martes, 8 de junio de 2010

Tiempos de energía dispersada

Creo que estoy en un momento en donde no puedo identificar claramente donde tengo la energía puesta. No es que no esté, pero está diluída en diferentes cosas y parece que no estuviera. Al trabajo no le dedico mucho, pero estoy. A la facultad tampoco, pero es algo que tengo permanentemente en la cabeza. A dormir solo 6 horas cada noche durante la semana ya me acostumbré. Lo bueno de esta energía desenfocada es que uno no se detiene demasiado a pensar las cosas, lo cual para mí significa estar corriendo con una gran ventaja. Por ejemplo, me dí cuenta que hace bastante no pienso en toda esta cosa de estar sola y la perorata que le sigue. Tampoco sé mucho en qué estoy pensando, porque a decir verdad no estoy pensando en nada. No me preocupa, solo me llama la atención, porque el día tiene 24 hs de las cuales 18 estoy despierta pero no puedo identificar en qué pensé en estas horas.
Bah, en realidad sí, pienso, pero cosas cortitas, por momentos, que se disuelven de mi mente al rato. Retengo poco lo que pienso o pienso disociadamente. Ni siquiera puedo sentarme a escribir en mi blog algo coherente.
Hoy me quedé hasta las 8 en el trabajo haciendo tiempo para cursar a las 9. Quería aprovechar esas horitas para adelantar con un trabajo practico para la facultad. Al final no adelanté nada. Me enganché a buscar algo en internet para otra persona y se me pasaron las horas. Ahora me arrepiento. A eso de las 7 se fue el último trabajador: el gerente general. A veces creo que vive ahí. Al verme en la oficina me golpeó el vidrio extrañado porque todavía estaba ahí. Por un instante le brillaron los ojos pensando que estaba sobrepasada de laburo y yo era una trabajadora responsable. Es un tipo que parece que disfrutara con esas cosas, creo que si te quedas laburando el se pone contento porque se piensa que todo anda bien, que el desborde de trabajo significa desborde de ventas. No, no... estoy haciendo tiempo le dije. Su cara se transformó, un poco por la desilución y otro poco porque debe haberse dado cuenta que eso significaba más horas con la PC encendida, algunos cafés más de la máquina y seguramente el uso de papel higiénico.
Podría haberle mentido, pero la sinceridad en lo absurdo (aunque suene contradictorio) nos da cierta credibilidad a la hora de ocultar lo importante.

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