en este nuevo amanecer (bah, mediodecer?), al que se le suma haber tenido unos sueños un tanto raros y angustiosos en los que se desplazaron los ladridos del perro de mi vecina en mitad de la noche y que me llevaron a la casa de caaguazú en una situación en donde estaba Yanka, mis hermanas, cinco perros negros (que no sé cómo habían entrado a mi casa para atacar a Yanka) y alguien, que no sé si condensaba la figura de mi padre o la de mi ex novio.
Lo bueno de esto último es que empiezo a encontrarle lugares a ciertas personas (en este caso, el de pivot de mi edipo); lo malo, es que ya son muchos los días conmigo misma...pero no tengo ni un poquito de ganas de volver a mi trabajo.
Extraño.
No hay comentarios:
Publicar un comentario