Tengo el bidet en el living. Yace en la otra punta de la mesa, enfrentado con el monitor de la PC que aún no vendí. En el baño tengo un agujero en el piso que me conecta directamente con el baño de mis vecinos de abajo. Puse una bolsa tapandolo en el preciso momento en que limpiando me dí cuenta que se veía a mis vecinos duchandose. La intimidad de complica cada día un poquito más. Me pregunto si cuando voy al baño se escucharan los ruidos debajo o si acaso el olor bajara.
Es una situación bochornosa. Por ahora me digno a cerrar la puerta del baño dejando encerrado a los otros. El termotanque larga unas gotas de sudoración bastantes persistentes y llamativas, haciendome pensar que el issue plomería no terminará en el baño. Las larvas de la cocina de hace dos semanas ahora son algo así como polillas. No lo tenemos bien claro (ni mis padres ni yo). Solo se que no se puede tener un pan rallado vencido por más de dos años y en mi planta de interior encontré que nació un hongo. Nunca ví eso en una planta de interior, dijo mi madre, dejandome más certezas de que mejor dejo que mi compañera "limpie" mi casa.
Mi estado viral sigue su curso normal y ahora estamos por la etapa tos seca, fuerte molesta y dolorosa (casi convulsa), que me hace doler la cabeza de tanto mover el cerebro. Anoche no dormí por eso y esta noche se avecina algo similar. Lo complicado no es solo no dormir sino que tengo que hacer un TP de la facultad para poder terminar la cursada, y esto no me deja pensar.
Derrumbada sin saber qué sendero elegir (si Laclau o Pecheux) miro desde la cama mi placard, siempre abierto y me pregunto de qué manera podría llegar a compartirlo con alguien. Es imposible. El tamaño no lo permite. Entonces me voy a bañar contenta por no tener compartir el placard y mientras abro la ducha corro con un pie la bolsa asegurandome que el agujero esta tapado. No sea cosa que alguien nos vea desnudas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario