Mi amiga Flor tiene la costumbre de referirse a los hombres que no me hacen bien, o no queremos o simplemente que a ella le caen mal por la primer letra de su nombre. Entonces en lugar de decirme "te llamó Horacio o hablaste con Gastón" (por decir cualquier nombre) me dice: "hablaste con H o el otro día apareció G". A veces tiene sentido porque no puede hablar adelante de otras personas, pero se lo tomó como costumbre y aunque estemos hablando las dos solas los nombra así. Son como los inombrables, y como un acto de relego y negación; de darle poca importancia o temiendo que vuelva a darles importancia en mi vida, les quita la posibilidad de ser interpelados por el nombre entero.
Ayer abro mi casilla de correo y encuentro un mensaje por facebook de E, para Flor o el hombre sin registro, para mi hermana: "Como andas loca, espero de corazón que estés bien. Soy un imbécil según vos pero yo te voy a querer siempre. Besos"
Por supuesto que no lo vamos a contradecir en nada. Así que simplemente lo dejamos ahí, dando vueltas por la bandeja y le digo a Flor: "Apareció E".
-Algo querrá contarte- me dice conociéndolo tan bien como yo.
Tenemos varias hipótesis, pero ninguna me interesa, así que busco con la flechita del mouse la opción de eliminar pero no lo hago.
Cuando pienso que no hice avances en mi vida leer estos mensajes me ayudan a ver lo lejos que estoy.
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