jueves, 10 de junio de 2010

Arranca el mundial

y siento que me chupa soberanamente un huevo (que por cierto no tengo).
Es la primera vez que lo siento tan así. Hoy me despedí de mis compañeros del trabajo. De acá a un mes no los veo. Buscaran todas las formas posibles para rajarse a ver todos los partidos que puedan. Y en el medio yo cursando un Seminario sobre futbol que no me genera la más mínima inquietud para desarrollar un tema posible de tesis (que debería presentar la semana que viene). También tengo que preparar un trabajo sobre la TV digital. Suena una boludez y lo es, pero no me puedo concentrar. Creo que volvió mi obsesividad y mi bloqueo habitual que suele acompañarla.
Esta mañana me encontró un corte impestivo de los empleados aeroportuarios sobre costanera. Los autos y camiones pegabanla vuelta en U, pero llamativamente no había bocinazos y los conductores de los autos que habían doblado antes me decían que pegara la vuelta porque no iba a poder pasar. Un acto de solidaridad que no suele verse en el tránsito diario. Será el sentimiento pre mundial?
En el trabajo organizaron un prode legal, pero parece que hubo posiciones encarnadas respecto a sí se debía computar por goles o por partidos ganados. De un lado la Jefa de RRHH y por el otro lado el Gerente General. El director financiero me muestra una planilla en donde armó las estadísticas y pronósticos para su prode.
Me gusta que el staff esté en las cosas importantes.
Me quejo de todo, lo sé (La semana pasada me dijeron que me falta tener gomas para ser una típica judía, pero que el resto lo tengo...¿será que mis problemas pasan por una fe reprimida?).
De todas maneras el sábado trataré de juntarme con alguien para ver el partido. No da hacerlo sola.
Y sino, Heeeeinze...que siempre está.

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