domingo, 11 de septiembre de 2011

Exigente

Tengo la teoría de que las mujeres, cuando tenemos poco tiempo antes de que venga un hombre a nuestra casa, lo inmediatamente primero que hacemos es ponernos lindas y lo que nos queda de tiempo hasta que el caballero toca nuestro timbre es hacer que la casa luzca mediánamente limpia (barremos a último momento las pelusas más obvias, secamos el baño, etc). En cambio, cuando la cita es con una amiga, el orden de prioridades cambia: nos ponemos a limpiar frenéticamente la casa, ordenamos todo y recién cuando terminamos nos arreglamos, aún a riesgo de que nos encuentre a medio hacer. Es como que entre mujeres se acepta mas encontrarnos sucias que con la casa desordenada.
Mientras mi amiga me dice que mi teoría es estúpida o que al menos ella no se identifica pienso que siempre hay excepciones que validan la regla, como él que mientras se está vistiendo de nuevo me dice "no te gusta limpiar mucho, no?"
Y mientras le contesto con un no rotundo, aireoso y seguro muy en el fondo sabemos que la próxima vez que esté por venir no solamente voy a estar corriendo con el look and feel del cuerpo, sino también el de la casa.

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