Mora mira Moster Inc. y en una imagen se asusta y llora. Su mamá y su tia están cerca pero no encima de ella. Su mamá le explica que es un monstruo bueno. Mora no para de mirar la tele tapándose a medias los ojos (como lo hacía su mamá y como lo hacían sus tías cada vez que miraban algo que no sabían si les gustaba) mientras una lágrima, densa, le queda suspendida en el mentón justo a punto de caer.
Mora parece haberle creído a la madre sobre el monstruo bueno y ya no llora, pero la lágrima sigue colgada ahí. Y su tía se queda tildada con esa lágrima que le perdura. Y cuando la recuerda le da un noséqué ahí en el centro de la tristeza porque no le gusta que Mora llore (no hablo de las de cocodrilo, por supuesto). Entonces también piensa en cómo haría algún día con sus hijos, y si cuando ellos lloren será tan duro como cuando Mora llora, o si el combo madre viene con un refuerzo que el combo tía no trae; y en ese caso la que no podría verlos llorar sería mi hermana.
Entonces también piensa en sus padres, y por unos instantes (solo esos en que se saca la armadura de la supervivencia) siente, imagina y se dice: que duro... que duro vivir lo de ellos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario