jueves, 23 de junio de 2011

Una entrada con muchas D

Moni me dice que no tengo energía para hacer las cosas que me cuestan porque me falta ese fueguito del cual sacar energía. Ese fueguito es muy amplio, y no tiene nada que ver con tener una pareja ni nada por el estilo. Dice, al menós dice.
El frío de hoy me sirvió de excusa para ya desertar a mi segundo encuentro de tango/salsa by la Viruta (ese lugar raro que no logro comprender del todo). Me di cuenta que una de las mayores resistencias para hacer baile es que es algo que me gusta tanto que no adminto bajo ningun punto de vista que me corrijan y me digan que no tengo técnica.
Mantené la cadencia, no bajes tanto, me dice un sextagenario que me sacó a bailar tango pero terminamos en la clase de salsa. Dejate llevar me dice otro salsero orgulloso de tener más clases que yo. En las cosas más simples emergen los grandes conflictos de nuestra personalidad.
En otro orden de las cosas, del trabajo se sigue yendo gente, pero gente de la que me importa. De a poco va quedando la mayor exponencia de la tilinguería. En una mirada absolutamente egocentrica pienso en que quizas me hagan un favor: cuando ya se vayan todos por fin tomaré las decisiones pertinentes para irme también y encuentre la felicidad en lo que hago. No encuentro relación alguna en la partida de los que quiero con tomar mi carrera por las astas y recibirme de una vez, pero tampoco lo descarto como posibilidad.
La única lectora del blog me pide que siga escribiendo porque es lo que mejor me sale. Bailar también, le digo enojada por su omisión. De todas maneras soy conciente que la cadencia en la escritura la logro mejor.
"Cadencia" y "procastinación" son palabras que adquirí solo y por nadar en los blogs. Pero me describen bien. Siempre y cuando, por supuesto, estén bien contextualizadas (La Viruta no es el lugar, claramente)

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