Que el edificio queda en Panamericana y Gral. Paz, y que para llegar tengo que pasar a las siete y media de la mañana por la Costanera Norte, a 70 km/h, con las ventanillas abiertas, el sol entrando en el auto y la brisa moviendo mi pelo alisado; mientras Sabina me canta -y yo lo acompaño en los coros- "ven a la 69 punto G, cuando te canses de crecer y los sueños tarden en venir..."
Creo que es lo más cercano a la libertad que se puede sentir cuando uno se está yendo a trabajar.
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