jueves, 23 de junio de 2011

Simuladora

La madre insiste en mostrarme fotos de su hijo y yo simulo que nunca me acosté con él.
Mi compañera se pone colorada y se atraganta de la risa cuando hago esta reflexión en voz alta.
No dejas de sorprenderme, me dice entre risas y cara de sorpresa.

Creo que él también sintió lo mismo esa última noche en la que me vio con los reflejos casi naranjas por una desafortunada elección de peluquería. Ahora quizas pienso que ese detalle no fue menor a la hora de optar por caminar por la sacristía en lugar de pasar más noches juntos.

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