miércoles, 9 de noviembre de 2011

Casi

- Pará que estoy por convertirme en botinera- interrumpo la charla de un amigo mientras trato de entender lo que me dice el flaco que está en la camioneta de al lado.
Sí, sí, me estoy levantando a un futbolista, estoy segura, le digo mientras leo en los labios el "sos hermosa" que me dice el chico rubiojosclarospielbronceada que maneja la camioneta negra de al lado de mi auto mientras me hace señas para que le pase mi número de teléfono.
Mi amigo me hace muchas preguntas juntas y corta apenás se da cuenta de que no puedo contestarle, manejar, no chocar y chamuyarme con mímica un flaco al mismo tiempo.
Con ademanes le digo que sea él el que me dé su teléfono y entonces empieza a marcar con la mano y los dedos los números 221 5... mierda, no entiendo. El transito de la 9 de Julio nos exige que avancemos y yo apuesto a que sale para el oeste por mi camino pero no, sigue para el sur.
Tardé mucho. En un levante de calle hay que tener rapidéz porque no hay rotonda que te devuelva al lugar de la oportunidad.
Mientras subía la curva de canal 13 veía cómo se iba la camioneta negra. Esa que llevaba adentro no solamente a un posible deportista conocido sino también a mi desconocido marido y padre de mis hijos posible.

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