domingo, 22 de agosto de 2010

La soledad me batalla

por el espacio en la cama. Me acuesto intentando ocupar el medio y todas las mañanas amanezco pegada al borde de la cama, hecha bollito, arrojada al límite del vacío, desplazada hacia el huequito que hace mi pequeño cuerpo en el colchón. Y me vuelvo a incorporar, vuelvo a irme hacia el medio, buscando ganar territorio, pero en cuanto me duermo la muy desgraciada se las arregla para abarcar la mayor parte del territorio y dejarme confinada a un pequeño espacio de exclusión. ¿Pensaban que el vacío no ocupa lugar?
Pero esta noche la cago, voy rotar el colchón... y entonces vamos a ver si es tan guapa como se cree.

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