martes, 8 de febrero de 2011

Sexualidad 2.0

Cuando hace casi un año escribía ésto acá estaba pensando en otra cosa y no justamente en la posibilidad de que mi vecina: se pusiera internet; empezara a chatear por skype con un tano (esto significa hablando, y fuerte, como hacemos siempre que hablamos con alguien que está lejos y que además lo hace en otro idioma), con el que se habla (al menós) cada día a las 18.30 hs, justo cuando llego del trabajo y decido tirarme a dormir una siestita o relajar, y al que trata como a un novio a distancia y le dice mi amor, te extraño, te quiero ver, etc, como si se hubieran visto alguna vez; al que está buscandole trabajo acá en Argentina de personal trainner y tirando CV por todos lados, al que le miente haciéndole creer que este edificio es un mega complejo deportivo porque tiene una pileta a la que le cae agua cloacal y dos máquinas de gimnasio pedorras y oxidadas; al que le dice que ella solo hace el amor con él y que hace mucho no lo hacen (y que por suerte solo me había tocado escuchar una parte en donde ella le mostraba no sé si sus gomas o qué).
Juro y recontra juro que todo ésto no estaba en mi cabeza en el momento en que escribí que el que mi vecina tuviera internet podría ser una buena opcion; y mucho menós, pero muchísimo menós pensaba en despertarme de mi siestita de 15 minutos a la tarde escuchándola desde mi habitación (pared de por medio con la de ella) teniendo sexo virtual con el flaco y acabando.
No.

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