sábado, 30 de octubre de 2010

Buscando respuestas

Caminando por el shopping veo delante mío una mujer que caminaba, paraba, miraba vidrieras y seguía. Su pelo era igual. Imaginé que era ella. Jugaba a que era ella. La situación me generaba una mezcla de angustia y ansiedad. Parsimoniosamente, como si nada ocurriera, sentía que ella iba segura por tener algo de lo que yo quería. Y yo no dejaba de mirarla, detenidamente y convenciéndome de que podría llegar a serlo. Experimentando la sensación de bronca, respeto y admiración que me generaba a la vez buscaba algo, algo que me diera respuestas. Creí encontrarlas: su cola era flácida y con el andar se movía.
Ahhh, me tranquilicé, debe ser por eso... Entonces apuré el paso para tratar de verle la cara. Pero no era. Tampoco le encontré sentido a buscar las respuestas en una cola. Ojala las preguntas sobre el amor se respondieran así de fácil.

No hay comentarios:

Publicar un comentario