Pensé que podía ser la chica que corre, la que se va rápido, la que nunca habilita las oportunidades para conocerla. Quizas un aire de misterio y de intriga que con el tiempo nos hace buscar las excusas para acercarnos, para saber quién es, qué hace y por qué corre.
Pero en este caso soy la chica que se baja en la primera estación llamada realidad.
Y sin embargo en otras situaciones sigo y sigo apretada en un tren del que no me quiero bajar.
"Andá que quiero esperarte a que subas al auto"
Aunque en muchas personas me fastidia en otras me encanta que de vez en cuando (muy de vez) quieran cuidarme.
Vayamos al maso y tiremos las cartas de nuevo.
Quiero otra cosa...
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