martes, 14 de diciembre de 2010
Sin códigos
Es como cuando querés mucho una cosa -por ejemplo una cartera- que te querés comprar y no podés y alguien, quien parece que sí puede y que además sabe que vos la querés, te pregunta en dónde la puede conseguir.
Y yo que soy buena (o una idiota, o una entregada) le digo en dónde.
Ponele que fue algo así.
-Qué desprendida- me dice la cartera desde su escaparate.
Y pensar que en mi familia tenemos la costumbre de guardar los broches de colgar la ropa en una cartera vieja.
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