miércoles, 15 de septiembre de 2010
No me puedo dormir
Las dosis de miorelajante y clonazepam que tengo en el cuerpo esta noche parecen no ser suficientes para que el sueño venga a mí. Hace una hora que estoy dando vueltas en la cama y mi vecina (pared de por medio) no me dio otra opción que venir a escribir hasta que ella termine de hablar por teléfono. La imagen es algo así, una mujer en bata, sentada en el living frente a su computadora, un cigarrillo encendido y solo la luz catódica que refracta este blog.
Por qué será que repito una y otra vez lo mismo. El hombre es el único animal de costumbre que parece repetir los mismos errores. Eso de quemarse con leche y ver una vaca y llorar, conmigo no parece funcionar. O al menós con ciertas personas. Y me expongo nuevamente al mismo vacío de la espera o lo que es peor, al vacío que genera la presencia de ciertas personas.
Frustrante.
Ese es el adjetivo que describe el haber dejado pasar de nuevo lo que más de una vez nos prometimos que no íbamos a dejar que ocurriera.
Recurrente.
Reincidente.
El costo de la oportunidad, es un engaño caro.
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