Me encanta salir con mi amiga y mi sobrino postizo a pasear por los jardines de Puerto Madero. Me encanta bajarle la bici del auto, para a la media cuadra volvérsela a subir porque no la quiere usar más; servirle la Cindor en una mantita a pleno sol de la tarde; jugar a la lucha con las espadas; ayudarlo a treparse a los juegos; hacerlo volar recostado en mi espalda; y correrlo cien metros porque se le ocurrió desafiar los límites de estas dos adultas, entre las cuales hay una que está con el bolso, la cartera y una panza de tres meses y medio con mi futura sobrina adentro. Me encanta pasar el día al aire libre con ellos, como nunca lo había hecho. Pero también me encanta llegar a mi casa y sentarme a media luz y en silencio, con un cigarrillo y un café con leche, y leer los blogs que me gustan.
domingo, 10 de abril de 2011
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