Es por excelencia el menú de los que están vacacionando o de la gente que vive sola. El primer día que lo hice desde que vivo sola fue hoy.
Mientras lo preparaba en la cocina escucho que mi vecina entra a su casa, marca el teléfono y empieza a llorar desconsoladamente:"No quiero más ésto. No aguanto más estar sola. Yo también quiero una familia. Quiero tener mi familia".
Juro que esta vez sí la entendí y escucharla me dió mucha tristeza.
Cerré disimuladamente la ventana, puse fuerte Los Simpsons que estaban en la tele y me senté a comer el arroz con atún de los que viven solos, cuidando de no atragantarme entre bocado y bocado con saliva.
Y sí, a veces pasa que la soledad cruza a la mano de enfrente.
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