Intento arreglar el desague de la bacha de la cocina y rompo una pieza. Dejo de limpiar los muebles (mi primera intención) y salgo corriendo a Easy con mi pieza rota. Busco en los innumerables pasillos la que quiero. Pregunto a los asesores si la venden por separado y para variar, no. Así que compro todo un dispositivo del que solo voy a usar lo mínimo. Antes de irme hago un recorrido por las demás góndolas y me traigo: un pisa papás, una cuchara de madera, un colador mediano, una tabla para cortar verduras y un felpudo. Ya en la línea de caja me siento contenta por la mezcla de la compra que denota en la simple elección de elemntos que también soy minita, aunque arregle la pérdida de agua de la bacha a la perfección.
domingo, 31 de julio de 2011
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