Estoy ahí: en ese punto en donde el año real o vital (ese que va de las vacaciones a las vacaciones) esta llegando a su fin. Necesita llegar a su fin. Ese momento en donde me convierto casi en una asesina al volante, siendo capaz de correr a un tachero porque me encerró, tirarle el auto, bajarme con el matafuego y llenarle de espuma todo el tapizado (esta es buena eh!). O esa etapa en donde agarrar un pozo desprevenida me da ganas de ponerme a llorar. También cuando cuesta mucho, más de lo normal, levantarse de la cama; cuando el fin de semana no alcanza para descansar; cuando desearía con toda mi alma saber qué otra cosa podría hacer si juntara los ovarios necesarios para abandonar la facultad y cuando veo que empieza a amanecer más tarde y yo todavía no tengo la más minima idea de cuándo y a dónde irme de vacaciones.
Digamos que estoy al límite de lo sobrellevable por mi misma. En cualquier momento me abandono en una esquina y salgo corriendo antes que me de cuenta y me vuelva a encontrar.
miércoles, 16 de febrero de 2011
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