lunes, 8 de noviembre de 2010

El meollo

De manera simple (muy) y metafórica podría decir que la técnica psicoanalítica consiste en quitarle capas a la cebolla. A veces esa cebolla es uno mismo y otras veces es otro en relación a uno. Entonces quitarle las capas, muchas veces (como pasa con la cebolla) nos hace llorar. La vida del psicoanalizado es algo así como vivir entre el darse cuenta que esa cebolla ya no tiene esas capas y sin embargo querer volver a recubrirla para que la cebolla siga siendo cebolla. Creo que en eso consiste lo arduo de la terapia, porque ni bien la despojamos de ellas inmediatamente tendemos a querer volvérselas a poner. Pero la cebolla ya no es la misma, y en ese caso nos queda un bodoque de algo que fue cebolla pero ya no puede volver a serlo. No es fácil. Por eso creo que muchos se escapan con su cebolla a medio pelar, aún a riesgo que con el tiempo se pudra.
A mí no me gusta cocinar pero se me dio por pelar la cebolla. Y resulta ser que en una de sus capas habita el maltrato.
El maltrato, no en su forma física o verbal, sino en las traicioneras: ya sea simbólica, actitudinal o de destrato.
Y la capa de esta cebolla es bastante jodidita, sobre todo cuando te das cuenta que es la forma con la que te relacionas con los hombres.
Así que espero a partir de hoy mantenerme en estado de conciencia o alerta para no volver a rearmar la cebolla.

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