lunes, 9 de enero de 2012

Alerta amarilla

Claro que el calor me importa y me desespera: 32 grados de temperatura a las 9 de la noche no son sanos nunca. Pero digamos que el aire acondicionado me permite distender de ciertas cuestiones y enfocarme en otras, como mirarme en el espejo desnuda mientras me seco y ver que mi cola se cae a pedazos en agujeros. Y aunque salga corriendo a tomarme una Centella Queen abandonada por ahí siento que este 2012 sigue sin repuntar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario