Mientras miro desde una posición privilegiada al cuadro de danzas que acompañan el show de tango contemporáneo que está dando Eleonora Cassano, mis compañeros de mesa bromean y dicen que me limpie la baba que se me cae al mirar a los bailarines que están frente a mis naríces. Levanto la vista y pienso que los que no son decididamente gay es cierto que están buenos. Pero vuelvo al piso a mirar los movimientos de piernas y pasos de tango, y solo me doy vuelta para decirle a mi compañera que definitivamente yo quiero dedicarme a éso, y no a ésto, ¿me entendes?
sábado, 20 de agosto de 2011
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