miércoles, 15 de diciembre de 2010

Nueve horas en la oficina

Recibí de regalo una lapicera con la ingeniosa novedad de tener incluída en su tapa un pen drive. Aunque la combinación resulta algo incómoda y rara recién lo probé, conecté el capuchón (guiñodeojos pen drive) en el puerto USB y, ante mi sorpresa, me dí cuenta que en su punta tiene una luz que va cambiando de color. Para que se den una idea sería como tener en el CPU el dedo de ET, pero alternando diferentes colores. Entonces se pone rojo, después verde y pasa por el azul. Vuelve al rojo y como en el medio se cruzan los colores pueden aparecer un amarillo o un violeta. Por primera vez pensaron en algo específico para un oficinista; y entonces ya no es necesario contar los clips o separarlos por colores haciendo tiempo para irnos. Ahora simplemente tenemos que conectar el pen drive, reclinarnos en el asiento y esperar que pase el verde, ahora el rojo, ahora el azul; de nuevo el verde, de nuevo el rojo...ahora el azul...fábuloso. La tecnología sorprende.

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