Mañana lo imprimo, lo entrego y me encomiendo a Dios.
El ateísmo te genera la sensación de ser una hojita volando en el medio de la nada, una soledad inconmesurable, porque no deja que nada esté fuera de tu control salvo que quede en manos del azar (que parece ser mucho más tirano e imprevisible). Además te restringe ciertas formas discursivas que ya están aceptadas socialmente y que sirven para explicar en forma resumida un gran conjunto de sensaciones. Es por esta razón que desde hace algún tiempo decidí hacerme discursivamente religiosa y apelar a todos los beneficios del "Lo dejo en manos de Dios", "que sea lo que dios quiera", "gracias a dios" y "si dios quiere", porque la verdad es que esto de andar por la vida teniendome que hacer cargo de mí misma es mucha presión.
Mañana imprimo, lo entrego, lo dejo en manos de Dios diciendo que sea lo que Dios quiera y si Dios quiere, quizas pueda decir en unos días, gracias a Dios no curso ninguna materia más!
Veremos que nos depara el destino...
Perdón, Dios.
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