Claro, uno comienza el año con cierta planificación, con una idea de lo que más o menós quiere pero a medida que van pasando los meses van ocurriendo cosas en la vida y ahí es cuando la planificación se va a la mierda. Sobreviví al hecho de perder al profesor tutor a tres semanas de dar el final, y aún así, lo dí y lo aprobé. Pero ponele -en este caso- que aflojaste el acelerador del proyecto "metotodaslasmateriaseste año" y te dejaste estar, y ahora estás a dos semanas de un final groso, muy groso, del que no leíste nada pero literalmente nada. Y sí. La materia se vence, la recursarás por cuarta vez (si es que te dejan inscribir) y el resto ya lo sabemos: la cinta de moebius sigue ahí.
Difícil. Difícil la decisión de guardar los apuntes (rendirte) y dedicarte a disfrutar dos de los días que te quedan de los tres que te pediste de vacaciones "para estudiar". La Culpa. Esa maldita culpa que no te deja estar ni en un lado ni en el otro de la decisión. Cuando queres -obviamente- porque el 1° de Mayo no pensaste en ningun momento en pedirle que se vaya para que te pongas a estudiar.
Entonces, sí, probablemente la materia se venza, la recurses, estos días no los termines de disfrutar y el flaco no vuelva. Aun así, el lunes irás a terapia y enfrentarás el hecho, de que después de todo, hay cosas que no las cambiaste y que probablemente nunca lo hagas.
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