martes, 17 de agosto de 2010

El no-lugar/1

Porque de golpe te encontrás a cincuenta metros de tu último lugar y de tus últimos compañeros. Estás en una oficina muy linda, con sol. Mucho sol. Oh, febo..que lindo cuando asomas y pones el monitor en blanco. Y ya pusiste tus cositas, que no son pocas. De hecho son muchas. Y una caja apilada en el suelo te hace recordar que aún te falta poner mucho más. Y está tu corcho, tus fotos y los números. Y estás ahí, encerrada como un animal en cautiverio porque vos misma te pones en cautiverio. Hibernás. Hibernás mientras llegue el momento. Y un micropunteado que pusiste estratégicamente para que no te vean de afuera a penás te deja ver por sus micro agujeritos lo que pasa allá. Y lo que pasá allá ya no te interesa mucho. Entonces te miras en el vidrio que refleja tu imagen (por el sol, vió, mucho sol) y decís: Guau, que linda soy. Y después te aburris. Podrías hacer trabajo del que sí importa y que debería importante pero ya no te importa más. Entonces salis a archivar. Sí, esas carpetas que estallan y que desde hace años las dejas vencer el estante y ahora se te da por guardarlas. Pero lo haces motivada por una maldad...juejeje, que se vayan al carajo y tengan que salir como ratas a buscar todo al archivo cuando ya no estés. Y también lo haces porque no tenes ganas de hacer todo lo otro que deberías, pero que como ya dijimos, no nos interesa. Y extrañas a Lau, porque a vos te cuesta desprenderte de las cosas materiales pero a ella no, quien intrépidamente te interpela con la pregunta ¿y para qué lo queres guardar? Entonces tus decisiones a solas te cuestan; porque a esa pregunta cuando estás vos sola inmediatamente le encontras una respuesta que te las hace seguir acumulando. Así que guardas todo en una caja. Sin preseleccionar. Y volves a tu oficina, ese lugar de cautiverio. Porque sos una especia de animal encerrado al que pocos se le acercan por miedo a que los arañes. Porque sos mala. Muy mala y te tienen miedo. Ufff porque el gerente sigue esquivándote y no te saluda, pero no porque esté haciendo otras cosas ¿eh? no te saluda porque le das miedo. Obvio, porque sos re importante y no quiere arriesgarse a que le pidas de hablar. Y tu nueva jefa está con mil cosas y no te pregunta nada. Y no es que querramos que nos pregunte algo (que también nos fastidiaria) pero como no lo hace pensas que estás de paso. Y a tu usuario de golpe le expira la contraseña. ¿Me habrán echado? Entonces escribis 10 contraseñas posibles, pero como el sistema es exigente no se satisface con ninguna y te pide más. Y ya no tenés mas ideas. ¿Será que realmente se te fué la creatividad? Y ahí estás vos, con tus dudas, encerrada, con el sol, la oficina hecha un descontrol, tu compañera de trabajo directa a cincuenta metros y sin contacto visual...pero entonces pasa alguien que se te anima, que no teme a tu inmensidad de persona mala y que te dice ¿te traigo un café?
- No, gracias...pero por favor, dejame que te lo sirva yo a vos!

No hay comentarios:

Publicar un comentario