Una vez más, como incontables veces en todos estos meses, sueño que estoy en mi anterior trabajo, que sigo yendo a mi escritorio, que en ese momento me doy cuenta que no tiene sentido ir porque ya me despidieron, que nadie paga mi sueldo y que a nadie le importa que esté. Eso es lo más llamativo: les da lo mismo que esté o no esté. Nadie me dice "nena andate ya no te necesitamos", pero nadie me habla. La ignorancia es absoluta.
En este nuevo sueño pero con resistente contenido, espero el final del día para hablar con La Malvada quien una vez más, y como hizo durante todo el tiempo que trabajé con ella, entra a mi oficina a saludar con la cabeza gacha como cuando quería terminar el día esquivando una charla.
Enojada le digo: "Esperá, tengo que hablar con vos. ¿Qué laburo queres que haga si el que hacía yo lo hace mi compañera?
Y ella con su panza y sus hormonas de casi 8 meses de embarazo se sonrie y me dice: "Y bueno, no sé, pedile que te pase algo...no sabía que querías hablar vos estás todo el día como drogada"
PS: Ojo, algo de razón tenía porque esa noche había fumado un poco para relajarme porque estaba tensa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario