pero me cuesta entrar y escribir. Es como si mi vida hubiera cambiado de alguna forma (aunque simbólica) y el blog ya no tuviera espacio. Supongo que de eso se trata vivir y crecer, de dejarse interpelar por diferentes cosas en cada momento.
Aunque tambien mantenemos vicios, de esos que logran que en el momento en que tenes que sentarte a estudiar te pongas a escribir la lista esa que cada tanto, hablando con tus amigas, contas mentalmente pero que nunca terminas de escribir.
Como si hubiese una memoria flotante o corporal estás segura que te estás olvidando a alguien, pero aunque ordenes y reordenes, apeles a la memoria, asociación de momentos o lo que fuere seguis sin recordar quién falta.
Mis condolencias al muerto que me estoy olvidando si es que existe.
El papelito con los nombres se tira.
Obviamente.
Y que en paz descanse.
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