jueves, 19 de agosto de 2010

Quien pudiera

ir a retirar sus estudios médicos al centro correspondiente y no tentarse a violentar el sobre para leerlos. Aguantar las ganas y la curiosidad de saber si uno va a seguir viviviendo o en tal caso, de qué forma o qué tendrá que hacer para seguir haciéndolo. También comparar los valores con los de referencia (esos nos cabe a todos!). No caer en esa tentación de abrir despacito la solapa que está muy pegada para que si al menos le llevamos a la médica el estudio abierto, que éste no denote un estado de exasperada curiosidad. Preguntarse varias veces si corresponde o no abrirlo porque si bien está dirigida a otra persona (sujeto) habla de nosotros (en este caso el objeto). Quién pudiera caer en su consulta con la seguridad y el placer de dárselos perfectamente cerrados, en un gesto de superación, madurez, autocontrol y confianza en que nada de lo que pudiera estar escrito ahí dentro nos afecta en lo más mínimo.
Es obvio que yo no. ¿Qué mierda será cuerpo lúteo?

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