Esto que empezó por acá terminó recién hoy: tengo calefón funcionando y agua caliente continua. Vuelven mis baños, vuelve la paz en mi hogar. Para festejar lo que me ahorré, en el marco de las posibilidades que manejaba (comprar un nuevo calefón) invertí ese dinero en reemplazar los abrigos de invierno que tenía hace años (y que mis amigas amenazaban por quemar) y me compré un almohada simple pero placentera para el lado del copiloto de la cama. Es barajar las cartas y volverlas a tirar. Mañana es el último día de Lau como compañera de trabajo. Se cierra una etapa y se abre otra. Otro nuevo comienzo pero ahora con una amiga más.
miércoles, 30 de marzo de 2011
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