y digo: ¿paciencia hijos de mil puta? hace 11 años les tengo Paciencia! La UBA es el emporio de la Paciencia, Sociales es la facultad de la Paciencia, comunicación es la carrera de la Paciencia. A esta altura debería estar recibida en del posgrado de la Paciencia.
Una cuadra después me pongo en una actitud más conciliadora y pienso que estamos a mano: otra institución me habría dado de baja la matricula 5 años atrás, que serían más o menós cuando debería haberme recibido.
Paciencia
Mientras espero que el jueves me suban al padrón y pueda censarme.
sábado, 20 de agosto de 2011
Lugares équivocos
Mientras miro desde una posición privilegiada al cuadro de danzas que acompañan el show de tango contemporáneo que está dando Eleonora Cassano, mis compañeros de mesa bromean y dicen que me limpie la baba que se me cae al mirar a los bailarines que están frente a mis naríces. Levanto la vista y pienso que los que no son decididamente gay es cierto que están buenos. Pero vuelvo al piso a mirar los movimientos de piernas y pasos de tango, y solo me doy vuelta para decirle a mi compañera que definitivamente yo quiero dedicarme a éso, y no a ésto, ¿me entendes?
jueves, 18 de agosto de 2011
Esa soy yo
Seguramente otro tipo de mujer estaría desde hace dos horas probandose el outfit para el evento de mañana; haciendo los tratamientos de belleza apropiados (como pintarse las uñas, depilarse y demáces); relajarse para que la cara luzca relajada y alguna otra cosa más. Pero el tipo de mujer que soy es de aquellas que sale del trabajo y se va a hacer la compra mensual al supermercado (porque resulta que por fin el banco decidió darnos descuento los jueves); frena en el respuestero de automóviles abierto 24 hs (sí, increíble) y compra una taza del auto que perdió hace dos meses; entra al edificio y hace cuatro viajes del departamento a la cochera para subir las bolsas y en el último baja guantes, una tijera y se dedica a colocar la taza que compró (porque la necesita para mañana). Lucha media hora con una taza cuya colocación debería ser simple (dado que ya le robaron como cuatro de un tiron); pasa indiferente a los dos hombres que transitan por la cochera y que a ninguno se le ocurre preguntar si necesita ayuda; sube las últimas dos bolsas que le quedan en el baúl; entra el tender a la habitacion y pone a secar la ropa que lavó ayer y que quedó desparramada por el living; guarda todas y cada una de las cosas que compró; limpia los innumerables fideitos de Ave María que se desperdigaron por el suelo al romperse el paquete (odio saber que voy a pisar fideos perdidos por al menos una semana); pone a hervir arroz y se sienta en su computadora a escribir en el blog mientras hace un break para lo que le sigue: limpiar el baño (porque mañana quizas tenga visitas), acomodar la ropa, repasar medianamente la casa con un trapo, cambiarle los botones al saco, probarse los zapatos, realizar los tratamientos de belleza necesarios, cenar y acostarse.
La mujer que elijo ser aparentemente no sabría establecer prioridades o más bien, el orden de las mismas estaría algo cambiado.
miércoles, 17 de agosto de 2011
Finde largo de Agosto
Los fines de semana largos del 17 de Agosto sin duda fueron los más significativos. Cuando estaba de novia esos días siempre salía costa. La mayoría de ellos estuvieron sellados con una anécdota: como El año de las pizzas, en que nos fuimos con amigos a Mar de Ajo de los cuales uno era fanático de la cocina y preparó pizzas de todos los gustos para un batallón, mientras jugábamos al truco y anotábamos en los debe y haber de las cuentas el "Rebeca debe Pete". E l anterior o el siguiente habían terminado con una parrillada en la membrana de la terraza de la casa que nos habían prestado y noches de mucha Tía María para pasar el frío. Mar de Ajo en invierno es lo peor que puede existir en el mundo en términos de aburrimiento pero a mí me sentaban bien, siempre nos las ingeniábamos para reirnos mucho. Creo que fuimos hasta tres años seguidos, incluyendo aquel que la noche antes de partir choqué el auto de mi ex y apodaron Pumbita. Después empecé a irme con mi ex novio a Mar del Plata, como una luna de miel: nos ibamos a un hotel que era de mejor categoría en comparación que los que solíamos ir (tenía sommier y plumón) y nos dedicábamos a caminar y disfrutar de la intimidad de la pareja. El 16 de Agosto cumplíamos aniversario y el 18 cumplía años el ex novio de mi amiga, así que para lo que a mí eran unos días bárbaros para ella era una tortura ya que se fumaba el festejo que siempre terminaba con un par de borrachos, el ex tocando la batería y la madre sacando los cancioneros para hacer una peña. Flor odiaba eso aunque las veces que estuve disfruté de ese momento de música que solamente se daba en la casa de Jota Eme (como lo llama ahora que pasó al destierro).
La vez que fuimos a Mar del Plata en el 2004 recuerdo haber vuelto con una alegría inmensa de la vida que solo duró hasta que crucé el umbral de la casa de Caaguazú y me enteré de que mi hermana más chica no pensaba lo mismo que yo y había elegido ese finde para hacer su primer intento de suicidio (al menos manifiesto). Yo no lograba entenderla y esa noche, sentadas en mi cama, la reprendía como a una nena diciéndole que estaba muy enojada con lo que había hecho y tratando de convencerla de lo fantástica que era la vida. Al otro día llamé a la psicóloga y retomé la terapia que nunca más abandoné.
En el 2005 intenté ganarle a la culpa y de nuevo nos fuimos a Mar del Plata, pero entonces el shock del año anterior estaba inscripto en mi memoria y me la pasé llorando más de lo que pude sonreir.
Ese mismo fin de semana pero del año siguiente comenzaba las primeras tomas del antidepresivo. Para ese entonces yo ya me había separado de mi novio y mi hermana finalmente había conseguido matarse.
Desde entonces no hubo más findes de Agosto especiales y solo en un intento de reivindicación volví a Mar de Ajo en el 2009 con un amigo (y ex amigo de mi ex) con el que terminamos teniendo sexo acto casi de resentimiento absoluto hacia el pasado y de dedicación exclusiva a nuestros "ex".
Nunca había historiografiado los fines de semana largo de Agosto hasta recién, así que solo puedo cerrarlo con un "uau" y una inspiración que solo podré largar cuando apriete el mouse en publicar.
domingo, 14 de agosto de 2011
Espionaje al voleo
Mi amiga me dice en un mensaje de texto que en la escuela a la que fue a votar está llegando la gemela mala. Acto seguido me llega un mail con una foto de una desconocida y una leyenda que dice "es lo más que pude acercarme para fotografiarla".
Me rio del ingenio de mi amiga y las casualidades de la vida. La historia de las gemelas parece que era así nomás. Siempre pensé que era un delirio de ella, pero parece que realmente tiene una hermana gemela que es gorda y que es mala y que por eso no la quieren y la ignoran (en palabras más o menós fieles de mi amiga).
-Pero yo nunca escuché eso ¿estás segura?- -Te digo que sí nena-. Y tenía razón.
sábado, 13 de agosto de 2011
El comienzo
Mi amiga me cuenta de una situación en la que su hijo de 4 años empieza a darse cuenta en qué radica la diferencia fundamental entre hombres y mujeres:
Entonces fui al baño con él porque no podía dejarlo solo y le pedí que se diera vuelta para no mirarme.
-¿Por qué má no puedo mirarte el pitito?.
- Porque las mujeres no tenemos pitito, tenemos vagina: los hombres tienen pito y huevos y las mujeres vagina, le contesta en una prácticidad y didáctica que admiro de mi amiga.
Pero estábamos en la sala de espera llena de gente, sentados y veo que con su mano hace como un pecesito y me quiere tocar ahí.
Qué haces hijo, le pregunta.
Quiero tocar tu vagina.
jueves, 11 de agosto de 2011
Tobi, el chico con alas
Creo que fue a partir de esa película que las alas puestas en cuerpos humanos me dan impresión. No me molestan las alas de los pájaros ni las alas metafóricas en cualquier otra situación, pero la combinación cuerpo humano-alas de ave me impresionan y me generan una angustia inentendibles.
Cuando era chica tuve una etapa en la que estaba convencida de que me estaban creciendo las alas. Creo armé la fantasí el día que me dí cuenta de que los huesitos de mis omoplatos erán más pronunciados que el del resto de mis amigas y hermanas. Lejos de celebrar que finalmente podría volar como en mis sueños, me agarró un pánico y una angustia terribles que hicieron que durante bastante tiempo me la pasara yendo cada tanto al baño a mirarme en el espejo para ver cómo iba el crecimiento de las alas que por supuesto daba por sentado.
Hace poco salió una publicidad de un desodorante de hombre en la que cae un un angel del cielo al que le van cepillando las alas. Y entonces me acuerdo inmediatamente de Tobi, de mis omóplatos y la angustia de ese momento, y utilizo la técnica de mi sobrina cuando no le gusta algo: apago la tele hasta que pasa.
Prática y resolutiva.
Panza, pancita, zapan
El martes a la madrugada me desperté abruptamente transpirando, sintiendo que me bajaba la presión. Estaba acostada pero gracias a mi amplia trayectoria en la lipotimia tengo la posibilidad de identificar los sintomas hasta en la vigilia. Cinco segundos después de tomar conciencia de que me estaba bajando la presión, estaba diagnosticando que eran a causa de retorcijones.
No recuerdo otro malestar mayor que me inhabilite de tal manera como un maldito retorcijon de panza. Los putos espasmos se adueñan de mi sistema vagal y me desencadenan inmediatamente una cascada de sintomas que incluyen hasta el deseo de morir si con eso se terminara el dolor.
Transitar esa situación es uno de mis mayores temores de vivir sola, porque entonces se me presentan varias decisiones a tomar la cual cada una debe estar debidamente planificada porque tiene consecuencias. Entonces, ruedo en la cama hasta llegar al cajon en donde tengo la Buscapina Compuesta con dipirona (porque a mi no me agarran con drogas blandas), saco un comprimido, voy agachada hasta el baño, un poco para mantener la contraccion de la zona que aminora el dolor y otro poco para estar más cerca del suelo si nos desmayamos; ingiero el comprimido con agua de la canilla, me siento en el inodoro y mido el piso. Porque el piso del baño es uno de los lugares que me dan cierta tranquilidad: está al lado del inodoro y está al lado de la ducha por si necesito calmar con agua caliente el dolor.
Así que el martes me acosté en el piso del baño, y esperé a que el circulo: espasmo-dolor-sudor frío-baja presión-finalización del espasmo-fin el dolor-recupero de la presión- bienestar, finalizara (despues de una media hora) y pudiera volver a la cama, rapidito antes de que vuelva otro espasmo y quedarme absolutamente inmóvil, esperando que la Buscapina nos rescate de la muerte.
sábado, 6 de agosto de 2011
Histerias de seducción
Cuando me dice en ese momento estábas en otra pienso que probablemente haya sido así, aunque recuerde el momento en que se le cayó -o dejó caer- el menú y al levantarlo, mientras subía, rozaba sútilmente con el filo del mismo mis piernas que esa noche se veían tentadoras.
Probablemente nunca le cuente la verdad de aquella vez, porque cuando me dice en ese momento estabas en otra me gusta recordarlo y contestarle impíamente que tiene razón.
viernes, 5 de agosto de 2011
Empezar por el final
Mientras me baño pienso en esas palabras que diría en el momento en que las cincuenta personas del piso me rodean convocadas por un mail secreto de "A las 4 nos juntamos en la impresora para entregarle las flores a fulana". Mi oficina tiene ese ritual de despedir a quienes renuncian con un ramo de flores y esperar que quien se va diga unas palabras. Durante muchos años el pensar en ese momento me generaba un escalofrío por ver que dejaba en ese lugar a personas que quería mucho. Hoy cuando lo imagino, intento en pensar quién podría llegar a darme el ramo de flores (usualmente es la persona más allegada a quien se va o la más valiente) y me entristece saber que no quedan más de tres personas de quien me gustaría recibirlas. "Entonces se hace más conciente el darme cuenta que cumplí un ciclo y en que es el momento de partir". Pienso que la palabra ciclo es una buena palabra para justificar la partida, porque no hace recaer la responsabilidad en nadie más que el tiempo y la vida. Pero claro, en el contexto en que lo digo me hace sentir una desagradecida con los que sí están. Por otro lado me molesta perder la oportunidad de decir lo que realmente siento y porqué me voy. Así que cambio las palabras y esbozo un "Les agradezco por haber sido durante muchos años como una familia", pero tampoco me parece justo, ya que a una gran parte casi ni la conozco (porque es nueva) y mi verdadera familia se fue. En ese caso sería mejor decir"tuve una familia que de golpe se la llevó un huracán y no sé quien carajo son ustedes". Ensayo con una última frase que diría "Prefiero irme ahora que todavía les puedo decir hasta luego a irme mañana con un adiós". Me felicito a mí misma por la capacidad de sintesis lograda en esa metáfora, pero creo que solamente la podría entender otro chiflado que haya estudiado Comunicación.
Conociéndome lo más probable es que el día que me vaya solo diga gracias inmersa en un mar de lágrimas propias. Pero creo que pensar en las palabras de despedida es un buen comienzo para decidir la retirada.
Todos por un glúteo
Fui a mi clase de pilates y era la única asistente. Así que aprovechando el espacio íntimo y la clase personalizada me animé a confesarle al profesor mi secreto más profundo: que no sé trabajar los gluteos y que cuando hago los ejercicios nunca logro ponerlos en acción.
Como si fuera un proyecto personal de él, me empezó a probar todo tipo de ejercicios para ver si era cierto lo que decía o no. Nada. Los gluteos no se movieron. Trabajaron cuadriceps, gemelos, espinales, abdominales o lo que fuera que haya servido para compensar el ejercicio pero el ardor ese que se siente solamente cuando se trabaja el glúteo en mí no aparece.
Absorto ante semejante situación y después de haber hecho múltiples intentos decidió llevarme a la plataforma vibradora (esa que se comercializa como la responsable del culo de La Cirio), creyendo que en ésa mis glúteos se rendían.
Me duele todo y quedé hecha pelota pero mis gluteos ni se enteraron.
Rendido aceptó que efectivamente mis gluteos no responden a los estímulos.
Cuando me voy le agradezco la clase intensiva.
Gracias a vos por el desafío que me trajiste, me contesta.
domingo, 31 de julio de 2011
Multifacética
Intento arreglar el desague de la bacha de la cocina y rompo una pieza. Dejo de limpiar los muebles (mi primera intención) y salgo corriendo a Easy con mi pieza rota. Busco en los innumerables pasillos la que quiero. Pregunto a los asesores si la venden por separado y para variar, no. Así que compro todo un dispositivo del que solo voy a usar lo mínimo. Antes de irme hago un recorrido por las demás góndolas y me traigo: un pisa papás, una cuchara de madera, un colador mediano, una tabla para cortar verduras y un felpudo. Ya en la línea de caja me siento contenta por la mezcla de la compra que denota en la simple elección de elemntos que también soy minita, aunque arregle la pérdida de agua de la bacha a la perfección.
sábado, 30 de julio de 2011
Ese espacio llamado hogar
Miro mi living y me pregunto qué pudo haber sido lo que al instalador del lavarropas le generó que me preguntara si me estaba mudando.
Pienso que definitivamente me falta un sillón. Se ve que no es pensable un lugar de permanencia sin un sofá que invite a quedarse.
También pienso que hay algo de mi que se siente de paso y todavía no encontró su lugar.
jueves, 28 de julio de 2011
Conclusiones de mirar
el hiper mediático videíto que anda revolucionando la agenda setting de los medios:
1- Que hacerse las lolas solo es para que te vean, porque en el momento a tu partenaire parece que no le interesan y ni te las toca
2- Que siempre es preferible un buen ir a un buen venir (evidentemente garpa más)
3- Que algunos hombres logran vencer la gravedad por encima de la media (bueno, eso por suerte ya lo había averiguado)
4- Que si te preocupas por acomodar la ropa en medio de esa situación, es porque ya decidiste que en ese acto no vas a acabar
5- Que hay cosas que no entendes por qué terminan así y no de otro modo
6- Que cada tanto es bueno tener un parámetro para compararnos.
7- Que lo que importa es la actitud.
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miércoles, 27 de julio de 2011
Los hijos
Dicen que cuando los tenes sacás energías de dónde sea. Veremos. Por ahora tengo sobrina y cuando el viernes me hice cargo de su cuidado unas cuantas horas me dí cuenta que todavía derrapo con muchas cosas. No tanto por haberle pedido (sin exito) que por favor se durmiera la siesta porque la tía salió la noche anterior y tiene mucho sueño; sino porque pasé por el papel trístisimo de implorarle a una niña de 2 años que me prendiera la tele de su casa porque yo no sabía cómo hacerlo.
Se acercó a la tele tirando un suspiro al aire, apretó dos botones (vaya uno a saber cuáles) y se fue al sillón no sin antes bajarme una miradita del estilo "tía, no dá".
Y sí, no da, pero las tías tenemos la impunidad de ser por definición imperfectas, por eso nos quieren y nos bancan.
Después de todo yo también tenía el derecho de bailar Toc-toc de Hi5 y se nos estaba pasando la hora.
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martes, 26 de julio de 2011
Razonable pero no cierto
Mi jefa una vez me dijo que hablo como Flavio Mendoza, y tiene razón.
Mi jefa otra vez me dijo que mi teacher estaba triste desde que me daba clases a mí. Y tiene razón.
Mi jefa en otra oportunidad me dijo que la única razón por la cuál alguien que caga a todos pero a mí no, lo hace porque busca un aliado. Y tiene razón.
Mi psicóloga me dice que el que mi jefa sea también psicóloga no es garantía de nada. Y tiene razón.
Mi psicóloga al contarle todo ésto me dice "empezá a mandar ya CV para irte".
Y tiene razón.
lunes, 25 de julio de 2011
domingo, 24 de julio de 2011
Pelarse en cuotas
Después de estar dos semanas rascandome las piernas desesperadamente, sacandome en la cama a mitad de la noche el pantalon pijama, babucha o lo que fuera que me daba tanta picazón de piernas; bañar el colchón en Lysoform; comprarme una esponja vegetal pensando que era producto de algunos pelitos en crecimiento y pasarme 9 horas en el laburo ráscandome como una sarnosa, me vengo a dar cuenta que en realidad me estoy pelando. Claro, porque a pesar de lo que parece, hace menos de 3 meses que vine de mis vacaciones, las cuales si bien no excedieron en sol sí me dieron un bronceado tímido que, sumado a mi nuevo cuidado sobre la piel basado en pantalla solar 50 + protector solar factor 20 + Dermaglos que me vengo poniendo cuidadosamente cada vez que me baño (2 veces por día), hacen que la "pelada" obligatoria de todo evento solar venga despacito, ininmutable y de a pequeñas particulas de piel, casi imperceptibles y que solo se ven cuando una se rasca mucho y debajo de las líneas rojas quedan mini puntintos blancos de piel nueva.
La desesperación es doble, no solo porque rascarme me genera más picazón sino porque en cada acto de rascarme dejo que el blanco verde oficina se apodere nuevamente de mi.
No son las personas
sino los contextos o momentos. O quizas las personas en esos momentos o contextos.
Como sea, no más reuniones los fines de semana. No más sábados a la noche con insonmio y domingos con un lunes adelantado, una ansiedad terrible y unas ganas de salir a matar al mundo.
Quizas cuando la mayoría estemos afuera podrá ser pero por ahora no es la mejor opción.
domingo, 17 de julio de 2011
Mis clases con una yankie
Asumí que soy xenofóbica en cuanto tuve la primer clase de inglés con Megan, una estadounidense de cepa pura venida de Denver, Colorado hace un año.
Mi primer reacción al no entenderle una goma de lo que decía fue decirle a mi compañero saquenme a esta yankie de acá! La segunda, sentir cierto goce interno al momento en que nos preguntó si teníamos algun contacto en migraciones porque se le vencía la visa. La xenofobia yanki latente en mí se hacía manifiesta de un modo asqueroso... y parecía quedarse para siempre.
Megan es el estereotipo de la yankie promedio: ojos claros, piel muy blanca y cachetes regordetes y colorados. Tiene un humor particular que, entre la diferencia de idiomas y de cultura, muchas veces nos deja a todos mirándola absortos como ella se rie de un chiste que hizo y que ninguno fue capaz de entender. Recibida en Marketing, trabajó en eso hasta el año pasado en que se vino a hacer unas materias de la carrera de linguistica (Letras, nosotros le decimos letras) en la UBA. Resulta ser que la flaca no fue más oportuna para el emprendimiento que venirse a cursar a Filosofía y Letras justo el mes de la toma más histórica de la UBA y desde entonces parecería ser que el mundo la interpelara distinto.
El jueves yo era la única de mis compañeros que podía tomar clases, así que estuve con ella a solas. Ante la imposibilidad de continuar con el programa se dio una charla de culturas, diferencias, percepciones y forma de ver las cosas, muy amena e interesante. También me contó que estaba en medio de una crisis existencial porque si bien tenía ganas de volverse a USA había conocido acá a un Colombiano con el que estaba de novia y del que se había enamorado.
No recuerdo si fue antes o después de la charla en la que ella me contaba que a las villas allá le dicen ghettos, y que yo le conté qué eran los ghettos en la Alemania nazi. Lo concreto es que en un momento me empezó a decir que ella se estaba dando cuenta, ahora que estaba en la Argentina, la imagen que tiene el mundo de EEUU y que no estaba buena, y con los ojos llorosos y la voz entrecortada me decía en su ingles americano que los american people are like this because they don´t know a different way to be, but that they are good people, but they don´t have any opportunities to learn how to be different.
Esta vez no sentí goce ni placer por lo que le estaba pasando y me cortó la respiración, tanto como a ella, su tristeza. Megan maneja la ingenuidad de los niños y atraviesa ese momento de angustia en la adolescencia en que nos damos cuenta que mamá y papá no son perfectos. Me tranquiliza saber que en un tiempo más pasará a la adultez en que se aprende a criticar e igualmente aceptar y querer a los padres, aunque creo que Filosofía y Letras no es la mejor terapia para acompañar ese momento.
Al otro día, mientras cuento esto en la mesa de almuerzo con mi no equipo, mi jefa me dice que con razón que Megan últimamente está triste...está así desde que tiene clases con vos.
Entonces se me ocurren infinidad de cosas para contestarle pero prefiero quedarme callada.
Megan es yankie y yo soy una xenofoba argentina pero a las dos nos une la crisis y tristeza de los no-lugares.
Ahora Megan y yo estámos más cerca. Y mi xenofobia, cada vez más lejos.
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sábado, 16 de julio de 2011
Acerca de la compra de forros
Quienes hayan pasado por la experiencia de vivir una etapa sin relaciones sexuales constantes(ya ni hablamos de parejas) sabrán por experiencia propia que la compra de preservativos es indirectamente proporcional a la posibilidad de tener sexo.
Para las afortunadas que no hayan tenido que vivir esta experiencia, les digo que es así: es ley. Con lo cual, la compra de la famosa cajita debe ser algo muy bien pensado porque, si resulta que venis pegando una buena racha sexual, la sola compra porlasdudas alcanza para que automáticamente ese mismo día algo pase y todas las oportunidades que venías teniendo se derrumben, confinandote a un periodo de sequía sexual y frustración por tener la cajita cerrada durante mucho tiempo (que por supuesto siempre es mayor al que desearíamos).
Frente a esto mi sugerencia es tratar de tener siempre un stock importante de preservativos para no tener que interrumpir la racha con alguna compra inoportuna. Esto significa que los forros se compran en caja grande para que siempre alcancen y preferiblemente en medio de una compra espontánea (no con un objetivo claro) como lo es, por ejemplo, en medio de la compra mensual del supermercado; y siempre deberá ser con un desinterés apropiado que sería algo así como pasar por la góndola de cosmética y oh, ví los forros y los llevo (no importa que después sea difícil mirar a la cajera cuando en medio de la línea encuentre una caja de Prime entre los fideos, las papas y los Danonino). Otro punto importante a tener en cuenta es que siempre es preferible hacer esta compra en esos momentos en que recién terminamos un vínculo (sea por pelea, distancia o viaje) y que ya sabemos que no vamos a tener sexo probablemente por mucho tiempo. Es decir, que la compra del maldito forro tiene que ser realizada en esa precisa etapa en que no lo necesitamos y que incluso pensamos que nunca más vamos a tener oportunidad de usarlos.
Ahora, si resulta que nos estamos quedando sin stock en medio de una buena época y no podemos arriesgarnos a la racha, hay que buscar a alguna amiga gamba (preferiblemente casada, para no ser malas) que esté dispuesta a hacerlo por una (créanme que no falla: lo hice cuando viajé a Brasil y casi que me termino la caja!).
Para quienes se pregunten por el papel de Ellos y qué pasó con los roles sépan que por lo general o casi siempre, los hombres se hacen los boludos y si los traen los tienen tan escondiditos que solo los sacan cuando nos sentamos en la cama y les decimos: ah, entoces paremos acá.
Así que mis queridas mujeres aprovechen este consejo y tomen todas la precauciones para evitar la racha del latex como lo hice yo, hace dos días, que sabiendo que por ahora no existe la más mínima posibilidad de tener sexo, llevé una caja de Prime Ultra Fino entre mis paquetes de fideos, papel higiénico y trapo de piso.
Este es un aporte a la comunidad de mujeres Triple S (Sin Sexo Seguro) pero con seguridad.
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viernes, 15 de julio de 2011
La vida
Tengo que reconocer que algo sospeché cuando la psicóloga respondió a mi mensaje en el que cancelaba por segunda vez consecutiva la sesión (porque estaba en medio de una gastroenteritis) con un "Ok. Cualquier cosa que necesites llamame".
Claramente ella va algo más que dos pasos por delante de mi inconciente, que ahora me grafica llegar a la sesión el lunes llorando y pidiéndole a gritos: ayudame a cambiar esta vida.
Amanece mojado
Esta mañana cuando iba manejando hacia el trabajo de pronto me encontré llorando. Lloré casi todo el camino, sin importarme el maquillaje ni los ojos hinchados y recién escondí las lágrimas en la bajada de Superí.
Cuando llegué la teacher me preguntó si podía adelantarme la clase y tenerla en ese momento. Dejé las cosas, tomé el cuaderno y me fui a la petit meeting room.
Hablamos de culturas, hablamos de países y entonces también lloró.
Ella por lo suyo y yo, una hora antes, por lo mío.
viernes, 8 de julio de 2011
El Chavo Fucks
No sé por qué una gran mayoría de los hombres lo odian. Otra mayoría de mujeres ni lo registra como atractivo pero a mí me sigue calentando tanto como cuando era el año 1999 y tenía que ver 12 horas de un programa de fútbol (que por suerte olvidé) para Semiótica I, en el que él era panelista.
Una chica de gustos rústicos, diría.
jueves, 7 de julio de 2011
Cucharita cucharon
no me junto más con vos?
Cuando era chica no me mortificaba tanto y hasta podía sostenerlo con hidalguía. Los años parecen que me templaron y ya no me lo banco...y no lo sostengo.
Cucharita cucharon no me junto más con vos? Nooo, daleee...mejor borron y cuenta nueva, si?
Me declaro emocionalmente frágil.
Sí señores.
miércoles, 6 de julio de 2011
Blackberriando
- No tenes ninguna foto?
- No, no tengo un perro y una hija para poner.
- Bueno, pero no tenes fotos con amigas, un lugar que te genere placer, algo?
No le contesto y pienso que al mundo nada le alcanza. Habilitarle el pin a alguien que solo conozco por decirme el resorte de qué color es el que tengo que colocar en cada ejercicio de pilates me parece más que meritorio.
martes, 5 de julio de 2011
Dias que pasan
Estuve dos días en casa con fiebre o semi fiebre y salí recién hoy a las seis de la tarde para encontrarme que: el curso que no me interesa hacer y que me morfo cada martes solo porque alguien más insistió en que me convenía hacerlo, reconoce de mis once años de carrera una puta y única unidad; que mi auto lo chocaron en el estacionamiento en donde lo dejé y que toda respuesta a mi reclamo fue la buena voluntad del que atiende y su ofrecimiento de traémelo que le paso el auto polish; que recibí un mail a las 19.30 hs diciéndome que en agosto viene el regional y tengo que presentarle el plan de marcas; y que tengo un dolor de ovarios insostenible por ser el mes del ovario asesino que está haciendo meiosis o mitosis o lo que mierda hagan mis células reproductoras.
Considero que habría sido más productivo seguir en casa encerrada en un estado de estupidez febril, pero siendo que la vida es así y que estos problemas son totalmente superficiales frente a otros que sí están pasando algunos amigos, escribo en el blog para descargarme y me retiro al silencio de esperar que tenga otro día mejor.
viernes, 1 de julio de 2011
De tejidos e inconciente
En tres años de vivir en Parque Patricios, la única vez que un vecino (que no sea de mi edificio) me saludó fue hoy, y es el joven chapista a quien le llevé el auto un mes atrás, justo al lado de donde voy a pilates.
El estaba con un amigo cuando me ve estacionar el auto, que reconoció inmediatamente como todo artista que le pone pasión a su obra.
¿te gustó como quedó? pregunta retóricamente a la distancia.
Sí, le contesto temerosamente, por saber lo que le sigue: pero lo volví a chocar...en el mismo lugar.
-Nooo, no seas mala -me dice, volvelo a traer...
En la cama de pilates me pregunto si seré mala manejando, mala porqué le hice mierda su obra de arte o mala en el modo de replicar una estrategia penelopeana que si se me hace costumbre me va a dejar en la lona.
miércoles, 29 de junio de 2011
Allá, por el 2009
Eran las nueve de la mañana de un lunes cuando recibí el llamado de mi cuñado avisandome que había nacido Mora. Un poco más de nueve meses antes mi hermana me decía "te juro que realmente siento que estoy embarazada". Ella estaba hablando por teléfono sentadita en algún escalon en Parque Patricios y yo estaba en mi antiguo lugar en la oficina. Todavía no se había hecho el test.
Cuando corté la llamada con mi cuñado estaba un poco shockeada y anodada con la noticia. Era tía y mis compañeros de entonces expresaban la alegría que yo todavía no podía manifestar.
El 29 de Junio de 2009, fue el lunes que se declaró la pandemia de la gripe A en el país, así que tuve que esperar creo que dos días para conocer a Mora. Había suspendido la terapia de los lunes para ir a verla pero a mitad de camino me enteré que no podía entrar a la clínica. Ansiaba conocerla pero más necesitaba ver a mi hermana y saber que estaba bien. Hay ciertas cosas que pasan en la vida (o en algunas vidas) que a veces hacen que el orden de las prioridades se alteren. Cuando llegué a casa estaba algo rara y recién al escuchar la voz de mi hermana, cansada pero felíz, las lágrimas empezaron a brotar a cascadas. Necesitaba, como nunca me había pasado, escucharla. Al día siguiente, al salir del trabajo fui a su casa a verlos y ahí estaba: chiquitita y tan diminuta que mi cuñado la agarraba con el antebrazo. "Sentate que te la paso" me dijo sin darme tiempo ni a contestar. Y en un abrir y cerrar de ojos, estaba durita, sentada, con Mora en mis brazos y sin llorar.
A dos años del nacimiento de Mora, siento que aprendí a mirar la vida de un modo diferente y a darme cuenta que hay sentimientos que no se pueden prever ni imaginar hasta que te pasan: como cuando atravieso la puerta y viene corriendo al grito de tiá.
lunes, 27 de junio de 2011
No hay razon
suficiente para justificar haberle roceado al colchon medio envase de Lisoform solo para matar los supuestos ácaros o pulgas o lo que se me ocurría me hacían rascar cada noche.
No hay razón alguna que justifique dormir en tu propia cama como si fuera ajena: esas de hoteles transitorios que son de todos y de nadie.
Extraño a mi cama, aunque esté ahí, tan cerquita de mi piel.
Tu llamada
Esa que suena en el momento menos inesperado e inoportuno, como lo es en la siesta. Y te veo ahí titilando, desde abajo de las frazadas, sin sacar una mano, de reojo, dirimiendo entre hacer el esfuerzo y atenderte o dejarte pasar.
Y te dejo pasar, al igual que vos hace exactamente un mes, cuando se suponía que me ibas a llamar.
domingo, 26 de junio de 2011
Mañana, el debut K
Lunes y después de una catástrofe deportiva que adquirió las tintes de interés nacional, no parece auguriar un buen pronóstico para debutar en un organismo público, justificando lo injustificable y como representante de los intereses corporativos más viles.
Intento retener todas las sugerencias dadas por el asesor legal el viernes pasado: dejarlos hablar, no ser soberbia y evitar frases como "ya hicimos concesiones". Me siento J.J Lopez en una reunión de la comisión directiva. Quienes ya han pasado por esa instancia me dicen que es reunirme con 3 viejas mequetrefes, que no entienden una goma de nada y que detentan el poder de convertir lo irracional en una verdad absoluta. Pero tengo entendido que me toca alguien más, y lo googleo por todos lados pero solo encuentro su firma en las disposiciones. El dream team se completa con una DT vieja y loca; la soreta comependejos y un asesor legal cuya cara es lo más parecida a la de un adicto a la pornografía.
Las cartas están echadas. Me cuidaré de hacer chistes; evitaré decir que estudio Comunicación Social; omitiré toda referencia a los resultados deportivos de la fecha y por supuesto, pasaré por alto la reciente candidatura anunciada porque me parece que con el AFSCA está todo bien, pero si no es así ke kagada...
Desafiando las leyes de Murphy
El que busca encuentra. Así que si tenés una mínima duda, no la ignores y buscalo, buscalo hasta que aparezca. Porque tarde o temprano va a aparecer y es mejor que lo haga de un modo controlado y no que te tome de sorpresa ante los ojos de quienes no debería.
El control sobre todo. Y más después del descontrol.
Charlas de baño
Cuando éra chica y vivía con mis hermanas las charlas en el baño, cada tanto, eran algo que se daban y me encantaban. Mientras alguna se bañaba, la otra se sentaba en la tapa del inodoro y hablábamos sobre temas que quizas no podían esperar a que una terminara de bañarse. O quizas era también esa sensación de intimidad que daba la puerta cerrada y el ruido del agua cayendo que amortiguaba los sonidos de las palabras que se decían. Pura fantasía, claro está, porque sabemos que el baño tiene una acustica particular que hace que desde afuera se escuche mucho más fuerte.
A veces aprovechaba para depilarme, o sacarme los pelos encarnados con una pincita. Otras veces simplemente me cortaba las uñas de los pies apoyandome en el bidet o me miraba al espejo.
La mampara nos daba la posibilidad de compartir esos espacios sin violar la tan burguesa privacidad de nuestros cuerpos. El ritual empezaba en el antebaño a la espera del "ya podes pasar" y terminaba con un "bueno, salgo" que le ponía fin a la conversación.
Quizas sea esa práctica la que condicionó que las cortinas de baño transparentes me molesten y que la de mi casa sea completamente cerrada. Aunque viva sola nunca sé cuándo voy a poder compartir una charla de baño intima, como la otra vez, en la que me encontré sentadita en el inodoro, con los pies sobre la tabla, hablando de bueyes perdidos y recordando aquellos días con mis hermanas aunque ahora el bueno, salgo ya no era necesario.
Después de todo lo había desvestido yo.
sábado, 25 de junio de 2011
El día deldespués
Mucho frío, cielo gris y un edredon que no me larga de la cama. Son estos extraños días en que me odio por no haber conectado la tele en la habitación. El día deldespués también contribuye al odio y al dolor. Un dolor que también se le acopla al de las dos clases de pilates y algún mal movimiento.
Si existe el infierno me estoy ganando un lugar ahí.
De qué te preocupas si para vos no hay nada después de la muerte, me contesta.
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jueves, 23 de junio de 2011
Simuladora
La madre insiste en mostrarme fotos de su hijo y yo simulo que nunca me acosté con él.
Mi compañera se pone colorada y se atraganta de la risa cuando hago esta reflexión en voz alta.
No dejas de sorprenderme, me dice entre risas y cara de sorpresa.
Creo que él también sintió lo mismo esa última noche en la que me vio con los reflejos casi naranjas por una desafortunada elección de peluquería. Ahora quizas pienso que ese detalle no fue menor a la hora de optar por caminar por la sacristía en lugar de pasar más noches juntos.
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Una entrada con muchas D
Moni me dice que no tengo energía para hacer las cosas que me cuestan porque me falta ese fueguito del cual sacar energía. Ese fueguito es muy amplio, y no tiene nada que ver con tener una pareja ni nada por el estilo. Dice, al menós dice.
El frío de hoy me sirvió de excusa para ya desertar a mi segundo encuentro de tango/salsa by la Viruta (ese lugar raro que no logro comprender del todo). Me di cuenta que una de las mayores resistencias para hacer baile es que es algo que me gusta tanto que no adminto bajo ningun punto de vista que me corrijan y me digan que no tengo técnica.
Mantené la cadencia, no bajes tanto, me dice un sextagenario que me sacó a bailar tango pero terminamos en la clase de salsa. Dejate llevar me dice otro salsero orgulloso de tener más clases que yo. En las cosas más simples emergen los grandes conflictos de nuestra personalidad.
En otro orden de las cosas, del trabajo se sigue yendo gente, pero gente de la que me importa. De a poco va quedando la mayor exponencia de la tilinguería. En una mirada absolutamente egocentrica pienso en que quizas me hagan un favor: cuando ya se vayan todos por fin tomaré las decisiones pertinentes para irme también y encuentre la felicidad en lo que hago. No encuentro relación alguna en la partida de los que quiero con tomar mi carrera por las astas y recibirme de una vez, pero tampoco lo descarto como posibilidad.
La única lectora del blog me pide que siga escribiendo porque es lo que mejor me sale. Bailar también, le digo enojada por su omisión. De todas maneras soy conciente que la cadencia en la escritura la logro mejor.
"Cadencia" y "procastinación" son palabras que adquirí solo y por nadar en los blogs. Pero me describen bien. Siempre y cuando, por supuesto, estén bien contextualizadas (La Viruta no es el lugar, claramente)
miércoles, 22 de junio de 2011
Vinculos que perduran
Cenando con mi amiga F en un restaurant de mi antiguo barrio veo que ingresa mi depiladora con su pareja. Le respondo el saludo a la distancia.
Quién es, me pregunta F curiosa
Lizy, la depiladora.
Me jodes, retruca elevando la voz. Decime por favor que fuiste esta tarde a depilarte y por eso te recuerda.
Me sonrojo.
No, boluda, que bochorno, se acuerda de tu cavado. Hola, sos la se hace el bigotito o la del corazon? ironiza graficando con sus manos, a grito depilado, los dos estilos de cavado más estereotipados.
Le digo que es una boluda. Un poco para callarla y otro poco para correr de mi mente la imagen que me lleva a estar panza abajo, separandome los gluteos y deseando que no se incendie el lugar justo en ese momento en que esperamos que la cere se seque.
viernes, 17 de junio de 2011
Maníaca
Lunes: psicóloga; martes: curso; miércoles: pilates; jueves: tango/salsa; viernes: pilates.
¿Un mes? Levanto apuestas.
miércoles, 15 de junio de 2011
Fingir
Todavía no tengo bien claro si Sex & the City me pega tanto porque soy exactamente el target de mujeres al que se dirije o si es porque la veo justamente después de que vuelvo de mi terapia (donde intentamos inflar el yo hasta que explote). No recuerdo mucho de qué trataba el capítulo pero sí me quedó una observación, y es la facilidad con que fingimos (en este caso las mujeres) en diferentes situaciones por miedo a la soledad. Más alla del clásico ejemplo de fingir un orgasmo (algo de lo que me jacto jamás haber hecho a pesar de la presión que los partenaires suelen poner respecto a eso) también me dí cuenta que el fingir es un modo de vincularse de muchos, ya sea estando en parejas o solas. Y entonces, ví que la palabra fingir nombraba finalmente aquello que no puedo racionalizar desde hace tiempo. La vida parece estar repleta de pequeñas ficciones y cuando observas alrededor ves la manera en que muchos fingen pero el estar alerta de ciertas ficciones no te hace menos vulnerable a caer en la trampa de fingir de todos modos.
No finjo orgasmos, no finjo no masturbarme, no finjo ser feliz soltera y no finjo tener un hijo porque no sé qué otra cosa hacer con mi vida.
No le finjo a los otros pero acabo de ser conciente que me finjo a mí misma. Así que espero de aquí en más dejar de mentirme y ser más honesta con mi (no) soledad.
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viernes, 10 de junio de 2011
Aves de paso
Mientras dormía a mi lado pensaba en las veces en que había deseado ese momento. El tomándome de la mano y yo con mi cabeza apoyada en ese pequeño espacio que no es ni hombro ni axila, sobre el que me encanta tanto recostarme. Después de un rato, como siempre, busqué la manera de apoyar la cabeza en la almohada porque si hay algo que tengo claro es que lo tierno no es amigo de lo cómodo, y nadie puede dormir con una cabeza en peso muerto apoyada en el hombro ni con un hombro como almohada. Me dí cuenta que se durmió cuando su respiración se hizo contastante, profunda y ruidosa. Entonces me pregunté si podría dormir toda la vida con un hombre que roncara y comencé a hacer una serie de análisis sobre el porqué algunas parejas eligen mantener cuartos separados y sobre si el estar durmiendo más de diez años con una persona me transformaría en una mujer violenta de esas que despiertan al otro en mitad del sueño.
Uh, me quedé dormido, me dice. ¿Vos dormiste?
Le contesto que no.
Ronqué no? no quería dormirme por eso, me dice algo avergonzado.
Yo también ronco.
No le dije nada sobre todo lo que había pensado mientras él roncaba. Después de todo había esperado mucho poder compartir ese momento.
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miércoles, 8 de junio de 2011
Workaholic
Entrar al mundo on line en el laburo me propició un nuevo motivo para fomentar eso que tan bien me sale: poner las energías en lo laboral para no ocuparme de lo personal.
Estoy cansada de escucharte hacer suicidios parciales, me dice Moni abruptamente después de intentar hacer, fallidamente, que sea yo la que lo diga. Creo que la transferencia funciona. Sobre todo porque todavía no le conté de mi nueva actividad nocturna: contar fans de la fan page del laburo.
miércoles, 1 de junio de 2011
Deslices que me molestan
que en una reunión con una consultora externa en la que están el gerente general y vos tu jefa les diga "lo que pasa es que nosotros no tenemos mucha experiencia en esto"; cuando en realidad vos estás trabajando en esto hace cinco años.
Frente a ese nosotros tan abrupatamente inclusivo bajas la mirada para hacer dibujitos en la servilleta de papel con la que te trajeron el café a pesar de saber que terminará siendo un bollito, tan chiquito como te están haciendo sentir a vos.
sábado, 28 de mayo de 2011
Memorias de un viaje sin sentido/2
El aeropuerto de Lima es bastante grande y moderno pero tiene un olor a pezcado penetrante. Después de recorrer algunos de los negocios que están adentro y lamentar que mi hermana no pudiera conocerlo por su miedo al avión, me senté cerca de las ventanas a esperas las dos horas hasta el embarque. Leí algunas páginas de El vagon de las mujeres y después de un rato me puse a ver por la ventana la forma en que se opera en pista frente a la llegada de un avión. Había diferentes escuadrillas donde se notaba que cada uno tenía una función puntual. El avión estacionada era justamente el que debía abordar. Mientras cargaban nafta (donde me enteré que están en las alas), funcionaba el equipo de catering que ingresa en containers cerrados la comida. Al mismo tiempo 4 técnicos o ingenieros revisaban insistentemente una de las turbinas. El equipo de limpieza estaba preparado para subir y cada integrante que subía al avión era palpado por su supervisor. Eso se repetía en cada grupo: nadie subía al avión sin ser palpado. No sé si serán normas de seguridad internacionales pero es la primera vez que lo veo. Después llegó el camioncito con las valijas (en donde ví que estaba la mía). Cada valija es registrada en una planilla a los pies del avión: leen, anotan, cuentan y vuelven a contar. Una vez terminado eso empiezan a subirlas por una cinta transportadora, una a una. Dentro de la bodega, alguien las va acomdodando.
Seguí celosamente mi valija hasta que ví que ya estaba dentro.
viernes, 27 de mayo de 2011
Memorias de un viaje sin sentido/1
Cuando una viaja sola a algún lugar desconocido no queda otra opción que confiar. Ser cuidadosa y perceptiva pero confiar en el otro, porque sino se la puede pasar muy mal. Había llegado a Ezeiza a las 3 de la mañana y media hora después estaba sentadita en la puerta de embarque de mi vuelo. Por precaución sigo respetando las 3 horas antes de salida, pero la experiencia me dice que en 15 minutos ya hiciste todo lo que debías hacer (al menós en algunos lugares).
Los momentos de mayor tensión en mis viajes suelen ser cuando paso por la cinta detectora de metales, en la que inevitablemente siempre me suena algo. No llevo drogas, ni siquiera un porro, pero siempre tengo la fantasía de que pueden encontrar algo que yo no sabía que había y pasar un muy mal momento.
En este viaje la sirena no sonó y el momento de tensión se trasladó automáticamente a los diez minutos que estuve en la fila de migraciones, deseando que la gente pasara rápido, antes que se declararan en huelga (tal como me habían anunciado en el mostrador de TACA) y perdiera el vuelo.
Afortunadamente me sellaron la salida en el pasaporte y me convertí en una pasajera en tránsito hacia algun lado. Ese periodo es increíble, porque es el momento en que uno no está registrado en ninguna lado. Tecnicamente salió del país pero nadie tiene registro hacia dónde fue.
Intenté comprar un encendedor en el kiosco pero no vendían. La era post bin laden funciona así. De todas maneras me senté en el cuartito de diez por diez para fumadores, auspiciado por Lucky, pedí fuego prestado y me fumé un cigarrillo solo por saber que durante doce horas no volvería a prender otro.
El aeropuerto a esa hora estaba bastante vacío así que luego de ir al baño unas cuantas veces (lo hago tambien porque sé que quizas no pueda hacerlo en el viaje) y mirar si había algun muchacho interesante con quien compartir el vuelo, me tomé la pastillita de los sueños y me dediqué a mirar detalladamente la manera en que arreglaba las golosinas el chico que atendía el kiosco.
Cuando subí al avión, en lugar de tener pasillo como había pedido tenía ventana. De todas formas estaba bien: no me da miedo el avión y me gusta mirar por la ventana y la única razón por la cual habia pedido pasillo era para tener la libertad de ir al baño cuantas veces quisiera sin preocuparme de que las dos personas que tuviera al lado mía estén dormidas o no.
Volví a pensar en lo mal que se viaja en avión y recordé cuando de chica imaginaba que un avión era el summun de la vida.
La acelerada de las turbinas me generan adrenalina y solo suelto la respiración cuando las ruedas dejan de tocar el piso.
Sigo sin entender cómo hacen para subir estos bichos.
domingo, 8 de mayo de 2011
Recalculando
Marilú coincide conmigo en que mi freezer es chico y dos botellas de champagne no entran. Así que mejor nos enfocamos en la siesta, deseando esta vez no volvernos a dormir.
viernes, 6 de mayo de 2011
Propuesta indecente
La distancia, la fiesta, el baile y el alcohol pudieron hacer que siete hombres quizas la creyeran Demi Moore. Entonces le insisten con que los acompañe un rato al casino, aunque Ella les advierta que es yeta; y que cuando entre en esa sala chica (revolucionada por el ingreso masivo y ruidoso del grupo) presencie la manera en que el hombre con el que compartía día y mes de nacimiento apostara a esos números. Un novamás la hizo mirar la ruleta y observar la forma en que se detenía exactamente en el 24, dejándola sorprendida y asustada por el azar. El resto, que jugaba a las cartas, le pedía que vaya a su lado y diga Black Jack. Ella, abrumada por el vicio de los otros y sus pensamientos sobre la violencia de género, lo dice tímidamente deseando que los empleados del casino no la pensaran copera.
Pero las cartas son buenas para la banca y Ella, que no entiende del juego pero sí entiende que está siendo complice del delirio de siete borrachos, les dice agradecerles un montón que se piensen que es Demi Moore pero que mejor se va a dormir y que ellos se hagan cargo de su suerte.
Así que se va a su habitación y cuando enciende las luces respira al ver que sobre la cama no hay ninguna vestido negro esperándola.
jueves, 21 de abril de 2011
Cocodrilo que se duerme
es cartera.
Justo cuando pasaba todo esto en los medios yo pensaba cómo podría levantarme a Loustou.
Me parece que dormí... (como para no ser más dura conmigo misma)
martes, 19 de abril de 2011
Agenda hormonal
No conozco a otra mujer que sea tan susceptible a sus ciclos hormonales como yo. Claro que tardé casi veinte años en ser totalmente conciente de este asunto y si acaso fuera más ordenada con las fechas y pudiera llevar un control, como aparentemente vengo haciéndolo, podria decir que mejoraría en un alto porcentaje mi calidad de vida. Tengo que reconocer que la camapaña on line de Days y sus 28 días con vos me alertaron de mis hormonas y los 28 días con ellas; entonces entendí que la semana de la ovulación es la más copada, donde veo todo positivo y me llevo el mundo por delante; la semana pre menstrual es la de el mundo es una mierda y aunque estemos muy calientes lo más factible es que hasta una situación de cama termine en la sensación más frustrante de la vida (la única ventaja es que retengo algo de líquido y creo que subí de peso). La postmenstrual es un ni que podemos pasar sin grandes contratiempos y la de la menstruación, dependerá de si nos tocó el mes del ovario asesino o el del ovario sensible, con lo cual estamos tan cerca de la guerra como de la paz (según el mes en curso).
Entonces, si pudiera tener conciencia absoluta de todo ésto trataría de reservar las situaciones o decisiones difíciles para la semana de la ovulación; evitar tocar esos temas en la pre menstrual; hacer la plancha en la post y transitar con analgésicos la del periodo.
Los hombres parecerían haber sido mejores observadores que nosotras al acuñar esa odiosa pregunta de si te está por venir, cada vez que nos quieren agredir. Claro que si la usaran con un interés genuino y para acompañarnos nos llevaríamos todos un poco mejor. Porque yo entiendo que puedo ponerme insoportable pero si tenes mi agenda y la sabes usar puedo ser la mejor mujer del mundo. Solo se trata de saber cómo abordarme según la semana en que esté y no subestimar este tema porque después de todo, en un año calendario, durante 12 semanas mi cuerpo se preparó para a la semana siguiente darse cuenta de que no hay bebé. Y aunque digan que por eso las mujeres estamos más preparadas para los cambios no creo que ninguna psiquis transite con mesura 20 años donde el cuerpo paso por 240 situaciones y 1680 días en las que sintió que abortaba.
Hoy me indispuse. Tomen nota y armen la curva y verán lo bien llevada que puedo ser.
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Creer o reventar. Reflexiones cotidiandas
martes, 12 de abril de 2011
Sweet lady
Cuando voy a hacerme la panorámica para encarar mi tratamiento de ortodoncia, el técnico me dice:
- Junta las muelas y cerra la boca. No, cerrala más. No un poquito más.
- Qué??? que la cierre un poquito más hijoderemilputa? Te comiste un payaso? Te crees que el vestirte con ambo azul marino te convierte en gracioso? Que el que esté parada acá, mordiendo una mini cosita con un dedo de latex en la punta, haciendo la parabólica para que te de el cuadro, con dos caños en mis oidos para centrarme, mirando un punto fijo y sin respirar lo hago de gusto? Que no tengo nada en la vida que hacer más que ponerme unos fierros durante dos años y medios; invertir una jubilación; saber que me van a sacar dos dientes y que voy a estar con dos agujeros durante un tiempo comiendo papilla porque no voy a poder morder ni un pan lactal? Que me encanta embarcarme en algo con el que voy a escupir a la gente durante meses hasta que me acostumbre a hablar con todo esto más todo eso? Te pensas que me gusta comer la pizza con cuchillo y tenedor porque no me quiero ensuciar las manos; que me como las uñas arrancandolas con las muelas porque soy excentrica? Que respiro por la boca porque soy fumadora y seséo porque tengo dislalias? Que me encanta dormirme y babearme? Te pensas que estoy acá porque soy una maldita snob que cree que los aparatos están de moda y son simpaticos? O acaso no se te ocurre pensar que quizas esté haciendo justamente todo esto porque cuando junto las muelas la boca igualmente no se me cierra? EH? EH?
Entonces, cuando pidas que cierre la boca "un poco más", entendé que estoy haciendo mi mayor esfuerzo y que si eso fuera tan simple para mí te aseguro que todo lo que te dije recién no sería un tema. ¿Ok?
Menós mal. Menós mal que soy una mujer equilibrada, muy equilibrada. Porque estoy segura que otra en mi lugar se lo habría dicho todito, así. Así de tal cual, después que el radiólogo le pidiiera que cerrara la boca un poquito más.
domingo, 10 de abril de 2011
Un poco y un poco
Me encanta salir con mi amiga y mi sobrino postizo a pasear por los jardines de Puerto Madero. Me encanta bajarle la bici del auto, para a la media cuadra volvérsela a subir porque no la quiere usar más; servirle la Cindor en una mantita a pleno sol de la tarde; jugar a la lucha con las espadas; ayudarlo a treparse a los juegos; hacerlo volar recostado en mi espalda; y correrlo cien metros porque se le ocurrió desafiar los límites de estas dos adultas, entre las cuales hay una que está con el bolso, la cartera y una panza de tres meses y medio con mi futura sobrina adentro. Me encanta pasar el día al aire libre con ellos, como nunca lo había hecho. Pero también me encanta llegar a mi casa y sentarme a media luz y en silencio, con un cigarrillo y un café con leche, y leer los blogs que me gustan.
Mis límites
Mora mira Moster Inc. y en una imagen se asusta y llora. Su mamá y su tia están cerca pero no encima de ella. Su mamá le explica que es un monstruo bueno. Mora no para de mirar la tele tapándose a medias los ojos (como lo hacía su mamá y como lo hacían sus tías cada vez que miraban algo que no sabían si les gustaba) mientras una lágrima, densa, le queda suspendida en el mentón justo a punto de caer.
Mora parece haberle creído a la madre sobre el monstruo bueno y ya no llora, pero la lágrima sigue colgada ahí. Y su tía se queda tildada con esa lágrima que le perdura. Y cuando la recuerda le da un noséqué ahí en el centro de la tristeza porque no le gusta que Mora llore (no hablo de las de cocodrilo, por supuesto). Entonces también piensa en cómo haría algún día con sus hijos, y si cuando ellos lloren será tan duro como cuando Mora llora, o si el combo madre viene con un refuerzo que el combo tía no trae; y en ese caso la que no podría verlos llorar sería mi hermana.
Entonces también piensa en sus padres, y por unos instantes (solo esos en que se saca la armadura de la supervivencia) siente, imagina y se dice: que duro... que duro vivir lo de ellos.
sábado, 9 de abril de 2011
En el fondo
miro mi baño y lo amo. Es la parte de la casa que más cerrada esta y que tiene casi todo lo que quiero que tenga. Mi hermana dice que es muy femenino. A mí me parece sencillamente hermoso. Como todos los espacios diseñados de la casa (al menos en mi mente) al baño le asigné el naranja como color de corte. Eso significa que todas las toallas y artefactos que entren en ese espacio deben estar en esa gama (y eso incluye hasta el jabon, las sales, y demáses amenities corporales).
La bañera es grande y tiene algo que alguno que otro celebró: un espacio importante entre la pared que permite poner no solamente los champues sino sentarse si es que uno se agotó de bañarse.
En la cocina elegi el verde manzana; la habitación tiene el rojo como clave y por último el living/comedor/escritorio/estar es un indefinido que hasta el momento es una mezcla de vintage/minimalista y cualquiera.
Parece que ahora los ambientes se diseñan en términos de "situaciones" que sería algo así como hablar de posicionamientos basados en los beneficios emocionales del producto y no en los funcionales.
Todavía no pensé en todas las situaciones de mi mini casa pero creo que salir de una ducha naranja, pasar por la cocina verde manzana y llegar al rojo de mi habitación recrean una situación pantonera que me encanta.
Cosa de mujeres
Me puse el despertador temprano para encarar el tema que postergo hace tiempo: terminar mi baño.
En vistas de que el oficio de plomero está en decadencia y no aparecen, decidí que no me queda más opción que intentar resolverlo yo. Fui a 2 ferreterías, un corralón y dos casas de sanitarios. Parece que el tema del vástago es algo muy delicado y requiere esfuerzo, empeño y maña hallarse con el indicado. Siempre fantaseo con lo que les genera a los empleados de estos lugares que entre una mujer a pedir cosas que habitualmente piden los hombres; y de hecho coincido con ellos en que debería pedirlo un hombre y no, yo, una mujer (salvo en las ferreterías, que cada vez son más las que son atendidas por mujeres. Debe ser el rubro con mayor apertura de género que hay dentro de todo este grupo de cosas para el hogar que no sean limpieza, comida y electrodomésticos). Para hacer la explicación más gráfica me ayudé de unas fotos que llevaba en el celular sobre la pieza en cuestión que cada uno miró con atención.
Mientras buscaban el vástago que mejor me fuera, miraba las demás piezas y me preguntaba por qué no podía tener la suerte de tener una pareja que hiciera eso por mí. Por momentos imaginé porponerle al empleado que sea mi marido. ¿Te va? Pero a su vez soy conciente que todos nacemos de cero, los bebes en las nurseríes no saben de vástagos, así que no hay razón por la cual la cultura le reserve esa habilidad solamente a los hombres (los cuales, de más está decir, cada vez son menos duchos con estas cosas).
También compré pastina, para ponerle a los cerámicos y agujeros que me dejaron; tornillos para amurar el bidet, y un sellador de alta temperatura para la salida del calefon.
Con todas las cosas en el baúl, decidí ir a dar una vuelta por Santa Fé para comprarme ropa y sentir que aún soy mujer. Pero parece ser que cuando una estuvo toda una mañana entre extensores estriados, con cabezales de 22 milimetros y pastina color champagne, conseguir algo que nos haga sentir sensuales es complicado. Así que me volví sin comprar nada y a las puteadas por saber que ahora que tengo todo el material tengo que ponerme a trabajar.
Cosa de mujeres solas, claro está. O al menós, cosas de mujeres solas que no tienen los ovarios suficientes para ponerle voz de bebota sensualmente idiota a cualquier tipo que nos cruzamos por la vida y decirle "Ay, podrías venir a arreglarme el baño?" Debería aprender que pedir no es rebajarse, si eso nos permite pintarnos las uñas mientras un hombre está en nuestra bañera luchando con el vástago.
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jueves, 7 de abril de 2011
En mi paso por la ortodoncista
me pregunta: - ¿Te llevas algo a la boca? La pregunta era muy amplia, y entre todas las cosas posibles se me ocurrió safar con un - ¿Las uñas, por ejemplo? Sí, si, me como las uñas... Igual mucho no me creyó y a mitad de la consulta me confiesa que no entiende cómo me como las uñas con el espacio que tengo entre el maxilar superior e inferior.
- Y no sé, soy habilidosa y me la rebusco con las muelas.
- Y sí... cuando se trata de las cosas que nos dan placer nos la rebuscamos como sea, me contesta.
Claro. Algunos le llaman gauchita.
Y siguiendo con el río
hacer la plancha es lo mejor por ahora. Hasta que baje y siga su curso. No hay cupos en Punta Cana. No aplico para lo otro. La ventaja es que ya no tengo que ir al baño con el celular. Ni esperar más.
miércoles, 6 de abril de 2011
I follow rivers
Alojada en el malestar sin poder correrme. Así estuve todo el día. Cruzar a la vereda de enfrente a veces me resulta imposible.
Recibo la no-promo a Punta Cana con salida el 10. Ya, en tres días. Pienso que quizas me vaya asumiendo que lo mío no es ir a la aventura, sino a lo perfectamente contenido. Estoy cansada y la cabeza no me da para pensar nada más. Mis mejores viajes los decidí en pocos días así que puede ser que lo disfrute. El temita de la adrenalina vs. endorfina todavía no lo manejo muy bien y la inmediatez sigue siendo mi motor.
Irme. Algo así como dar un portazo y cerrar.
- Si "alguna" vez te consideró, me dice Moni en un tono que entiendo claramente, nunca fue en estos momentos, remata. Pago para que alguien me diga lo que no quiero escuchar (pero con autoridad, claro está. Mis amigos me dicen lo mismo pero no los escucho)
Mientras, me doy cuenta que el tema de escuchar la radio todo el día en el laburo me hace tener en la cabeza los soundtracks del momento de la Metro. Y uno que me enganchó de tal manera que me llena de energías y lo pongo en casa a la noche, mientas bailo a media luz haciendo sombras en las paredes y jugando con las siluetas que hace mi cuerpo. Debería ser bailarina. No importa de qué, pero expreso con el cuerpo.
Oh I beg you, can I follow/ Oh I ask you why not always / Be the ocean where unravel /be my only, be the water and I´m wading /you´re my river running high, run deep run wild
I follow I follow you deep sea baby...
Y yo que no me explico -después de tantos años de estudiar inglés- cómo mierda es que pronuncian tres sílabas como si fueran dos!
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martes, 5 de abril de 2011
Reflexiones en el chat
- No nena - me dice un amigo - no da. Si en la primera noche me hago el pornoman, con el tiempo uno va sacandole cosas al asunto y solo queda un pitito.
Para tener en cuenta...
Yo con vos, yo con voz
Hablando con la psicóloga de porqué mi resistencia a ponerme en serio con alguien, me doy cuenta que hay algo de mi que evidentemente siento que debo perder en una relación y que me resisto. Hacemos los recorridos habituales (ex novios, papá, mamá y todos los tomos de Freud) y llegamos a la conclusión de que busco, exijo, que el otro haga una revolución copernicana en mí que en realidad tengo que hacer yo misma.
Vos con vos misma, me dice Moni.
"Yo, conmigo misma" me repito como loro mientras vuelvo a Parque Patricios.
Ya en casa (en la pos terapia) veo Sex & The City que siempre me interpela con algo. Y ayer a Carrie le pasaba que una amiga, que ahora era madre, la sancionaba por sus gastos suntuosos y por dar vueltas sobre un tema porque en realidad carecía de una familia a quien atender y le sobraba tiempo para enroscarse con boludeces.
Una vez mi amiga me dijo algo similar y la odié. También me lo dijo la jefa de recursos inhumanos de mi laburo justificando el porqué yo le dedicaba tanta energía a mi trabajo.
Carrie termina el capítulo enviándole una participación de casamiento a su amiga, invitandola a la boda de Ella con Ella misma.
Trato de hacer foco en el vos con vos pero la sociedad me dice que es vos con otro y transitar por las periferias de este modelo no puede hacerse sin sus costos.
Jamás me gastaría 450 dólares en zapatos de Manolo pero cada tanto le mandaría una invitación de casamiento de este estilo a unos cuantos. (Incluso al Mr. Big que todas las Carries tenemos)
domingo, 3 de abril de 2011
De almohadas y otros demonios
Cuando salí está tarde aproveché para dejar en la calle de una vez y para siempre la almohada que me acompañó al menos 15 años de mi vida. Fue un proceso largo que empezó hace un mes o más y que hice en etapas (una de las cuales fue abrirla para asegurarme de no volverla a utilizar). Pero recién hoy tomé la decisión de dejarla al lado del tacho de basura, adentro de una bolsa transparente, a la espera de que alguien quiera adoptarla.
Recién llegué y al doblar en la esquina ví la almohada tirada en la vereda, devastada por la lluvia y la tormenta que atravesó hace unas horas la ciudad. Mojada, inutilizable y sola. Nadie se la había llevado y me culpé por no haber previsto la lluvia y haber elegido sacarla hoy.
Así que sin más ni tan entré el auto llorando por la almohada. Un poco porque realmente quería que se la llevara alguien que la pudiera utilizar y otro poco porque venía de festejar el cumpleaños de una compañera de trabajo que tiene gestos similares a los de Geraldine, y que al mencionar su año de nacimiento recordé que con sus veintisiete años es hasta incluso más chica que mi hermana, quien si viviera hoy tendría veintinueve (conteo que también hice en medio de la mesa mientras intentaba recordar su voz y desesperadamente me daba cuenta de que ya no puedo ni reproducirla en mi cabeza).
Entonces pienso que está bien, muy bien, que esté triste por la almohada que me acompañó gran parte de mi vida y la llore.
Y también pienso que está bien, muy bien, que no haya pasado a modo quincenal mi sesión de terapia semanal (a la que por suerte iré mañana).
viernes, 1 de abril de 2011
Tiá, tió
Mi hermana me habla de cambiar a mi sobri de jardin, a uno más copado, con otra ideología, más abierta, menós hegemónica, más centrada en las capacidades de cada niño. Seguido me cuenta de la charla con un amigo, y de cómo le dijo que no, que no me quería dejar "clavada" con mi sobri a su cuidado un sábado por la noche y que entonces cuando haya un tío, ahí sí se iba a quedar con el tío y la tía. Y después me pregunta de por qué no encuentro a nadie y si está tan dura la calle cómo dicen, disfrazandolo de un interés cuasi sociológico. Y entonces le contesto que se pegue una vueltita por la realidad de afuera y después me cuente qué opina. Pero justo llega mi cuñado cuando voy a relatarle mi experiencia. Así que la conversación se corta y me voy a darle gelatina a Mora, que por suerte le importa un pomo que no haya un "ó" de mi lado, porque por ahora su tiá es Lo más y lo único que le preocupa es que me entre la cola en su silloncito de princesa para que pueda sentarse arriba mío mientras jugamos.
jueves, 31 de marzo de 2011
Y sí, se fue
y creo, creo, que no lloré. Al menós hasta que pasé por 9 de Julio e Independencia y recordé el año pasado.
Entonces sí se me cayeron unas lágrimas al darme cuenta que está vez no podía llamarla e ir a merendar para que me contenga.
El último tiene cooola de perro. Y yo ya empecé a rascarme.
miércoles, 30 de marzo de 2011
Un nuevo comienzo
Esto que empezó por acá terminó recién hoy: tengo calefón funcionando y agua caliente continua. Vuelven mis baños, vuelve la paz en mi hogar. Para festejar lo que me ahorré, en el marco de las posibilidades que manejaba (comprar un nuevo calefón) invertí ese dinero en reemplazar los abrigos de invierno que tenía hace años (y que mis amigas amenazaban por quemar) y me compré un almohada simple pero placentera para el lado del copiloto de la cama. Es barajar las cartas y volverlas a tirar. Mañana es el último día de Lau como compañera de trabajo. Se cierra una etapa y se abre otra. Otro nuevo comienzo pero ahora con una amiga más.
lunes, 28 de marzo de 2011
La simpleza de los amigos/2
(Chateando con Flor)
-Le conté a M y me preguntó por qué mierda seguis hablando de él; le conté a mi hermana y me contestó nena, por qué no te dejas de analizar a tu ex. Por eso ni te conté ayer: me censuran mangas de yeguas. Vivo sola y necesito hablar con alguien más que mi potus nuevo, aunque sean boludeces... y cueriar al ex sigue siendo un placer que no se abandona"
- No es censura- me contesta. Te lo dicen porque estás sin novio. Si tuvieras un niño de 3 años y esperando otro gozarías de la fucking impunidad de preguntar y que nadie sospeche y/o alucine que tu vida gira en torno a ese boludo.
Como nueces para el corazón
bajo a comprarme un alfajor Cachafaz para compensar eso que me agarra acá, justo en la garganta, cuando extraño.
Pero parece ser que el alfajor es chiquito y no logra llenar el vacío que me dejarón el que se queda o se va y ahora Laura.
lunes, 21 de marzo de 2011
Si pudiera elegir un solo deseo
claramente no lo gastaría en un calefón que funcione. Pero en un segundo capáz que te lo pido.
Hace un tiempo me surgieron ganas de tener un potus y precisamente hoy mi mamá me lo dejó sobre la mesa del living. Justamente mientras me enteraba que el potus trae mala suerte y que deja a las mujeres solteras.
Lo puse arriba de la biblioteca, donde debe ir. Tampoco es cuestión de andar convirtiendo un potus en homeless así porque sí.
sábado, 19 de marzo de 2011
Tomo nota y que no se vuelva a repetir
esto de dejar las vacaciones para másadelante, "sí por Marzo supongo". Porque resulta que es una mala mentira quedarnos morfándonos el calor en la ciudad en verano cuando todo el mundo está saltando olitas e intentar irnos cuando todo el mundo está en pleno comienzo de su año. Las vacaciones tienen algo de colectivo y la verdad es que irte a destiempo solo logra convertirte en un reactor nuclear en estado permanente de explosión, un quilombo, porque resulta que ahora tenes muchas cosas que hacer y la falta de estimulo de no saber a dónde mierda ir a esta altura.
Morro era lo más palpable, pero las vueltas que estoy dando para decidirme me hacen dudar. Un avión, un ferry y unos cuantos dólares para ir a una isla con altas probabilidades de pasar 6 días bajo lluvia y vomitando por el rotavirus que parece que también anda por ahí me entusiasma muy poco.
Bueno sí, también pasa que hasta hace un par de semanas el tema de irme sola no era un issue pero pasada la curva de ovulación ahora nos queda la semana pre menstrual, que justo coincide con la de decidir, y entonces pensamos que mejor me tomo una semana, y me dedico a arreglar el calefon, el baño y todas las malditas cosas de mi casa porque después de todo, estar blancas como un papel no es grave y más si vamos a seguir en el mood celibato.
martes, 15 de marzo de 2011
Mundo digital
Cuando una se pasa casi dos meses duchándose con un agua caliente que solamente permanece durante diez segundos, las rutinas comienzan a aceitarse y la costumbre hace que más o menós podamos hacer un uso de esos diez segundos eficientemente.
Entonces prendemos la ducha al pie de la bañera. Ni bien se entibia el agua, ponemos debajo el cuerpo a toda velocidad e intentamos que moje algo del pelo. Cerramos la llave, volvemos a abrir y nos corremos para que el agua fría nos toque lo menos posible el cuerpo, hasta que se vuelve a entibiar y entonces le entramos con el hombro para lograr que ahora nos moje el cuerpo desde la espalda y llegue algo hasta las piernas. En el mismo momento, con la mano, vamos mojando la esponja para que también se humedezca. Cerramos la llave, esparcimos la esponja sobre el jabon (tomarlo y esparcirlo sobre la esponja nos resta segundos) y empezamos a pasar por el cuerpo intentando hacer espuma. Volvemos a abrirla y ahora nos metemos de lleno para que saque la mayor parte de jabon posible (al que ayudamos frenéticamente con los dedos). Volvemos a cerrar, limpiamos las partes más audáces, volvemos a abrir y aprovechámos al máximo el agua o tratamos de mantenernos debajo hasta los indicios de la hipotermia. A veces se requiere repetir está acción unas dos veces más.
De esta forma la rutina del baño que implicaría dejar que la lluvia nos caiga y en un continuo ir llevando adelante los pasos de higiene, se transforma en un conjunto de acciones perfectamente cronometradas y cortadas, que se siguen una a la otra y que en su final componen un baño.
Algo así como pasar de la tecnología analógica a la digital, donde el agua caliente determina la combinación de los unos y los ceros.
Quizas todo comience con
una puerta que quiera abrirse o cerrarse. O simplemente con un nombre, homónimo de una parte del cuerpo, que te abra una puerta gracias a la cual por fin atravesar el umbral para cerrar esa otra.
Quizas.
lunes, 14 de marzo de 2011
Un pensamiento falaz
sería decir que la psicológa nos dio un saque en el pago de la sesión porque estuvímos diciendole durante una hora lo bien que nos sentíamos y nos estaba haciendo la terapia.
Sin embargo lo que nos pone de mal humor no es hacer la suma de cuánto más vamos a invertir en terapia todos los meses, luego de entender que aun no llegamos al punto limite de tener que ir más espaciado. Tampoco es pensar que el calefón no funciona y los días están cada vez más fríos.
Ahora, que nuestro gran compañero de ruta, el cd que tiene toda la discografía de Sabina, empiece a dar muestras de desgaste; y que ya no cante a las cas qui va nas dueñas de na die, sino alascaaaassquiiivaaanaaasdueeñaaas de naaadiee mientras estamos agarrando la curva de canal trece del autopista nos puede hacer entrar en un estado de pánico absoluto que solo nos da movilidad para darle golpecitos intermitentes al estéreo del auto con una mano, mientras con la otra intentamos no irnos por la tangente de la curva, al grito de: no, no qué mierda voy a escuchar a la mañana.
Y Sabina sigue...pero los dos sabemos que en el fondo ya no tiene más voz.
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Creer o reventar. Reflexiones cotidiandas,
psicóloga,
terapia
jueves, 10 de marzo de 2011
A veces está bueno
suspender las palabras y abandonar el blog.
A veces está bueno dejar que digan otros y callarse por un tiempo solamente para escuchar, una y otra vez "tiá, tiá" y disfrutar de ver cómo alguien tan pequeñita (que viene estirando bracitos colgada de su madre) nos llena de muchos tiá el corazón.
Y también de besos
Y abrazos.
sábado, 26 de febrero de 2011
Por la primer letra
Mi amiga Flor tiene la costumbre de referirse a los hombres que no me hacen bien, o no queremos o simplemente que a ella le caen mal por la primer letra de su nombre. Entonces en lugar de decirme "te llamó Horacio o hablaste con Gastón" (por decir cualquier nombre) me dice: "hablaste con H o el otro día apareció G". A veces tiene sentido porque no puede hablar adelante de otras personas, pero se lo tomó como costumbre y aunque estemos hablando las dos solas los nombra así. Son como los inombrables, y como un acto de relego y negación; de darle poca importancia o temiendo que vuelva a darles importancia en mi vida, les quita la posibilidad de ser interpelados por el nombre entero.
Ayer abro mi casilla de correo y encuentro un mensaje por facebook de E, para Flor o el hombre sin registro, para mi hermana: "Como andas loca, espero de corazón que estés bien. Soy un imbécil según vos pero yo te voy a querer siempre. Besos"
Por supuesto que no lo vamos a contradecir en nada. Así que simplemente lo dejamos ahí, dando vueltas por la bandeja y le digo a Flor: "Apareció E".
-Algo querrá contarte- me dice conociéndolo tan bien como yo.
Tenemos varias hipótesis, pero ninguna me interesa, así que busco con la flechita del mouse la opción de eliminar pero no lo hago.
Cuando pienso que no hice avances en mi vida leer estos mensajes me ayudan a ver lo lejos que estoy.
miércoles, 23 de febrero de 2011
Contemplo
la posibilidad de comprar huevos, muchos. Que vengan en muchas cajas. Tantas que me permitan recubrir todas las paredes de mi casa con ellas. Aislarme, no escuchar el afuera y a mi vecina hablando con Angelo. También contemplo la posibilidad de salir al pasillo, golpearle la puerta y pedirle que se apiade de mí, que tengo que estudiar. Que el resto de los días la banco, pero que justo hoy y mañana me la reme. También evaluo la posibilidad de resignar vacaciones y pagarle un pasaje (de ida) a Italia.
Mi humor se trastorna. La facultad, sabemos, saca lo peor de mí, pero si a eso le sumamos que en cualquier momento debería indisponerme (o al menos creemos) y que por eso tengo los ovarios retorcidos y las hormonas a contramano, podría afirmar que en este preciso momento soy una granada sin espoleta y de no ser que tengo que estudiar, me meteria en la cama en posición fetal, como bollito bien chiquito, me taparía con las almohadas y el cubrecamas y me ausentaría del mundo hasta volver a ovular y ya saber si tengo o no que volver a cursar.
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Mi adorable vecina,
yo la eterna estudiante
martes, 22 de febrero de 2011
Las abluciones de Don Rigoberto o émula pura?
Don Rigoberto era un personaje del Elogio de la madrastra de Vargas Llosa. Resulta que todos los días o una vez por semana (lo leí hace mucho) este buen hombre se dedicaba a hacerse una limpieza profunda de alguna parte de su cuerpo; y el narrador contaba puntillosamente la manera en que, por ejemplo, limpiaba sus orejas.
Cuando salgo de la ducha, lo primero que hago luego de secarme es pasarme la Emulsión Dermaglos por los glúteos y cintura ($55) para evitar las estrías; sigo por la Johonnson corporal ($ 21) que me distribuyo por las piernas, brazos, hombros, pechos y espalda. Después me froto las manos para sacarme el excedente y tomo el pomito de Contractubex ($58,48) y me recubro, haciendo círculos, las cicatrícez de los lunares de la pierna y la espalda que me saqué, para evitar que se hagan queloides donde deberían estar ellos. Me limpio las manos con la toalla y paso al sector cara: en un circulito de algodon ($4,50) pongo un poco de loción de limpieza Lactofilm ($65,74) y me la desparramo por toda la cara. Espero un rato que se seque y me agrego el Dermaseb ($ 30,31), un gel nuevo que me recetó la dermatóloga para un exceso de grasa en forma de mancha roja que tengo en la cara. Termino la sesión de las cremas con un poco de Effaclar H ($93,90) y en teoría, en verano, también debería empezar a agregar Anthelios 50 ($108,40) como pantalla solar antes de maquillarme.
Sin tener en cuenta que todavía a esto le falta ponerme los lentes, el desodorante y desenredarme el pelo, podemos calcular que 15 minutos cada vez que me baño los destino a esta rutina.
También, si se trata de calcular, podemos observar que a grandes rasgos estaría invirtiendo alrededor de $ 437,33 por mes, solamente en tópicos para la piel y la estética. Casi 500 mangos para sostener la ilusión de que a la noche cuando volvamos a repetir el proceso, todo este en el mismo lugar que el día anterior.
Teniendo en cuenta que dentro de la industria farmacéutica, la clase de "protectores y emolientes" y "otros productos dermatológicos" crece a razón de un 40 % anual, entiendo que formo parte de esa cuota del sector de consumidores émulos que necesita tener el mercado para sostenerse. Esa cuota que necesita estar compuesta por hombres o mujeres jóvenes, de entre 30 y 40 años, solteros, sin hijos con tiempo e ingresos que le permiten sostener todos los días una rutina de media hora dedicada a encremarse y una desubicada inversión para no dejar rastros de la edad hasta encontrar a alguien que nos ayude a convertirnos en un consumidor materno-filial. Todo esto con una obra social como cómplice que nos cubre el 60 % de todo y que nos sujeta a un trabajo que no queremos perder por la prepaga; gracias a la cual -además- nos sacaron dos lunares y nos sumaron cuatro cremas.
Así de impune funciona, se autoregula y se reproduce el Sistema.
La soledad no es un clima de época, es un negocio.
Que manga de forros!
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