Tengo que cocinar, pintarme las uñas de rojo y depilarme. Todo antes de medianoche para cumplir con al menós seis horas de sueño. No, Laclau quedará para el jueves; mi agenda de hoy está muy apretada. Mañana iré a la última clase, sin el texto leído y con el único objetivo de mirar por última vez el juanete escapandósele de la sandalia a mi docente parecida a Jenifer Aniston.
Eso me reconforta, porque resulta que la belleza y el saber en la misma persona me parecen injustos. Envidia femenina. Absolutamente.
Mientras tanto me dedico a nebulizarme. Adquirí una nueva adicción que mantiene mi hábito de fumadora de aspirar por la boca, pero sin olor y más sano.
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