lunes, 26 de abril de 2010

Y acá estoy

como siempre, conmigo misma. Ayer quise abrir el blog y no tenía internet. Hoy sí, y lo abrí. Justo un lunes. Como siempre, una mujer ordenada. Si alguna vez hubiera hecho dieta seguramente elegiría un lunes para empezarla (y por supuesto para abandonarla). Quise escaparme a mi estructura pero estoy determinada (sobre) por ella. Hasta las cosas que no controlo (la conexión) me condicionan a no evadirme de mi personalidad controladora. Los lunes son ambivalentemente molestos, no solamente porque empieza la semana sino porque inconcientemente se impone como el primer día para cambiar algo...se renueva una esperanza, como si el ser lunes abriera otras posibilidades que un viernes no podría dar!! Que ridiculez. Seguramente por eso me pesen tanto los lunes: Exigen lo que la semana frustra. Desde hace años creo que hago terapia los lunes. Fue casualidad pero quedó así y en las casualidades cada vez creo menos!. Hoy igualmente no tuve psicóloga. A la tarde recibí un mensaje en la que postergaba la sesión. No suele ocurrir (no de su parte) asi que cuando ocurre me la banco y sostengo la semana aunque circule con la VTV de la capocha vencida! Hoy igualmente me habría venido bien tener la sesión. Necesito destrabarme. Necesito recibirme. Necesito entender por qué razón me pasé todo el fin de semana haciendo nada en lugar de estudiar ese maldito final. Ahora me quedan solo dos fines de semana y un feriado que pensé que existía pero que no, cae en sábado. Maldito día del trabajador! Necesitaba disfrutarlo no trabajando un día laboral pero conmemorarlo (o festejarlo...no sé qué aplica) no da un sábado. Es como una estafa. Quise aprovechar el que me hayan cancelado la sesión para venir a estudiar pero por supuesto encontré otra actividad mucho más frustrante y autoboicoteadora: intentar comprarme pantalones. No hay caso. La ropa está hecha solamente para un cuerpo, el del maniquí y yo no soy una muñeca! Seguiré alternando mis dos únicos pantalones que puedo lucir dignamente sin que nadie me diga a cada rato "que flaca que estas". Frustrada en el intento decidí aprovechar e ir al supermercado que está en el mismo choping. Odio los shoppings, pero resuelven o más bien, venden la fantasía de que van a resolver el problema que uno tiene (en este caso comprar ropa) en un solo lugar. Otra mentira del capitalismo porque nunca encuentro lo que necesito. Reconozco que no soy mujer de shopping. No me banco ni el lugar. El aire me asfixia y siempre me marea. Durante un tiempo pensé que tenía que ver con mi miopía, pero no. Algo más hace que los rechace y sería injusto echarle la culpa a un lente de contacto. Bueno, como venía contando aproveché para ir al supermercado que está dentro. Indignada. Menos de 20 cosas y gasté casi 180 pesos! Cualquiera. El supermercado es un buen lugar para hacer un estudio social, la gente es increíble. ¿El pueblo es increíble? Hablar de pueblo o de gente...que categorías!! Me inclino por llamar gente a quienes encuentro dentro de un supermercado de un shopping. Es una categoría más apropiada para definir esta posmoderna estructura. Pero en eso me voy a explayar algun otro día (en la gente, obvio. La posmodernidad nunca me quedó del todo claro de qué se trata...y eso que llevo 10 años leyendola!). En fin. Estas fueron las tres últimas horas de mi vida de lunes conectada con el afuera. Ahora de nuevo encerrada, sola y sobreviviendo a mi misma. Hoy no cocino. Mi buena madre tuvo la sabia tarea de traerme un pastel de papas. Anoche cené eso (estaba riquísimo). Hoy también. Y seguramente lo haré por un par de días!! Como como un pájaro y la comida ya preparada no me gusta ponerla en el freezer. A quién le importa no? Prácticas. Una forma de representación de mis propias prácticas. He aquí mi blog!

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