jueves, 18 de agosto de 2011

Esa soy yo

Seguramente otro tipo de mujer estaría desde hace dos horas probandose el outfit para el evento de mañana; haciendo los tratamientos de belleza apropiados (como pintarse las uñas, depilarse y demáces); relajarse para que la cara luzca relajada y alguna otra cosa más. Pero el tipo de mujer que soy es de aquellas que sale del trabajo y se va a hacer la compra mensual al supermercado (porque resulta que por fin el banco decidió darnos descuento los jueves); frena en el respuestero de automóviles abierto 24 hs (sí, increíble) y compra una taza del auto que perdió hace dos meses; entra al edificio y hace cuatro viajes del departamento a la cochera para subir las bolsas y en el último baja guantes, una tijera y se dedica a colocar la taza que compró (porque la necesita para mañana). Lucha media hora con una taza cuya colocación debería ser simple (dado que ya le robaron como cuatro de un tiron); pasa indiferente a los dos hombres que transitan por la cochera y que a ninguno se le ocurre preguntar si necesita ayuda; sube las últimas dos bolsas que le quedan en el baúl; entra el tender a la habitacion y pone a secar la ropa que lavó ayer y que quedó desparramada por el living; guarda todas y cada una de las cosas que compró; limpia los innumerables fideitos de Ave María que se desperdigaron por el suelo al romperse el paquete (odio saber que voy a pisar fideos perdidos por al menos una semana); pone a hervir arroz y se sienta en su computadora a escribir en el blog mientras hace un break para lo que le sigue: limpiar el baño (porque mañana quizas tenga visitas), acomodar la ropa, repasar medianamente la casa con un trapo, cambiarle los botones al saco, probarse los zapatos, realizar los tratamientos de belleza necesarios, cenar y acostarse.
La mujer que elijo ser aparentemente no sabría establecer prioridades o más bien, el orden de las mismas estaría algo cambiado.

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